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CORRUPCION
La corrupción viaja en camello
Lucas Garve, Fundación por la Libertad
de Expresión
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - A
la puerta de entrada de los camellos sólo
falta un rótulo que ostente la célebre
frase de Dante: "Abandonad toda esperanza".
Yo agregaría "Prepárese a ver,
oír, oler y sentir cualquier cosa".
Pero lo último que he comprobado en los
avatares de mis peregrinajes en camello, sobre
todo en el M-6, ruta Vedado-El Calvario, es la
corrupción de los conductores y cobradores.
Evidentemente, usted argumentará que si
el vehículo va en dirección al Calvario,
nada bueno se deberá esperar. Mas, lo que
seguramente desconozca es que el real calvario
comienza antes de montarlo.
Para ir directo al tema, apuntaré a la
cartuchera donde los cobradores guardan el dinero
recolectado por el pago de los pasajes de los
viajeros, en las que, muchas veces, faltan las
monedas para dar el cambio a quienes pagan con
monedas o billetes de un peso y mayores denominaciones.
Simplemente, los cobradores alegan que no tienen
menudo - monedas fraccionarias- y como el precio
del pasaje es de 20 centavos, se quedan con el
vuelto.
Así van las cosas. El lunes 13, cuando
regresaba a mi casa, pude subir a un camello en
La Palma, a las 8 y 48 de la noche, y al pagar
con un peso la conductora, sin dejar de atender
al joven con quien hablaba, me espetó muy
tranquila que no tenía vuelto para darme.
Anoche, en el camello # 652, en la misma parada
y más o menos a la misma hora de la noche
anterior, el rotundo moreno cobrador, luego de
pagar con un peso, me dijo lo mismo.
¡Faltaba más! En ese momento recordé
aquello de "agarra los centavos que los pesos
se guardan solos", y despojado de cualquier
viso de timidez y casi a voz en cuello le reclamé
mis 80 centavos de vuelto. Mi reclamo provocó
que el cobrador replicara en tono ofendido que
no tenía monedas de veinte o cinco centavos
para devolverme el sobrante, y yo me empeciné
en exigir mi vuelto. Los pasajeros más
cercanos me apoyaron, con esa fuerza que la desesperanza
de haber sido víctimas alguna vez proporciona,
y el cobrador tuvo que pedirle al conductor las
cuatro monedas de veinte centavos que este último
sacó de una bolsita que guardaba debajo
del asiento.
Entonces caí en cuenta de la triquiñuela
preparada para despojar del vuelto a los que no
son aficionados a reclamar lo que es suyo. Sencillamente,
las monedas el cobrador se las va pasando al conductor
que las oculta en una bolsita y claro, en la cartuchera
del cobrador no hay monedas para el vuelto. De
esta forma despojan al viajero de cuatro veces
el precio del pasaje.
Además, no dan comprobante. Entonces,
¿cuánto entregan a la caja cada
vez que terminan un recorrido? ¿O al final
del turno de trabajo? ¿Cómo se sabe
cuántos pasajeros montaron y pagaron? Desde
hace meses las más altas autoridades cubanas
pregonan la necesidad de luchar contra la corrupción
y el delito, sobre todo, económico. Han
actuado en contra de algunos corruptos en casos
señalados, pero la falta de control en
lugares como el camello no ha sido eliminada.
Esto causa mucho malestar y disgusto en la población,
pero el propio sistema ampara que ello ocurra,
pues como dijo un viajero, "De todas formas,
si vas y protestas, no pasa nada, ellos siguen
robando".
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