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HISTORIA
Una tumba en Luanda
Shelyn Rojas
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - En
Cuba, en los años 80, la mayoría
de los hombres en edad militar fueron presionados
para que prestaran sus servicios en la guerra
de Angola. Una guerra que no les pertenecía
y que se prolongó durante más de
14 años.
Froilán Osmany Rodríguez estuvo
en la guerra. Fue testigo de muchas historias.
Vio regresar a Cuba a soldados enfermos, en fase
terminal. Sólo así eran liberados
de la misión.
Cuenta que un soldado, con cáncer en la
garganta, fue traído a la isla y a los
seis días falleció. Ya no tenía
salvación cuando le dieron la baja.
Sin embargo, otra de las historias que conoce
es la de Luis Trufín, que aprovechó
la cobertura de la guerra para realizar su sueño.
Deseaba visitar una tumba en Luanda, la de su
padre, muerto en combate en 1979.
Su única oportunidad era alistarse como
voluntario en el ejército. Lo que Luis
desconocía era que sólo saldría
de Huambo una vez terminada la misión.
O muerto.
Sin perder sus esperanzas, hizo cuantas gestiones
existían para conseguir un permiso y visitar
la tumba donde descansaban los restos de su padre.
Estuvo cerca de un año en esta empresa.
Sólo recibió negativas y evasivas
por parte de sus superiores.
Luis no desistió. Había arriesgado
su vida para lograr ese objetivo. Antes de regresar
a Cuba tenía que visitar la tumba de su
padre. Un día encontró la solución.
Con la culata de su fusil se golpeó una
mano hasta fracturarse los dedos.
Ni así salió de Huambo. Luis no
se dio por vencido. Cada vez que le estaban sanando
las fracturas, se volvía a golpear. Sólo
en Luanda podría recibir mejor atención
médica. Así estuvo durante siete
meses hasta que lo evacuaron para operarle la
mano en un hospital de la capital angoleña.
Ya estaba a punto de perder la mano.
Luis no fue operado, tampoco perdió la
mano. Siempre padecerá de ella. Pero finalmente
pudo llevar flores a la tumba de su padre en Luanda.
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