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AGRICILTURA
Condiciones prevalecientes impiden el desarrollo
rural
Catalina Yolanda
Piña Fernández, FLAMUR - Cuba
SANTIAGO DE CUBA, Junio (www.cubanet.org) En
este trabajo me quiero referir a las condiciones
prevalecientes que impiden el desarrollo rural
en Cuba, aunque en realidad el país no
avanza ni en el campo ni en la ciudad. Lo peor
del campo es que no hay una infraestructura económica
que garantice la producción, las familias
campesinas no cuentan con las herramientas que
estimulan el desarrollo, como la libre empresa
y la libertad mercado. Aquí todo hay que
vendérselo al gobierno, al precio que ellos
deciden y en el caso nuestro -las mujeres- no
hay ninguna labor productiva que podamos hacer
por nuestra cuenta, a no ser trabajar en las granjas
del gobierno haciendo las mismas cosas que los
hombres, con unos salarios irrisorios, que no
alcanzan para cubrir las necesidades mínimas
de nuestras familias.
Las organizaciones no gubernamentales, tan necesarias
para la representación de la sociedad civil,
están en manos del gobierno. La FMC, (Federación
de Mujeres Cubanas) es una organización
de corte ideológico, que no se preocupa
por los derechos de sus asociadas, o sea, no emplaza
al gobierno para que éste implemente programas
de desarrollo con conceptos de género,
sino que se pliega para servirle a sus fines partidistas.
Por esa razón nosotras estamos desarrollando
una organización que vele por nuestros
intereses, la FLAMUR (Federación Latinoamericana
de Mujeres Rurales).
Nuestro propósito es alcanzar resultados
económicos satisfactorios, creando nuestras
propias estructuras, buscando todas las alternativas
posibles, sin descuidar nuestras potencialidades
y peculiaridades. El engranaje perfecto sería
interactuar con las cooperativas agropecuarias
independientes, pero éstas también
tienen sus dificultades: falta de recursos, desconocimiento
por parte del gobierno, que la tilda de organizaciones
contrarrevolucionarias, lo que impide o limita
su desenvolvimiento social, como instituciones
de la economía solidaria.
A pesar de las limitaciones, la organización
ha creado algunos talleres de corte y costura,
peluquería y cosmetología que han
tenido cierto éxito, pero la falta de recursos
impide que podamos hacer extensiva la experiencia
y vincularla con los intereses y necesidades de
los asociados en las cooperativas independientes,
como está previsto en los reglamentos.
La presencia de los trabajadores sociales complica
los mecanismos de desarrollo en una economía,
que fundamenta sus bases en la economía
informal o mercado negro. Los precios se han disparado,
el mercado negro, principal proveedor de insumos,
entre ellos los alimentos para los animales, ha
aumentado considerablemente los precios. Una lata
de 5 galones de pienso está costando entre
50 y 60 pesos cubanos, por ende el precio de la
carne se eleva y su presencia en el mercado es
rara. Digo todo esto para abundar en el punto
del por qué a pesar de estas condiciones
no se hacen atractivos la producción y
el mercado.
Los campesinos no cuentan con alimentos y medicinas,
para los animales ni infraestructura para tenerlos,
como corrales, cercas, y además se los
roban. Por eso, las familias campesinas han optado
por dormir prácticamente con sus animales.
Cuando vemos todas estas condiciones que prevalecen
en nuestro país, a las que se le pueden
sumar problemas serios en los servicios de salud,
la educación, las infraestructuras de acceso
y transporte y las viviendas, podemos aseverar
que así, el desarrollo rural es imposible.
Pero a pesar de lo trágica que parezca
la situación, que no hay modos de salir
adelante, también son positivas las condiciones
preexistentes para una propuesta diferente. Sólo
se necesita que las fuerzas que buscan una salida
política al caso cubano pluralicen el apoyo
a la sociedad civil, como una inversión
social para la hora del cambio en Cuba.
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