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SOCIEDAD
Caras costumbres
Aimée Cabrera
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - La
ciudad de La Habana no acaba de perder su belleza,
aunque algunas manzanas van quedando reducidas
a placeres. Tal vez sea el calor humano quien
mantiene en pie a la ciudad, a pesar de los pesares.
No obstante, hay que reconocer que algunas personas
la afean con costumbres salidas de no se sabe
dónde y que dejan mucho que decir del buen
gusto de sus divulgadores, y de sus necesidades
reales.
Arribar a los quince años en Cuba, para
una adolescente, es algo muy especial. La familia
se esmera en la celebración, no tanto para
complacer a la muchacha como para demostrar al
vecindario que hay dinero para derrochar, o para
al menos seguir la rima y estar en la última.
Ahora está de moda que las quinceañeras
se tomen unas fotos en casas habilitadas como
estudios fotográficos: Las poses tienen
su erotismo implícito, y en ocasiones parecen
propaganda para vender a la homenajeada. Otras,
no menos cursis, muestran a las muchachas en ambientes
coloniales, y hay quien va a la mata y las lleva
a los alrededores del convento de San Francisco
donde se cambian trajes largos y posan con pamelas
y sombrillas.
Con el terrible calor de casi todo el año,
las juveniles damitas pasan las de Caín
sudando la gota gorda entre tules y encajes. El
aya moderna, que puede ser la madre, seca el sudor
y trata de arreglar el maquillaje corrido, u ofrece
un poco de líquido frío para refrescar.
Tampoco puede faltar la foto junto a la escultura
del Caballero de París, o al lado de un
coche, previa conversación con el cochero,
ya que para montarse hay que tener moneda dura
en la cartera.
Atrás quedaron los bailes de quince en
parejas en algún salón de los tantos
que había en los clubes de las playas del
oeste de la capital. Muchos de ellos no están
a la altura de la linda homenajeada. Las diferencias
son abismales cuando hay que hacer la fiesta en
la casa mientras que algunas familias pueden alquilar
salones de lujo en hoteles de primera.
Ya casi nadie piensa en alquilar una casa en
la playa, ir a un cabaret, invitar a los mejores
amigos y amigas a un lugar determinado para que
la joven disfrute con ellos un día o una
noche.
Ahora las muchachas exigen sus fotos para enseñarlas
en la escuela, y que las lleven a las tiendas
a comprar ropa y otros accesorios de marca, nada
de mercancías de "todos tenemos",
eso es un choteo.
Los padres de pocos recursos no saben qué
hacer ante estas exigencias de quienes hasta el
otro día eran niñas inocentes y
modositas. Hay padres que ahorran durante diez
años con el propósito de celebrar
la fiesta de la niña.
Los quince son para muchas familias cubanas como
la deuda externa, difícil de pagar, ya
que en muchos casos contraen deudas que desestabilizan
la economía hogareña por un período
largo. Madres y nenas piensan que ya vendrán
tiempos mejores. A un gustazo, un trancazo.
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