|
Frente
a los "berrinches" de Cuba y México, Bush sostiene
deportación
El presidente de los EE.UU.
defendió hoy su propuesta de "devolver"
a los inmigrantes ilegales a sus países
de origen. Frente a esta política migratoria,
legisladores cubanos se "solidarizaron"
con el gobierno de Fox
Infoabe,
Argentina, 21 de marzo de 2006.
El líder del Parlamento cubano, Ricardo
Alarcón, se solidarizó con México
frente a un proyecto para endurecer la política
migratoria de los EE.UU., en vísperas de
una reunión del Parlamento Latinoamericano
en Brasil, donde será abordado el asunto.
Ayer por la mañana, el presidente George
W. Bush defendió su propuesta de deportar
a los inmigrantes indocumentados y pidió
que el Congreso apruebe un programa de trabajadores
temporales.
Durante un discurso en Cleveland (Ohio), Bush
dijo que apoya la emisión de tarjetas a
prueba de fraude para una estancia temporal de
los inmigrantes indocumentados, con el fin de
que realicen las labores que los estadounidenses
no quieren hacer en este país.
De eso se trata la seguridad fronteriza, porque
"eso significa que la gente estará
dispuesta a venir legalmente, con una tarjeta,
para trabajar por tiempo limitado y después
regresar", explicó Bush, quien reconoció
que la emigración ilegal hacia los EE.UU.
tiene raíces económicas.
Un programa de "trabajadores huéspedes",
como el que propuso en enero del 2004, aliviaría
las labores de la Patrulla Fronteriza, la cual,
en vez de perseguir el contrabando de personas
en grandes camiones o a través del desierto
en el estado de Arizona, "podrá centrarse
en las drogas, armas y terroristas", agregó.
Según Bush, el primer paso para que los
EE.UU. proteja sus fronteras y sea a la vez "una
sociedad humana" es mediante el reforzamiento
de la seguridad fronteriza y la deportación
de los inmigrantes clandestinos.
Por otra parte, reiteró su oposición
a una "amnistía" o al trato preferencial
de inmigrantes indocumentados a la hora de solicitar
la residencia permanente en los Estados Unidos.
"Espero que el debate (en el Congreso) sea
cortés... ya hemos atravesado otros períodos
en el que el debate sobre inmigración puede
ser duro", recordó Bush, quien condenó
el lucrativo negocio del contrabando de inmigrantes
y documentos falsos.
Mientras tanto, el Gobierno de México
pagó espacios en tres de los principales
diarios de los Estados Unidos para explicar su
propia política migratoria y, en particular,
sus planes para desalentar la emigración
ilegal a través del desarrollo económico.
"México no promueve la migración
indocumentada y está deseoso de participar
en la búsqueda de soluciones" al problema
que comparte con los EE.UU., señala el
anuncio.
Un programa de trabajadores huéspedes
"permitirá que los EE.UU. y México
combatan mejor las organizaciones criminales que
se especializan en el contrabando de migrantes
y el uso de documentos fraudulentos", agregó.
El anuncio, publicado ayer en los diarios "The
Washington Post", "Los Angeles Times"
y "The New York Times", resume los principales
elementos de la resolución conjunta que
aprobó el Congreso mexicano en febrero
pasado.
Las declaraciones de Bush sobre el tema migratorio
se producen precisamente mientras arrecia el debate
en el Congreso sobre cómo frenar la inmigración
ilegal y cómo afrontar la presencia de
doce millones de inmigrantes indocumentados en
los EE.UU.
El próximo lunes, el Comité Judicial
del Senado tiene previsto votar sobre una medida
que, en principio, ofrecería una vía
hacia la legalización para millones de
inmigrantes clandestinos y sentaría las
bases para un programa de trabajadores huéspedes.
Descontento con esa posibilidad, el líder
de la mayoría republicana del Senado, Bill
Frist, ha presentado su propia alternativa, con
medidas punitivas contra la inmigración
ilegal y mayor vigilancia en la frontera.
|