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RELIGION
Los
valores son inmortales
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Cuatros
niños, tres hembras y un varón tomaron
su comunión el segundo domingo de mayo,
Día de las Madres, en la bicentenaria iglesia
de la barriada de Managua, un sitio humilde de
Ciudad de La Habana.
Las niñas, de largas cabelleras, dos con
el pelo negro, y una con el cabello castaño,
lucían preciosas con sus atuendos blancos.
El varón, también vestido de blanco,
el color de la pureza, parecía un elegante
caballero de una película de época
cuya estatura se había reducido.
Qué decir de los padres y otros familiares
cercanos de Claudia, Merlin, Yolaine y José
Víctor (nombres de los niños) sino
que estaban contentos y satisfechos.
El templo fue adornado con blancas cintas de
papel y lazos de nylon. Los tiempos no permiten
cintas y lazos de tela, aunque sean de un tejido
barato.
Aunque el techo de la iglesia no forma parte
de la construcción original, tiene lugares
donde el hormigón se ha desprendido, dejando
ver las cabillas de acero; parte de la cubierta
de yeso se ha caído, y grandes manchas
producidas por la entrada de agua desentonan.
Las añejas paredes piden a gritos una nueva
mano de pintura, pero las personas que se encontraban
allí se sentían a gusto.
A pesar de que por una de las grandes puertas
laterales del templo entraba, de la casa aledaña,
un tentador olor a comida en preparación
que la comunidad religiosa recibía con
estoicismo de media mañana, porque en Cuba
ya hace muchos años que desayunar es algo
muy difícil.
El sacerdote, de origen haitiano, resumió
en una parte de su homilía lo que estaba
aconteciendo en la iglesia: "Los valores
son inmortales".
Al concluir la misa hubo lágrimas de emoción
en honor a los cuatro niños que habían
recibido la comunión. Vi también
a una abuela que orgullosamente presentaba a otro
abuelo su nieto adolescente, quien llevaba un
pequeño arete en la oreja izquierda, y
vestía indumentaria deportiva de color
amarillo, con un letrero en verde sobre la camiseta.
Ciertamente, los valores poseen la condición
de inmortales, aunque a veces sean tentados por
indiscretos y apetitosos olores, y cambien su
vestimenta.
Quizás, debido a eso, Melba Hernández,
calificada oficialmente como "La heroína
del Moncada", dijo la víspera del
Día de las Madres, al ser entrevistada
por el Noticiero Nacional de Televisión,
que deseaba lo mejor para el pueblo de Cuba, y
oraba por todas las madres cubanas.
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