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AGRICULTURA
No se aprende a ser dueño
Arnold Hernández Yen, ANAIC
SANTIAGO DE CUBA, Mayo - (www.cubanet.org) -
Cuando se crearon las Unidades Básicas
de Producción Cooperativa (UBPC) los funcionarios
del gobierno siempre decían, al referirse
a este nuevo tipo de organización socio-económica
de la agricultura, que para su buen funcionamiento
los integrantes tenían que aprender a ser
dueños de sus cooperativas.
Transcurrida más de una década
de la creación de las UBPC todavía
sus miembros no han aprendido a ser dueños,
sencillamente, porque a ser dueño no se
aprende, es una condición que está
predeterminada por el poder de decisión
y autoridad que se tiene sobre las cosas. Esas
condiciones no están presentes en las cooperativas
estatales cubanas, lo que se traduce en un descontrol
general y una irresponsabilidad colectiva sobre
los medios y bienes de su "propiedad",
lo que ha obligado al gobierno a situar un trabajador
social frente a cada una de sus actividades.
En una conversación con un dirigente de
una UBPC de la zona, me comentaba que la asignación
de petróleo ahora rendía más,
o sea, después que un trabajador social
fuera ubicado en cada punto de la cadena de distribución
del combustible, desde que la pipa (camión
cisterna) sale de la refinería hasta que
se deposita en los equipos.
Ante tal planteamiento le argumenté: Si
la gran mayoría de los integrantes de las
cooperativas son simples trabajadores agrícolas,
¿cómo se explica la pérdida
de tanto combustible?
Me aclara que sí, que realmente algunos
trabajadores consiguen llevarse pequeñas
cantidades para usarlo como combustible doméstico,
pero la gran mayoría la negocian los jefes.
El combustible es la llave mágica para
conseguir cualquier tipo de producto o servicios
que ofrecen otras entidades estatales. También
se vende a muy buen precio. Ahora casi todo el
transporte de pasajeros es privado y no se mueve
con combustible comprado en las estaciones estatales
de gasolina, porque es en chavitos (peso convertible
cubano) y el dinero se ha convertido en una prioridad
de acumulación. Después de todos
los cambios, la gente, principalmente los funcionarios
del gobierno, lo guardan en dólares -según
se dice en la calle. Cuando llegue el cambio de
gobierno, el que más dólares tenga
es el que más vale y luego será
más difícil conseguirlos.
El mercado informal, que sí se rige por
las reglas del mercado, y es la representación
genuina de la propiedad privada, ha sufrido un
gran impacto con la presencia de los trabajares
sociales, al menos en la rama agropecuaria. Los
precios se han disparado por el incremento del
factor de riesgo. En los alrededores de la granja
porcina "El Hormiguero" en el municipio
San Luis, la lata de pienso de 5 galones se está
vendiendo entre 50 y 60 pesos. De esta granja
del estado salía más del 40% del
pienso que se vendía en el mercado negro.
El alza de los precios de los alimentos para
los animales ha provocado el incremento de los
precios de la carne. La libra de cerdo en pie
(vivos) subió alrededor de un 20%, y se
prevé que siga subiendo, porque la cría
de cerdos se ha reducido significativamente y
la presencia de carne en el mercado es casi nula.
Todas, y cada una de estas experiencias demuestran
que a los campesinos no hay que enseñarlos
a ser dueños, sino dejarlos ser dueños
de su trabajo y de sus tierras. No se es dueño
por la constancia de un simple papel o estar asentado
en el Registro de Tenencia de Tierra, sino porque
se te reconocen y respetan todos tus derechos.
En el caso de los campesinos, el libre acceso
a los insumos, disponibilidad absoluta sobre nuestra
producción, incluyendo el libre acceso
al mercado. Cuando se permita el libre ejercicio
de estos derechos, entonces se podría decir
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