|
REPRESION
Encerrona a periodista independiente
CAMAGUEY, 5 de mayo (Fernando Tabares / www.cubanet.org)
- El viernes 28 de abril la periodista independiente
Marilyn Díaz Fernández, corresponsal
de la agencia Lux Info Press, fue citada por la
Seguridad del Estado a la cárcel camagüeyana
Cerámica Roja, donde se encuentra prisionero
hace más de 18 meses su esposo, Lázaro
González Adán, sindicalista independiente,
en espera de una petición fiscal que no
llega.
Marilyn vive en el municipio Sibanicú,
y para llegar a la prisión tuvo que viajar
el día anterior a la cita, y dejar al hijo
Lázaro Miguel, de 12 años, al cuidado
de unos vecinos. "Afortunadamente, Lazarito
es bueno y me comprende", dice Marilyn, la
voz entrecortada y un brillo de ternura en sus
ojos.
"Cuántos sacrificios serán
necesarios aún" -reflexionaba Marilyn
mientras esperaba al oficial de la Seguridad del
Estado en la puerta de la prisión. Una
hora estuvo esperando hasta que, finalmente, le
ordenaron pasar para darle algunas explicaciones
acerca de que el oficial que la había citado
no podía estar presente, pero que aprovecharían
la ocasión para conversar con ella acerca
de la situación de su esposo. Fue atendida
por el segundo jefe de la prisión y la
jefa de servicios médicos.
La periodista expresó su malestar por
semejante falta de respeto. Pero tratándose
de algo relacionado con su esposo aceptó
la conversación, cuyo objetivo era informarle
sobre los problemas de salud que padece Lázaro.
Para satisfacción de la comunicadora, Lázaro
participaría del encuentro.
A los pocos minutos de iniciada la reunión,
afloraron las verdaderas intenciones de las autoridades
carcelarias, encaminadas a justificar la deplorable
atención médica que recibe el recluso,
achacándola a la negativa de Lázaro
de someterse a un chequeo médico por parte
de los servicios de salud del régimen.
Marilyn y su esposo rechazaron los argumentos
de sus interlocutores y la reunión terminó
en un rotundo fracaso. Una hora después
de que se retirara de la prisión, fue localizada
en la calle por el segundo jefe de procedimiento
penal, el oficial de la Seguridad del Estado Bambino,
encargado del DSE en la prisión.
Este segundo encuentro fue tenso y cargado de
cuestionamientos por ambas partes. Las amenazas
de la Seguridad del Estado se estrellaron contra
la firmeza de Marilyn. Por más argumentos
que utilizaron no lograron doblegar la justeza
de los principios por los que Lázaro está
preso.
"Esta encerrona -enfatizó Marilyn-
les salió muy mal".
|