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SOCIEDAD
Mahoma
y Marx
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Mahoma
y Marx constituyen dos ejemplos de lo que puede
conseguir un ocio bien administrado. Consiguieron
vivir sin trabajar, y ser reverenciados. Convirtieron
sus onanismos mentales, sus fantasías y
elucubraciones en materia prima para futuras tragedias.
Ambos pertenecieron al linaje de los que vienen
al mundo a manipular vidas, sentimientos y sueños.
Entre los dos consiguieron acumular para la posteridad
más dolor, muerte y destrucción
que todos los ilustres sinvergüenzas que
les precedieron.
Mientras Mahoma concibió su paraíso
de huríes y delicias en un cielo inalcanzable
y excluyente, Marx fue mucho más modesto.
Se limitó a darle una manito de pintura
barata a un collage caprichosito compuesto por
filosofía clásica alemana y socialismo
francés de taberna. Con eso, se fabricó
una comedia hecha retazos donde los trabajadores,
entre los que nunca se contó, eran los
protagonistas.
Mahoma escribió su Corán cuando
dejó de ser camellero. Una viuda hizo el
papel de Mecenas. Era rica y se casó con
él. A partir de eso, el ocio le ayudó
mucho. Le cogió tanto el gusto, que procuró
dejar espacio en su nueva religión para
la adquisición de otras tres esposas, unas
cuantas concubinas y algún que otro muchachito.
Curiosamente, Mahoma era árabe y Marx
judío. En la fantasía de Marx no
tiene cabida ninguna religión, Mahoma -más
precavido- excluyó al resto de las religiones
-excepto la suya- y a todo lo demás.
Mahoma escogió como presupuesto una frase
lapidaria: "Ala es Dios y Mahoma su profeta".
Marx, más modesto expresó: "Proletarios
de todos los países: uníos".
Ambos acudieron a pobladas barbas para ganar respetabilidad.
Marx escribió su obra pegado como una sanguijuela
a Engels; Mahoma lo hizo junto a su viuda.
Resulta difícil calcular cuál de
los dos perjudicó más a la humanidad.
Mahoma dejó escrito cuál era su
ofrecimiento al mundo: "El Corán,
el tributo o la espada". Marx, nos dejó
su lucha y su odio de clases.
Ambos trabajaron sobre la base de que sólo
dos linajes pueblan la tierra: tener y no tener.
No caben dudas de que hicieron maravillas con
el segundo linaje. Tanto con Mahoma como con Marx
está garantizado que el segundo linaje
se quede sin tener y que el primer linaje pierda
lo que tenga.
Si el infierno existe, no caben dudas de que
tanto Mahoma como Marx deben estarse mesando sus
barbas, en un rinconcito de privilegio, separado
para ellos por el Diablo en persona.
Mahoma sentenció que el musulmán
que abandone el Islam debe ser condenado a muerte.
Desde entonces, la salida ilegal del Islam está
penalizada. Le corresponde el copyright en eso
de levantar muros, aunque los muros más
famosos, hayan sido levantados por marxistas,
con varios siglos de diferencia.
La historia tiene sus paradojas, lo más
justo hubiera sido que Marx hubiera tenido una
viuda y Mahoma cualquier Federico generoso, pero
no fue así. Nadie es perfecto. Además,
mirado esto con amplitud, pudiera ser interpretado
como una sugestiva premonición de que los
extremos del círculo, efectivamente, se
tocan.
Mahoma en su momento, tuvo su revelación
cuando la humanidad había encontrado al
cristianismo. Marx, hizo lo suyo cuando esa misma
pobre humanidad encontró la democracia
liberal.
Cristianismo y democracia, islamismo y marxismo,
para los que gustan de las matemáticas,
aquí tenemos dos excelentes pares ordenados,
con contradicción aparente incluida.
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