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SOCIEDAD
Permanece horas en la calle cadáver de indigente
LA HABANA, Cuba - 8 de marzo (Jaime Leygonier
/ www.cubanet.org) - Uno de los tantos indigentes
que duermen en los portales y parques de La Habana
murió en la noche del pasado domingo 5,
en la céntrica esquina de San Rafael y
Galiano, y allí permaneció su cadáver,
rodeado de curiosos, cerca de cuatro horas.
La cafetería Vea, comercio dolarizado
en cuyo portal el hombre se recostó a una
columna para morir, prosiguió normalmente
sus ventas.
La muerte la dictaminó un policía
después de tomarle el pulso. No hubo ningún
médico presente.
Al cadáver lo cubrieron con unos cartones
de cajas de mercancías. En Cuba no hay
sábanas para los muertos, porque le faltan
a los vivos.
Un círculo de curiosos y unos diez policías
lo rodearon, emitiendo comentarios. La camioneta
de medicina legal no apareció hasta pasadas
tres o cuatro horas, pero a nadie se le ocurrió
aportar una vela o una oración. La cafetería
continuó sus ventas, y los clientes sus
compras.
Lo lloró a gritos otro anciano de aspecto
indigente, con un vaso desechable en la mano que
contenía algún licor. "El era
mi amigo", repetía.
Como en el resto del mundo, muchos de los indigentes
cubanos son alcohólicos.
Según especialistas médicos, los
dos grandes picos del alcoholismo en Cuba los
marcan la zafra de 1970 y el período de
participación de tropas cubanas en guerras
africanas. Muchos de estos indigentes son desechos
de esas guerras, que hace rato que se bebieron
sus medallas.
De hecho, el gobierno de Fidel Castro acabó
con la mendicidad en 1959, y proclamó que
nunca más volvería esa lacra del
pasado capitalista.
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