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SOCIEDAD
Blanco y negro
Odelin Alfonso Torna
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - A
tres años de la primavera negra, donde
75 opositores al régimen fueron detenidos
y juzgados arbitrariamente, el clamor femenino
de sus seres queridos se vistió de blanco.
Las Damas de Blanco, madres, esposas e hijas
de los prisioneros de conciencia, con sus cánticos
bíblicos, suavizan el sentimiento isleño.
Sus paseos dominicales confunden la mirada inerte.
Para ellas, su fe está en la justicia.
Por primera vez, el régimen reconoció
su existencia en noviembre pasado, a raíz
del premio Andrei Sajarov, otorgado por el parlamento
europeo. Cinco de ellas fueron invitadas a la
ceremonia de entrega en la ciudad de Estrasburgo.
Las autoridades cubanas, como de costumbre, violaron
las reglas.
En Mesa Redonda informativa, los voceros de Castro
intentaron ridiculizar el papel de las Damas,
acusándolas de mercenarias.
La prensa extranjera acreditada en Cuba acude
a su sede en Santa Rita y a las tertulias en casa
de Laura Pollán, por ser éstas las
únicas muestras visibles de lucha pacifica
en contra del régimen.
Los regimenes dictatoriales, pese a su aparato
represivo bien estructurado, han provocado el
surgimiento de diversas formas de insurrección,
ya sean violentas o pacificas.
España, Chile y Cuba, (antes y después
de 1959), son ejemplo de estas luchas. Las dictaduras
sangrientas de Franco, Pinochet y Batista despertaron
rebeldía y odio.
Los ideales de Bolívar, Martí y
el padre Morelos reencarnaron en nuevos seres,
sedientos de lucha.
Las Madres de la Plaza de Mayo y nuestras Damas
de Blanco, ambas premiadas por el parlamento europeo,
son un reflejo de lucha pacifica en el continente
americano. Desapariciones y largas condenas bastaron
para que sus corazones, como blancos eslabones,
encadenaran la injusticia.
En Mesa Redonda se habló de recepciones
y banquetes en honor a las Damas, no de la represión
dirigida por el gobierno y protagonizadas por
demacradas turbas, vacunadas contra el cambio.
El panel televisivo pertenece a la mediana jerarquía,
son consentidos a diario con banquetes y privilegios
para sus familiares, sus vacaciones son a la altura
de Cancún o Hawai. El ascendente monopolio
informativo en el que se desenvuelven esconde
realmente un sistema totalmente arruinado.
Nadie cree en el cinismo de Lazaro Barredo ni
en la risa forzada de Randy. Taladrid es menos
carismático, por alternar Mesa Redonda
con Pasaje a lo desconocido.
Pensando al revés: las esposas de los
cinco espías conocen cada rincón
de la isla, recorren el mundo poniendo anuncios
en revistas y periódicos, organizan movimientos
de solidaridad con los cinco, todo esto con el
dinero de Cuba. La prensa extranjera ni siquiera
se hace eco de ellas y los premios brillan por
su ausencia.
A diferencia de las Damas de Blanco, las esposas
de los cinco son usadas en politiquería.
Su desigual lucha persigue un mismo objetivo,
la libertad de sus presos. ¿Por qué
ignorar a las Damas de Blanco?
No faltarán las miradas aprobadoras del
pueblo ni la cobija de Santa Rita, las tertulias
amenizarán los 18 de cada mes. Cartas y
poemas de prisión avalarán a los
nuevos escritores. Seguirán las armónicas
caminatas y el viejo aparato sufrirá cansancio.
El luto blanco prevalecerá.
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