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SOCIEDAD
La agonía de los días cubanos
Richard Roselló
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - "Yo
no pensé que esto iba a ser así.
Hubiera preferido quedarme tranquilo (en casa)
esperando mi turno a la reclamación (del
programa) de refugiados", expresó
sorprendido a su esposa, Francisco Álvarez
Rodríguez desde una pequeña sala
de visita del departamento provincial de Seguridad
del Estado en Pinar del Río, donde está
detenido desde el sábado 13.
Álvarez y otras siete personas se encuentran
bajo proceso de investigación por el supuesto
intento de salida ilegal del territorio. No obstante
la otra realidad es que Álvarez Rodríguez
nunca ha estado preso.
Ahora acaba de conocer los ruidos de los cerrojos
y candados. También el grito de un enfermo
a media noche o los pasos de un guardia que lo
levanta hasta tres veces al día para ser
interrogado. Luego, lo devuelven al calabozo donde
aguardan otros de igual causa que allí
conoció, mezclados con detenidos por delitos
comunes.
Lo cierto es que todo le resulta novedoso y desconcertante.
Entre la pérdida del sueño, la del
apetito; pensando en la familia, los amigos. Creyéndose
culpable de todos los delitos. Sintiendo el olor
característico de la herrumbre o el vaho
pestilente de los gases que desprende el baño
turco situado en la celda.
Rodríguez tiene dos intentos de salida
del país, acosos continuos y sobre él
recaen falsas acusaciones que lo implican en la
captura de una lancha en Batabanó, según
su esposa.
Bajo ese drama del anecdotario cotidiano en la
isla Francisco es uno entre los centenares de
balseros, motivados por ese sentimiento de fracaso
y desesperación que viven miles de jóvenes
cubanos, que permanecen en prisión desde
abril.
Me llamó la atención un graffiti
en un edifico de la capital, que espanta. "Desde
allá te ayudo madre. Aquí nos morimos
juntos. Tu hijo".
Supe luego que Carlos, el hijo, nunca llegó.
Terminó bajo las oscuras aguas del Golfo.
Quizás mordido por un depredador. Su madre,
sin embargo, vive enloquecida al recordar las
agonías de los balseros. "A cada rato
lo recuerdo, con una lágrima en los ojos",
me dice con voz rajada y sollozando.
Por fuentes familiares de los municipios del
Cotorro, Cojímar, Guanabacoa, San José
de las Lajas, Bauta, Batabanó, Quivicán,
San Antonio de los Baños, Güines,
Güira) conocimos que más de un centenar
de parientes, hombres y mujeres, están
esperando juicio, acusados de salida ilegal, tráfico
de personas, poner en riesgo la vida de sus hijos,
o incautación de equipos de navegación
estatal.
Cada semana escucho y corroboro que otro grupo
es capturado en zonas de Pinar del Río
o al este de la capital intentando escapar del
sistema rumbo a los Estados Unidos. Y esto es
sólo el comienzo de la temporada veraniega,
propicia para estas salidas.
"Los cubanos hemos pasado 47 años
viendo y viviendo cada vez más problemas.
Problemas con la alimentación, vivienda,
transporte, carencia de esparcimiento o con la
falta de libre expresión", refería
el padre de un balsero preso.
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