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SOCIEDAD
¿Habrá que esperar nuevamente el toque de Yobel?
José Manuel Caraballo Bravo, APLA
CIEGO DE ÁVILA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org)
- El Antiguo Testamento describe un acontecimiento
que dista de ser un cuento para niños,
sobre el Yobel. El Yobel es un cuerno que se pasa
la mayoría del tiempo guardado en una caja
de nácar. Allí permanece muchos
años hasta que se cumple el año
49, cuando lo sacan de su encierro y lo limpian
con todo cuidado. Así lo tienen preparado
para el año 50. Todos esperan que saquen
el Yobel, especialmente los presos, los pobres
y todo aquél que ha perdido sus derechos
y propiedades.
Cuando se cumplen los 50 años, se declara
año de jubileo, y el encargado de sonar
el Yobel lo sopla fuertemente. Los que estaban
presos salen libres; los pobres reconquistan todos
sus derechos.
La historia de Cuba recoge que el primero de
enero de 1959 el poder revolucionario se apoderó
de las calles, luego de la huida del presidente
Fulgencio Batista.
Los barbudos habían ganado, y Fidel Castro
tenía incuestionables cualidades para el
liderazgo. La inmensa mayoría de los cubanos
de entonces aceptó con entusiasmo el mandato.
El júbilo se apoderó momentáneamente
de los cubanos. Castro, desde la Sierra Maestra,
prometió democracia para la nación.
Muchos dieron sus vidas por restaurar la Constitución
de 1940. Sólo bastó un año
para que la isla se aliara a la Unión Soviética,
y comenzara el proceso de transformación
que se convirtió en una traición
de las ideas de muchos que hicieron la revolución
en aras de una verdadera libertad y democracia.
Y no por el comunismo. Porque, en primer lugar,
hay que recordar que los cubanos somos desde siempre
de otra estirpe, más cercana a Dios que
a Marx. Se trate del dios que se trate.
Ahora mismo, luego de 47 años inmersos
en la "dictadura del proletariado",
cada minuto que pasa, cada día, la represión
aumenta contra quienes quieren que se cumpla el
mandato de Martí: "Con todos y para
el bien de todos".
Sólo faltan dos años para el año
49, y tres para el año 50, año,
según el Levitico, capítulo 35,
para volver a escuchar el sonido firme, agradable
y penetrante que llama al jubileo. ¿Habrá
que esperar nuevamente el toque de Yobel para,
Dios mediante, volver a ser felices?
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