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Un
tratado ensamblado con petrodólares
Robert Bottome y Norka Parra
de Ansuini. Libertad Digital, España, 12
de mayo de 2006.
El Tratado Comercial de los Pueblos (TCP), suscrito
a finales de abril por los mandatarios de Bolivia,
Cuba y Venezuela, viene a consolidar aún
más al proyecto bolivariano continental
del presidente Hugo Chávez. En este tratado
jugaron un rol primordial unos recursos petroleros
que debían tener otro destino: el bienestar
y progreso de los venezolanos.
Los detalles del TCP no fueron consultados a
los poderes legislativos ni a los sectores privados
de Bolivia y Venezuela. Sin embargo, desde Asunción,
el 19 de abril, y luego desde La Habana, el 30
de abril, el presidente Chávez dejó
entrever algunos puntos que sirven para hacerse
una idea de los alcances y costos del tratado.
Primero, el TCP eliminaría por completo
todos los aranceles en el comercio entre Bolivia,
Cuba y Venezuela.
Segundo, Cuba y Venezuela comprarían el
100% de las exportaciones de soja de Bolivia,
pero sería Venezuela el garante del pago
total de estas exportaciones. Esto sugiere, por
un lado, que Castro recibirá soja boliviana
sin pagar un centavo y que se ampliará
el subsidio al régimen cubano, el cual
en 2005 alcanzó más de 3.500 millones
de dólares y otros 1.200 millones durante
el primer trimestre de 2006. Esto también
ayuda a Evo Morales a neutralizar la fuerza opositora
dura de Santa Cruz de la Sierra, importante región
productora de soja.
Tercero, el TCP además establece que Bolivia
exportaría un volumen no determinado de
hoja de coca a Cuba y Venezuela. Es de presumir
que Venezuela también garantizaría
el pago de la exportación hacia ambos países.
Cuarto, Venezuela se compromete a cubrir el 100%
de la demanda boliviana de diesel, además
de que le otorga a Bolivia condiciones de pago
preferenciales similares a las dadas a PetroCaribe.
Incluso prevé hacer trueque con el suministro
a Cuba y Venezuela de productos agrícolas,
mineros e industriales, a cambio de la deuda petrolera
de Bolivia con Venezuela. Amén del envío
hacia Bolivia de las "tropas" de entrenadores
deportivos, maestros, médicos y "asesores"
agrícolas, industriales y en materia de
energía desde Cuba y Venezuela, que sembrarán
la revolución castro-chavista.
Y por último, bajo el TCP, Venezuela capitalizará
dos fondos especiales por un total de 130 millones
de dólares para ayudar a financiar proyectos
de desarrollo económico y social en Bolivia.
Por el momento, este TCP entre Bolivia, Cuba y
Venezuela ya le ha servido a Bolivia para apuntalar
el proceso de "nacionalización"
de su industria de gas y a Castro para seguir
consolidando su tiranía. Mientras tanto,
nuevamente la principal fuente de ingresos de
Venezuela sirve a otros fines diferentes a los
de generar salud, empleo y educación a
los venezolanos.
© AIPE
Robert Bottome y Norka Parra de Ansuini son director
y periodista, respectivamente, de VenEconomía.
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