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SOCIEDAD
CIVIL
De Quijotes y Dulcineas
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Si
alguna de estas frases le parecen conocidas, es
pura coincidencia de las musas caprichosas. Mis
reverencias al Manco de Lepanto.
En un lugar del Caribe, cuyo nombre no quiero
olvidar, Cuba, nacieron hombres llenos de amor
y valor. Nacieron en una isla donde reina el odio
por más de cuatro décadas.
Haré mención de 75 hidalgos que
por esta fecha del año 2003 fueron encarcelados
a largas penas de encierro.
Caballero soñadores, deseosos de la libertad
en su tierra, condenados por expresar la verdad,
sin más armadura que su pensar, aun se
encuentran en la oscuridad y la humedad del cautiverio.
Aseguro que el miedo no los cogió por
el cuello y que estos caballeros no han dejado
de pensar ni de soñar. Desde las ergástulas
donde se encuentran saben que pronto llegará
la libertad.
Junto a estos andantes, reales soñadores,
la historia marcará a sus Dulcineas vestidas
de blanco. Dulcineas que heredaron los sueños
y deseos de sus caballeros andantes. Tituladas
Damas de Blanco, alzan sus manos y sus voces hacia
el firmamento clamando su dolor.
El día de descanso en la morada de Dios
y en las avenidas, riegan la pureza que llevan
en sus corazones y el resplandor de su vestir,
símbolo del amor y el valor.
La resonancia de estas mujeres es tan crecida,
tan aguda, que el mundo entero escuchó.
Damas de Blanco, que no poseen más armas
que sus voces y sus manos alzadas hacia el firmamento.
Dulcineas blancas que preocupan tanto a los Molinos
de Vientos y a sus demonios molineros.
En una isla donde reina el odio, son castigados
el amor y el valor.
Sin más armadura que el pensar, los caballeros
andantes de antes, los de ahora y los que vendrán
claman libertad. No más oscuridad, no más
humedad, sólo el grito heredado de libertad.
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