PRENSA INTERNACIONAL
Noviembre 7, 2006
 

Decente desafío

Oscar Peña, El Nuevo Herald, 4 de noviembre de 2006.

Desde hace varios años participo en un programa de Radio Martí donde abordamos los diferentes temas de nuestro país. Comencé exactamente con la entrada de Pedro Roig como principal de Radio y TV Martí. Fue él quien me propuso. Demostró ser un profesional, un demócrata verdadero y un eficaz rector de las transmisiones para Cuba. Quería amplitud de opiniones y verdadero debate de ideas. No quería mesas y programas de análisis aburridos y totalitarios donde todos dicen lo mismo, como las mesas redondas de Cuba.

Radio y TV Martí envían lecciones democráticas para Cuba con el ejemplo. La mejor arma para demoler dictaduras. No hay censura de ningún punto de vista. Su proyección es como la vida en los países libres: un abanico de ideas. No editorializan las noticias, no cambian ni agregan palabras al texto del cable noticioso de la agencia que lo emite; no sacan del aire, ni prohíben una intervención de alguien porque la opinión del productor o director del noticiero o programa no coincida con ella. Su presentación es una invitación responsable y democrática al oyente a discernir libremente y tomar decisiones sobre lo que escuchan.

Radio y TV Martí están avaladas con el crédito que da la seguridad del valor político y democrático. Sólo un ejemplo: yo he criticado duramente en ellas los actos terroristas de Luis Posada Carriles y Orlando Bosch como hechos criminales que, lejos de derrumbar al régimen comunista de Cuba, lo han alargado más. Han matado a inocentes. Fidel Castro ha asesinado a centenares de cubanos, ha tumbado avionetas civiles, hundido remolcadores llenos de niños, ha separado a un pueblo, y estos contrarios también han tumbado aviones civiles, han puesto bombas en hoteles, y han intentado aislarnos de la isla. Han sido iguales de dañinos para la nación cubana. La esencia de este punto es que jamás he sido censurado, jamás se me ha dicho en Radio y TV Martí qué puedo y qué no puedo decir.

Hoy, llegando el pueblo cubano a medio siglo sin alternativas de opinión, es Radio y TV Martí quien han hecho la diferencia en el panorama cubano. Yo emito mi opinión moderna y moderada, pero también llegan a Cuba las opiniones diferentes, duras, intransigentes y de enfrentamiento poco productivo políticamente. Y es propiamente ese arcoiris de opiniones en su programación la mayor desmoralización y victoria en la batalla de ideas ante el régimen cubano. ¿Acaso pueden los miembros de la Mesa Redonda de Cuba --como he podido hacer yo en Radio y TV Martí-- criticar al Miami cubano y a la disidencia interna, pero también criticar al régimen por el crimen del remolcador 13 de Marzo, o últimamente por el dengue que está matando a decenas y decenas de cubanos? El miedo y el totalitarismo callan a la prensa oficial de Cuba. Sin embargo, la libertad y la democracia abren la boca a todos en Radio y TV Martí.

Desde dentro de Cuba me jugaba mi vida y mi libertad hablando por Radio Martí sin recibir ni un centavo de dólar. Después de mi llegada a Estados Unidos lo seguí haciendo --más de 10 años-- sin recibir tampoco un centavo. También lo hicieron Olga Connor, Pablo Alfonso, Carlos Alberto Montaner, Wilfredo Cancio Isla, Helen Aguirre (gracias por sentirte cubana), Ninoska Pérez Castellón y muchos más. Puro amor a la libertad de Cuba. Es sólo en estos momentos que por los códigos de la institución me abonan una pequeña remuneración. Pero, como expresó Juan Manuel Cao, también lo seguiría haciendo gratis.

Hace apenas una semana he recibido la alta responsabilidad de una invitación del compatriota Luis Zúñiga, de la dirección de Radio y TV Martí, para tener un pequeño comentario semanal para Cuba. Y ante tanta confusión sembrada en el pueblo de Cuba con los que hablamos por Radio y TV Martí, quiero compartir con los lectores parte del texto de mi primer comentario, ya emitido, para la isla:

Pueblo de Cuba, deseo que mis primeras palabras sean para establecer una cuestión de principios. Hablo por Radio Martí y escribo en El Nuevo Herald de Miami porque en Cuba no tenemos los cubanos la oportunidad de hacerlo. Emplazo a la dirección del gobierno cubano a que me permita hacer estos libres comentarios por la radio nacional de Cuba y no lo hago más por Radio Martí. Reto a las autoridades de Cuba a que me permitan tener una columna de opinión en el periódico Granma y no escribo más en El Nuevo Herald de Miami. El desafío está hecho. No somos mercenarios. Los que hablamos por Radio y TV Martí somos cubanos sin tribuna dentro de nuestro país y aprovechamos la solidaridad de Estados Unidos. Deseo que mi pueblo tome este desafío y declaración de principios como una bandera de defensa del porqué tenemos que hablar y escribir por medios extranjeros.

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