|
RELIGION
Religiones y sociedad en Cuba
Lucas Garve, Fundación por la Libertad de Expresión
LA HABANA, Cuba - Marzo (www.cubanet.org) - Las variadas denominaciones religiosas practicadas en Cuba actualmente ocupan un espacio negado en los años 60 y los 80. Solamente en 1992 las referencias al ateísmo que se hallaban en la Constitución fueron eliminadas.
La crisis de los años 90 condujo a muchas personas a volver a los templos en busca de una fe que hacía falta para sobrevivir en medio de un panorama de carestía material y espiritual.
Los templos católicos volvieron a ser visitados por una buena cantidad de personas que los habían abandonado, y otras que nunca acudieron a ellos por temor a represalias, falta de creencias, confianza en una ideología materialista, atea e impuesta, que encontraron de pronto desvalorizada. Sin embargo, la Iglesia Católica, y sobre todo, su jerarquía en la Isla, no pudieron recobrar el papel que jugaban antes de 1960.
Una visión realmente imparcial está obligada a reconocer que la Iglesia Católica en Cuba, aunque mayoritaria por tradición, no era una Iglesia "popular". Además, el sector de la población más arraigado a la religión católica era de raza blanca, de descendencia española, clases media alta y alta. Las clases sociales más apegadas y devotas al catolicismo fueron diezmadas en los inicios del proceso revolucionario.
La situación de la Iglesia Católica se reforzó en los años 90 con la entrada en Cuba de religiosos y religiosas católicos que incrementaron su número en la isla, aunque, más que a evangelizar, fueron admitidos con el objetivo de cumplir con tareas humanitarias.
La Iglesia Católica comenzó a desarrollar una labor social a nivel comunitario organizando los centros de formación y promoción, como los de Pinar del Río, Holguín, Santiago de Cuba y La Habana.
Por otra parte, la incorporación de creyentes a las denominaciones protestantes, unas 54 existentes en la isla en la actualidad, según Pax Christi, a partir de los años 90 estableció una fuerte competencia con la Iglesia Católica. La tendencia más tolerante de las religiones protestantes y sectas de este corte en cuanto a aspectos como la sexualidad, posición social tradicional, ayuda material y vínculos directos con sedes en los Estados Unidos, favorece la elección de muchos de sus actuales fieles.
Los Testigos de Jehová también aumentaron su número, sobre todo en barrios donde la marginación y el bajo nivel económico de vida imperan. Allí funcionan templos instalados en casas particulares, con o sin permiso legal, la mayoría de ellos fuera del control estatal.
Tanto la Iglesia Católica como las protestantes y otras sectas presentes en Cuba, difunden literatura religiosa escrita con fines proselitistas. Una fuerte corriente de revistas de corte religioso circula en Cuba de mano en mano para ofrecer a sus lectores un mensaje diferente del que los órganos de propaganda oficiales difunden. Aunque no dispongan de los medios de comunicación masivos que administra el Estado cubano, la presencia de la edición religiosa en Cuba no es desdeñable y debería ser más atendida y apoyada por la importancia que reviste en el panorama nacional.
Las religiones de origen africano quedan entonces en un espacio controvertido y, si se observa bien, hasta paradójico. Lo primero, porque son el blanco de los ataques proselitistas de la religiones y sectas cristianas. Mientras, por otro lado, no gozan realmente del apego de las autoridades, porque en el plano internacional no poseen la fuerza ni la representatividad, ni el peso en las relaciones con el estado como los tienen el Vaticano, los ortodoxos o los protestantes. Lo segundo, porque se utilizan para identificar las diferencias nacionales, por ser el continente africano una de las raíces constitutivas de la cultura cubana, y han llegado a convertirse en atracción turística y un medio de desenvolvimiento económico para muchos creyentes.
Salvo la Iglesia Católica, la labor de educación cívico-social independiente de la influencia del Estado no ha sido reconocida como una necesidad patente para las otras denominaciones religiosas. En estos casos, la ayuda material ocupa el mayor espacio en la preocupación de ellos, junto a la colaboración con entidades estatales en diferentes proyectos.
¿Qué papel podrán jugar entonces en escenarios futuros que exijan un vuelco en la sociedad cubana? Creo que éste estará supeditado a la influencia internacional de cada religión y no a la real decisión del pueblo.
|