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POLITICA
En moneda dura y espacio segregado
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Un
grupo de alegres amiguetes desde las páginas
Insurgente org y la infaltable Rebelión
org, dicen mantener un debate. El mismo, de forma
pretenciosa aborda, entre otras tonterías
el "socialismo reversible" y el gran
entierro. Esto es, el día después
de la muerte de Fidel Castro. Participa prominentemente
el ex agente Miguel-Manuel David Orrio, junto
con la Sra. Belén Gopegui y nuestro ya
conocido Pascual Serrano, entre otras ilustres
figuras.
Lo curioso de todo esto es que la imaginación
y la mala leche de nuestros izquierdistas plantean
un debate sobre Cuba sin cubanos. Los muchachos
lamentan la ausencia de la ¿prensa nacional?
en el mismo. Sobre esta ausencia, Orrio-Miguel
afirmó que si la prensa oficial asalariada
del Partido de Fidel Castro hiciera su trabajo,
"aplastarían" a los que escribimos
sin permiso.
Hasta en el empleo del idioma, a Orrio-Miguel
se le sale la bilis del policía. ¿Qué
es eso de aplastar? Yo, por mi parte, prefiero
hacerles rabiar o reírme de ellos. Regularmente
me conformo con hacer preguntas que no podrán
responder, aunque algunos estén autorizados
a informar.
Pero hay algo positivo, milagrosamente dejaron
de llamarnos mercenarios. Enhorabuena. Según
Orrio-Miguel que sabe mucho de eso, a los periodistas
independientes, se nos paga a través de
un capítulo de la Ley Helms-Burton, no
lo sé. Pero tengo la impresión de
que Rebelión org y su carnal Insurgente,
también org, son costeadas con la reserva
sin fondo del Comandante.
Sólo corremos el riesgo de ser aplastados
por la eventual profesionalidad y el buen oficio
de los fidelistas. En relación al Sr. Serrano
y la Sra. Gopegui, ellos tienen la precaria justificación
de conocer la Cuba de los eventos, los palacios
y los hoteles segregados. Orrio-Miguel, sabe que
vivimos bajo una dictadura militar, personal y
amenazadoramente hereditaria.
En estas condiciones, la nómina de Insurgente
org y Rebelión org, plantea un debate al
gusto de la dictadura que defienden: en moneda
dura y espacio segregado. Primero y sorprendentemente,
Orrio-Miguel habla de valores constitucionales
en la constitución castrista de 1976. ¡Qué
maravilla!
La constitución no se ha respetado, ni
se respeta en Cuba, así de sencillo.
No hablan de cuándo tendrá lugar
el próximo congreso del gobernante Partido
Comunista de Cuba. Este es un hecho que pasa inadvertido
para la mayoría de los cubanos. Es una
forma de rechazo a lo que representa este Partido.
Pero por otra parte, resulta ilustrativo de cómo
se gobierna en Cuba. Pone sobre el tapete que
se vive bajo una dictadura personal.
Últimamente no se hablaba mucho sobre
el gobernante Fidel Castro. El discípulo
amado de Venezuela se robó o quizás
compró los spotlights internacionales.
El impasse de silencio se rompió tomando
como pretexto la lista de Forbes y los millones
de Castro. Cuando esto pase, como pasará,
quedará sobre el tapete la mayor incógnita
sobre el futuro político inmediato de Cuba:
¿Cuándo será el próximo
congreso del gobernante Partido Comunista?
Sin ese congreso, no es posible ni siquiera pensar
en sucesión organizada, con los más
tibios visos de legalidad y ¡guambán!
Se dice -todo es cuestionable- que en el último
Congreso de ese Partido, dos votantes lo hicieron
en contra de las candidaturas de Fidel y Raúl
Castro. También se dice que sólo
dos votantes lo hicieron a favor y el resto en
contra. Todo parece indicar que habrá que
esperar la muerte de Fidel Castro para celebrar
el bendito Congreso.
La élite verdeolivo que se sienta ante
el Comité Central está muy preocupada
con el rumbo que sigue la política errática
de Fidel Castro. Si existiera la posibilidad real
a través de un mecanismo "legal"
de salir del anciano gobernante, lo harían
sin duda razonable posible. Están en juego
los privilegios y las prebendas que ostentan.
Se dice que el general de ejército Raúl
Castro es más humano y más pragmático
que su hermano mayor. No son pocos los miembros
de la nomenklatura que le deben una toalla lanzada
con su matiz de compasión en momentos terminales.
Por tanto, la alternativa raulista se impone para
todo este club de amigotes privilegiados. A partir
de esto, congresos o lo que venga.
Se trata de una especie condenada a cruel extinción.
Ellos no tendrán retirada y lo saben. Es
difícil que opten por un exilio de trabajo
o por trabajar y vivir de eso en Cuba, pero sin
privilegios. Se sienten viejos para cambiar y
demasiado jóvenes para renunciar.
Por esto mueve a risa lo que uno encuentra en
páginas como Rebelión org o su carnal
Insurgente del mismo apellido. Hablan de un debate
sobre lo que pasará cuando Castro muera.
¡Qué cosa! Un debate sin cubanos
sobre Cuba.
La izquierda de orilla internacional especula
en espacio demarcado y moneda convertible sobre
el futuro de Cuba sin Castro, pero también
sin cubanos. El cubano de a pie no sabrá
nunca del debate. No tiene ni acceso a Internet
ni dinero para pagarlo. Por su parte, los exilados
no se desgastan con la nómina de Rebelión
e Insurgente. Ellos andan solitos y de pláceme.
La Sra. Belén, el Sr. Serrano y el ex
oficial Miguel-Orrio hacen política de
café con leche. Se desgastan en desvaríos
sobre una constitución que jamás
nadie respetó ni respetará. Son
incapaces de tomar el toro por los cuernos y hablar
de la concreta: ¿Cuándo será
el congreso que falta? ¿Por qué
esperar el gran entierro para algo tan necesario
como lo es el bendito congreso?
Quizás algún iluminado, con uniforme
de policía en el alma y autorizado a informar,
arroje alguna luz sobre esto. ¡Quién
sabe!
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