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POLITICA
Congela Europa política hacia Cuba
Aleaga Pesant
LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - El
Ejecutivo de la Unión Europea acaba de
congelar el asunto Cuba, y con él la violación
de los derechos humanos por parte del gobierno
de la isla, cuando aprobó nuevamente a
instancias del gobierno de España el eufemístico
"diálogo crítico"
Entre los disidentes con la actual posición
europea están sus miembros del ala oriental,
liderados por República Checa y Polonia,
además de Holanda y Suecia. Ellos plantean
que debe haber un apoyo mayor a los demócratas
en la isla; así como el establecimiento
de una estrategia a largo plazo para la transición
a la democracia.
Dentro de Cuba, parte importante de las fuerzas
democráticas descalifica el diseño
de la UE, llamándolo "monólogo
crítico". En su opinión, el
único que habla es el gobierno cubano.
A este escándalo, Europa no sólo
se acomoda, sino que se acostumbra.
Bruselas acaba de ocultar su cabeza en la tierra
para evitar ser visto, como hace el avestruz.
No prevé en su miopía que el problema
Cuba se le viene encima de cara a la transición
a la democracia. Es sólo cuestión
de tiempo.
Por otra parte, lo errado de congelarle la política
al gobierno cubano, de no hacer nada que lo moleste
es público y notorio. Las experiencias
son cercanas.
Un ejemplo fue el primer período presidencial
de William Clinton (1992-96). En ese momento el
Secretario de Estado, Warren Christopher declaró
respecto a Cuba, no sin algo de razón,
pero con soberbia, que "un país regresando
a la tracción animal no es un problema
para la política exterior norteamericana".
O sea, decidió congelar la política
hacia la isla. Se equivocó Warren al medir
la capacidad de crear caos del gobierno cubano.
En el verano de 1994, embarcaciones de la Marina
de Guerra hundieron al remolcador "13 de
Marzo". A bordo se encontraban más
de sesenta personas, adultos y niños, muchos
de los cuales murieron ahogados. La mayoría
eran familiares y amigos. Veinte días después,
ante las protestas populares en la capital de
la isla, Fidel Castro desató la "crisis
de los balseros".
La tragedia se saldó con un indeterminado
número de muertos en el Estrecho de Florida,
un nuevo disturbio en el seno de la familia cubana,
y más de 35 mil personas hacinadas en la
Base de Guantánamo durante un año.
Congelar la política hacia Cuba como hace
hoy la Unión Europea, posibilitó
que Castro humillara a Clinton, y obligó
a los Estados Unidos en ese mismo año 94
a comenzar las rondas de conversaciones para recibir
anualmente a 20 mil cubanos.
Diez años después, cuando el presidente
de México Vicente Fox pretendió
mediar con el gobierno cubano en la Cumbre de
Guadalajara, la respuesta de La Habana fue la
divulgación de una conversación
privada entre Fox y Castro.
No hay mejor avestruz que el que quiere, además,
ser ñandú, como reza un proverbio
político latinoamericano. Al ocultar la
cabeza ante las graves violaciones que comete
el gobierno cubano, Europa le da la espalda a
la proyección global de libertad y derechos
que debe imperar en el mundo.
El número de presos políticos,
de periodistas encarcelados, de personas golpeadas
en sus mismas casas por motivos políticos,
de turbas paramilitares asediando a ciudadanos
no ha decrecido; y son sólo la punta de
un iceberg de otras muchas mutilaciones a la libertad
que sufre el ciudadano común.
Por su parte, el gobierno cubano no levanta el
bloqueo impuesto a las legaciones europeas en
La Habana, las que no pueden (con excepciones
como la francesa) desarrollar eventos culturales,
y ven limitados sus contactos con los funcionarios
del gobierno.
Detrás del "monólogo crítico"
se esconde la incapacidad europea para recrear
nuevos escenarios y proyectos tangibles y viables
de promover la transición a la democracia
en la isla.
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