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CULTURA
La alegría de ser libres (Añoranza por la conga)
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Mayo (www.cubanet.org) - Nunca
pensé ver a tanta gente triste tocarse
el corazón. Mucho menos, gente que arrolla
en la Conga de Los Hoyos santiaguera. Surcaribe
se anotó un tanto con su "Añoranza
por la conga". El clip de Rudy Mora y Orlando
Cruzata completó la parábola. Allí
se recrea con acierto a un pueblo que baila su
tristeza y se toca el pecho, a ritmo de tambores
y arrullo de violines.
Ricardo Leyva, un cantante negro, delgado, pulcramente
vestido y con el aire señorial del rey
de comparsa, cuenta la historia de Micaela. Ella
se fue a "buscar su destino". La Añoranza
integra cuerdas sinfónicas, trompeta china
y cueros de Santiago. Eleva a símbolo las
tragedias de la ausencia. No es necesario más.
Así bailaron los esclavos, así
se baila sin libertad. Se hace con toda la tristeza
y la desolación del mundo. Porque sólo
la libertad encuentra caminos, cualquier que sea,
para Micaela y para todos.
Viejos, jóvenes, mujeres, hombres, niños,
blancos, mulatos y negros, se unen en esa coreografía
perfecta de las calles. Algunas de las tomas son
desgarradoras. Unos ríen en medio de una
muchedumbre triste, otros no, pero todos bailan.
Los pies se mueven rítmicamente, calzados
o no, con miseria o sin ella. Pero sin dejar de
moverse, como sólo se hace en Cuba. Esta
secuencia de los pies es memorable.
Se dijo que éste fue el gran perdedor
de los premios Lucas. No es para menos. "Añoranza
por la conga" es algo más que un discurso
sobre desencuentros. Se trata de arte popular
verdadero, sin concesiones.
Añoranza por..., se va más allá
de la tolerancia oficial. Surcaribe mostró
en su video clip de minutos, un elaborado discurso
musical sobre el adiós, las nostalgias
y la tristeza de la miseria sin esperanzas. Quizás
ya tenga un lugar, reservado por censores junto
a Mount Rouge y Alicia en el pueblo de Maravillas.
Aunque el número 2 del régimen haya
invitado a Ricardo Leyva a compartir la tribuna
del festejo en Santiago, por el primero de mayo,
el mensaje del clip y su melodía triste,
son incontestables.
La inserción de una sección de
cuerdas en la conga de Los Hoyos logró
un efecto de singular buen gusto. Coreográficamente,
se anotaron otro tanto. Bailar tristeza es la
sublimación del choteo. Es queja expresada
con el mayor desgarramiento y la mayor delicadeza
en el discurso.
Añoranza por la conga me desoló.
No hace falta aclarar por qué Micaela partió
y dejó atrás sus afectos y su esencia.
El solista, dirigiendo con su voz melodiosa y
su aire triste la conga bailada con el corazón,
lo dice todo.
Nunca antes un material fílmico de ficción
me había conmovido de esta forma. Pero
no se trata de una opinión personal. La
calle se ha conmovido con el clip. Cruzata y Mora
lograron algo trascendente. Le apretaron más
el pecho al cubano de a pie, le pusieron a pensar.
Hicieron el arte que Cuba necesita. Su Añoranza
marca un camino como lo hace cada uno de los bailadores,
que en el clip lo señala con una mano,
mientras con la otra se toca el corazón.
Quizás sea éste el anticipo de
la conga que vamos a bailar todos. El día
de la libertad saldremos a las calles a cantar
y abrazarnos con guitarra y con violín,
con tumbadora y bongó. Lo haremos cuando
regresen las Micaelas y se abran las cárceles.
Blancos, negros y mulatos, chinos, viejos, jóvenes
y niños. De aquí y de allá.
Pero con cuidado, no olvidar que, como dice:
"...los mejores congueros tienen disciplina,
sigan arrollando y paren en la esquina".
Nos vemos en esa esquina con rótulo en
que se lee libertad. Con Micaela de vuelta y un
camino para andar. Arrollando con amor y borrando
las cadenas para siempre. Con la alegría
de ser libres. ¿Se necesita algo más?
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