PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 31, 2006
 

CULTURA
Los años perdidos de Ramiro Guerra

Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - La ofensiva revolucionaria, nombre con que se conocieron aquellos años de persecución política que incluyeron la disolución de grupos de teatro, danza y la marginación de escritores y artistas, lo que dejó un vacío en el mundo cultural difícil de recuperar, se llevó a cabo a partir de 1968.

A través de aquel plan se cerraron cabarets, clubes nocturnos, centros de diversión; se suspendieron los carnavales, las navidades, se recogieron libros y se llevaron a cabo redadas masivas contra los homosexuales.

La Ley 50l permitía al estado separar de sus centros laborales a todo aquél que no fuera políticamente confiable, sin alternativa de encontrar empleo dentro de su profesión, ya que el gobierno era y es el único patrón.

Ramiro Guerra, bailarín, coreógrafo y autor de una copiosa obra literaria sobre la técnica danzaría, es uno de los ejemplos más dolorosos y lamentables de aquella legión de artistas marginados. Pusieron grilletes en sus pies, como si sus movimientos corporales pudieran perjudicar al régimen político.

Ramiro Guerra no reunía las condiciones para ser "el hombre nuevo" del socialismo. Lo vi muchas veces por las calles habaneras. Caminaba mirando el asfalto, tal vez porque no quería encontrarse con amigos, y escuchar palabras alentadoras como "ya verás que algún día todo se arregla". Creo que así le dije una vez cuando me saludó.

En 1968 lo entrevisté para la revista Bohemia. Tenía 48 años. Estaba en su mejor momento creativo. Había alcanzado un gran éxito con las primeras obras de su grupo: Mulato, Mambí, El milagro de Anaquillé, Rítmicas, Suite Yoruba, La Rebambaramba y muchas otras.

En su obra Medea y los negreros, una realización antillana del mito griego, donde los toques congos se integraban a las más universalizadas formas musicales de esa época, Ramiro se inspiró en la plástica egipcia y griega del periodo arcaico a través de una viva tradición afrocubana. También en la escuela de danza moderna iniciada con el siglo XX por la bailarina norteamericana Isadora Duncan.

Diez años después, todo pareció arreglarse para él. Como desagravio, Ramiro fue llamado a hacer acto de presencia nuevamente en el mundo del arte. Pero, ¿qué podía hacer un bailarín después de diez años de inactividad? ¿Cómo había quedado su rica imaginación después de tan contundente golpe?

Para sus espectáculos se había nutrido de excelentes bailarines y coreógrafos, como Lorna Burdsall, Elena Noriega, Luis Trápaga, Federico Estenod, Manuel Hiram y Eduardo Arocha, casi todos fuera de Cuba. Tanto para Ramiro como para estos creadores establecer comunicación entre el público y la obra danzaría era lo fundamental ya que, según Ramiro, los elementos que le brindaba la historia cubana eran ricos en heroísmo y belleza. "Ahora -expresó en aquella oportunidad- no es el momento de ocuparse sólo de lo abstracto en la danza. Con la danza también debemos escribir nuestra historia".

Pero, ¿quién le había dado permiso a Ramiro para escribir la historia de nuestro país?

En l970 terminó la coreografía de Decálogo del Apocalipsis, ensayada durante un año. Las autoridades del régimen decidieron que fuera suspendida. Se quedaron repartidas las invitaciones y el escenario listo.

Las razones de esta prohibición nadie las supo. ¿Acaso reflejaba esta obra una visión de la realidad cubana? ¿Sugería en algún sentido el último combate entre el bien y el mal? ¿Cual sería el cordero que, según la visión del régimen, vestía piel de león?

Entre los años 1970 y 1984 Ramiro Guerra estuvo condenado al más cruel de los castigos: No podía bailar ni crear coreografías. Ni siquiera visitar el Teatro Nacional, donde había quedado su alma entera.

El celebre coreógrafo belga Maurice Bejar, director del Ballet del Siglo XX, admiraba el trabajo desplegado por Ramiro."Pero está muy atado -expresó a la prensa cubana-, necesita mucha más libertad".

Ramiro perdió la poca libertad que tenía. En aquellos momentos escribía una obra titulada Cuatro estados de ánimo, basada, según me explicó, en una neurótica que se suicida, un loco, una pareja de incomunicados y la muerte de Che Guevara.

Cuando visité su casa, treinta y dos años después, me interesé por esa obra danzaría y me dijo que no la recordaba. La había borrado de su mente.

El Conjunto de Danza Moderna fue fundado en 1959 por el propio Ramiro cuando se inauguró el Teatro Nacional. A partir de 1961 realiza giras a París, Moscú, Polonia, Alemania y otros países, donde adquiere prestigio universal, al extremo de que destacados críticos reconocieron que "la danza moderna cubana, aunque con elementos de otras culturas, era esencialmente cubana". En su búsqueda por hallar una forma de expresión genuina, Ramiro ya seguía una ruta segura para su escuela de danza.

Pero lo arrastraron al ostracismo. Ni siquiera fue incluido en el Diccionario de la Literatura Cubana, confeccionado en 1980 por la Editorial "Letras Cubanas", a pesar de haber publicado Apreciación de la danza, en 1968, y Metodología para la enseñanza de la danza moderna, en 1969.

Años después, cuando el gobierno cubano puso en práctica la política de "rectificación de errores", se publican sus obras Teatralización del folklore y otros ensayos, en 1988, y Calibán danzante, en 1933.

A modo de resarcir tan terrible y veja deuda con este gran maestro del arte, es nombrado presidente del Centro de Desarrollo de la Danza en Cuba, director de la publicación de este organismo. Recibió, además, varios galardones a partir de 1989, entre ellos el título de Doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte, como si de esta forma pudiera recuperar sus años perdidos.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster