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CULTURA
¿Adónde fueron los cantantes?
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Octubre (www.cubanet.org) -
La figura del cantante solista ha perdido espacio
en Cuba. Los melómanos cubanos extrañamos
a las cancioneras y a los cantantes que con su
nombre llenaron salas de teatros y cabarets en
décadas pasadas.
La época de oro de estas "divas"
y "divos" comenzó en los años
40 y desapareció en la década de
los 80 del siglo pasado. Hoy, la juventud reclama
a cantantes apoyados por un conjunto, y muchos
enjoyados directores de orquestas de salsa se
presentan en los escenarios con aires de divos
mimados.
La televisión, con su poder de atraer
a la mayoría y de imponer la imagen de
un artista determinado, dejó de lado las
emisiones de carácter musical en que la
figura central totalizaba el espectáculo.
También ocurre que la ausencia de cantantes
de la talla de aquellas cancioneras y cancioneros
de los cincuenta y los sesenta en el panorama
musical cubano es algo patente.
El destierro de los solistas se decidió
sin contar con el público a finales de
los 80. Y el cierre de los cabarets al público
nacional fue la estocada mortal a una tradición
que produjo figuras de excepción.
Hoy, cantantes como Haila Mompié, Tania
Pantoja, Vania, Osdalgia, no poseen la proyección
en la escena de una Burke, Leonora Rega, Moraima
Secada, Marta Strada, Rita Gil, Mirta Medina,
Luisa María Güell, Lourdes Torres,
sin hablar de Celia Cruz, Olga Guillot o Blanca
Rosa Gil.
El tiempo pasa y nadie es inmortal, pero el surgimiento
de grandes artistas, a pesar de todas las escuelas
de arte, los cursos de formación y de superación,
de institutos estatales de música, no acaba
de producir hornadas como aquellas que acumularon
gloria y fama para provocar el delirio del público
cubano.
¿Qué falta entonces? Infraestructura
tecnológica, oportunidad de salir adelante
sin tanta traba burocrática, agilidad empresarial
y olfato verdaderamente aguzado y entrenado para
distinguir entre ramplonería, mal gusto
y arte. Sobre todo, lo último, dado que
no es posible aprenderlo de ningún libro.
Con eso se nace.
El desarrollo del talento va de la mano de la
inteligencia, el amor al trabajo artístico
y la capacidad de creación de ciertas personas
dotadas de estas cualidades. Recordemos a Gonzalo
Roig, Ernesto Lecuona, Aida Diestro, quienes mucho
contribuyeron al surgimiento de grandes solistas.
¿Cómo fue esto posible si nos
atenemos al discurso oficial que repite que en
la Cuba anterior a 1959 los artistas eran explotados
y no se les reconocía su valor?
Política y arte no van de la mano. Una
cosa es el arte de la política y otra,
muy diferente, la política en el arte.
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