|
SOCIEDAD
Escasean abogados defensores en Cuba
LA HABANA, Cuba - 5 de mayo (Jaime Leygonier
/ www.cubanet.org) - Los abogados evitan -e incluso
se niegan- defender a los acusados por el gobierno,
pues consideran inútil y hasta peligroso
para sí mismos actuar como defensores.
Familiares de detenidos manifiestan que quien
solicita los servicios de un abogado defensor
para acusados de "peligrosidad social"
y, sobre todo, de causas políticas, debe
correr de bufete en bufete hasta dar con un abogado
que acepte el contrato.
Esta situación trae como consecuencia
que aumente el número de enjuiciados sin
defensa -ni siquiera un abogado de oficio- durante
la vista. Por otra parte, son casi nulos los recursos
con que cuentan los abogados defensores para cumplir
su cometido. Los jueces les conceden unos pocos
minutos, y su desempeño como defensores
frustra a los defendidos.
En Cuba, a los abogados les está prohibido
ejercer su carrera en forma independiente. Solamente
pueden atender a sus clientes en oficinas estatales
llamadas "bufetes populares", donde
el estado se apropia del grueso de los honorarios,
pagados según tarifa establecida por el
propio estado. Por cada caso que tramite, el abogado
recibe sólo 15 pesos.
Los abogados carecen de automóvil, de
tiempo, de respeto, de garantías para sus
defendidos. Los acusados son juzgados de prisa
y sin garantías procesales.
El defensor se siente presionado a no "excederse"
en su defensa, algo evidente cuando, en cumplimiento
de una consigna, ocurren redadas masivas de trabajadores
por cuenta propia o de jóvenes acusados
de "peligrosidad social".
"La fiscalía no tiene que demostrar
con pruebas el delito", señala un
abogado. "Basta lo dicho por un policía,
que se basa muchas veces en informes del Comité
de Defensa de la Revolución, sin comprobación
de veracidad. Basta la ojeriza de un vecino o
los chismes de una vecina para destruir una vida".
|