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SOCIEDAD
CIVIL
"No
imponemos a nadie los dogmas católicos": Dagoberto
Valdés (I)
Roberto Santana Rodríguez
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Dagoberto
Valdés Hernández, de 51 años,
pinareño, cubano de amplia sonrisa, nació
en el seno de una familia cristiana, parte católica
y parte metodista. Al cumplir los 10 años
su padre le invitó a decidir su camino,
inclinándose el joven por la Iglesia Católica.
Dagoberto es ingeniero agrónomo. Quería
estudiar sociología, pero afirma que en
aquellos tiempos en Cuba los católicos
sólo podían aspirar a carreras técnicas.
AI graduarse no pudo ejercer como profesor universitario
debido a sus creencias religiosas. Comenzó
a trabajar entonces en la Empresa del Tabaco de
Pinar del Río como especialista de mecanización
hasta 1996, año en que fue trasladado a
Las Yaguas, la brigada que recolecta los tercios
de tabaco hechos de yagua de palma.
P: ¿Cómo interpretó este
traslado de puesto de trabajo, de especialista
en mecanización a yagüero?
R: Fue un castigo que duró 10 años
hasta que disolvieron Las Yaguas y fui reincorporado
a la Empresa.
P: ¿Por qué el nombre de Vitral
para la publicación que dirige?
R: En la mayoría de las casonas coloniales
cubanas se colocaban cristales de diferentes colores
para dar claridad y matizar el brillante sol del
trópico. Por eso la revista fue bautizada
como Vitral.
P: ¿Es Vitral una alternativa al periodismo
oficial cubano, una revista de la oposición?
R: No es ésa su intención, es una
alternativa para todos, también lo es para
los que no son oficiales y también para
los que son indiferentes y para aquéllos
que no tienen nada que ver con la oficialidad
ni con la oposición: los extranjeros que
quieren saber más de Cuba. Una alternativa
no es contra nada, no se presenta en la confrontación,
sino en la dinámica del diálogo
entre todos los hombres y mujeres que leen estas
páginas.
P: A 12 años de fundada Vitral, hábleme
de aciertos y desaciertos.
R: El más grande de los aciertos es que
en estos 12 años un grupo de personas,
creyentes o no, ha tenido la oportunidad de expresarse
a través de este medio con la única
condición de que se respete a las personas
y no se ofenda a nadie. Lo imperfecto: esta ventana
que ha sido un ventanuco, en comparación
con la calidad de los colaboradores. Hubiéramos
querido hacerlo mejor, con una imprenta donde
salieran mejor las cosas, con más calidad
y seriedad en su diseño. Una gran inconformidad
es no haber podido llegar a más personas,
y no haber explicado mejor nuestros objetivos.
P: ¿Qué papel ha jugado Vitral
para el pueblo de Cuba?
R: Pienso que sería mejor convertir la
pregunta en una encuesta y preguntarle a los suscriptores
de Vitral.
P: Usted dirige el Centro de Formación
Cívica y Religiosa.
R: Se ha conocido más a Vitral que al
Centro de Formación Cívica y Religiosa.
En realidad surgió primero, en el año
1993 en el seno de esta iglesia pinareña
luego que los obispos cubanos hicieron una especie
de diagnóstico sobre la realidad cubana
de los 80 y 90, el cual arrojó que el pueblo
cubano tenía muchas virtudes, potencialidades,
pero también se podía caracterizar
como un pueblo despersonalizado, desarraigado
y desalentado. Primero: el colectivismo había
hecho que nos acostumbráramos al paternalismo,
a que nos dijeran qué debíamos hacer,
tener o pensar; desarraigado porque se notaba
que mucha gente quiere más lo de afuera
que lo de aquí, y desalentado por falta
de proyectos de vida. Entonces, ante el llamado
de los obispos, un grupo de laicos dijimos: vamos
a tener 15 minutos para quejarnos y 45 para buscar
soluciones. Se creó el centro. El Padre
Varela había hecho un diagnóstico
similar en el siglo XIX que lo decidió
a enseñar, a pensar con cabeza propia y
a enseñar las virtudes cívicas en
la cátedra de Derecho Constitucional del
Seminario San Carlos. Hicimos como el Padre Varela:
sembramos virtud, patria, civismo, y así
surgió el centro, para que las personas
recuperen su soberanía personal, se reconstruyan.
Para ello hay una serie de cursos por encuentros
una vez a 1a semana que se dan en nuestras iglesias
y casas de misión: Somos personas, Vivimos
en sociedad, Dinámica de grupo, Aprendamos
economía, Cívica (con el propósito
de recuperar los valores), Educación para
la Libertad, Curso para pequeños empresarios
y Derechos Humanos, todos iluminados por la doctrina
social de la Iglesia. Son cursos para todos, no
imponemos a nadie los dogmas católicos.
P: ¿Cómo ponen en práctica
los estudiantes los conocimientos adquiridos,
por ejemplo, el curso para pequeños empresarios,
dado el diseño del sistema imperante en
Cuba, que tiende a dificultarlo o impedirlo?
R: Esta es la pregunta con la que termina cada
encuentro. ¿Qué aplicación
práctica puede tener lo aprendido? Pero
no se lo decimos nosotros a las personas, porque
caeríamos en lo mismo que criticamos. Nosotros
les presentamos un mensaje, les proponemos actitudes
cívicas, virtudes sociales y les decimos
que el mundo del trabajo tiene este sentido, los
derechos humanos son inherentes a la persona y
son universalmente reconocidos, y ésta
es la manera de organizar un sindicato, un gremio
profesional, un partido político, y en
qué se diferencia un partido político
de una obra de la sociedad civil. Las personas
pueden adoptar dos actitudes: tropiezo con la
realidad y la encuentro muy distinta y me desanimo
o la ilusión de poseer la verdad me da
deseos de servir y entonces no me desanimo, sino
que comienzo a creer en la fuerza de lo pequeño.
No puedo cambiar todo de una vez pero puedo cambiar
una pequeña zona.
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