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SALUD
PUBLICA
¿Dónde
está el doctor?
Rafael Ferro Salas, Abdala Press
PINAR DEL RIO, Cuba - Junio (www.cubanet.org)
- Desde temprano en la mañana salió
mi vecina para el consultorio del médico
de la familia en mi barrio. Debía hacerse
análisis. Después llegó decepcionada.
No encontró ningún al médico.
Es algo muy normal en estos días no encontrar
médicos en los llamados consultorios de
barrios. Al principio las autoridades se volcaron
en una campaña propagandística a
favor de estos consultorios. El discurso político
no se cansa de anunciar las condiciones "excepcionales"
del sistema de salud cubano para proyectarse como
ejemplo de potencia mundial en esta esfera, pero
la realidad para los habitantes de la isla es
otra.
Se envían contingentes de médicos
cubanos a todos los rincones del mundo y como
consecuencia escasean los galenos para atender
a los habitantes dentro del país.
En los medios de divulgación oficialistas
siempre es noticia la ayuda solidaria de los médicos
cubanos en otros países, pero no se habla
de la falta de servicios de la salud para los
cubanos.
El caso de mi vecina es uno de tantos. No se
pudo hacer los análisis; la respuesta que
le dieron fue que el médico del consultorio
del barrio había salido hacia apenas unos
días para el extranjero en misión
de ayuda solidaria.
"Se ayuda a otros países, eso no
lo critico, pero lo que no tiene ningún
tipo de lógica es que nos dejen a nosotros
sin médicos. Si no me hago mis análisis
pierdo la dieta que me deben dar por mi enfermedad",
dice mi vecina.
La canasta familiar cubana de alimentos es pobre,
una dieta extra, que debe ser ordenada por el
médico, siempre es bien recibida en una
familia aunque el precio sea estar enfermo.
La situación se torna más compleja
cuando se necesita acudir a hospitales y policlínicos.
Cuando aparece el médico, se pierden los
medicamentos que éste receta, que aparecen
como por arte de magia cuando el paciente tiene
dinero para pagarlos a los vendedores clandestinos.
En muchos casos los medicamentos perdidos están
en manos de los mismos trabajadores de la salud
que se encargan de vendérselos a los pacientes.
Casi siempre estas ventas de medicamentos se
hacen en moneda convertible. Entonces se complica
más la situación para los enfermos
de bajos ingresos que los necesitan.
"Ya no convencen a nadie con esas noticias
que sacan en los noticieros. La mayoría
de esos médicos vienen ricos de esas misiones
de colaboración y lo que les sobra lo venden
después a las gentes que están aquí
en Cuba y que tienen dólares. Salir ahora
es un negocio para los médicos; en lo último
que piensan cuando salen es en el internacionalismo",
agrega mi vecina.
Lo cierto es que los galenos cubanos siguen pugnando
por salir al extranjero y cambiar el modo de vida
de sus familias al regreso. Otros optan por buscar
la salida y encontrar el no regreso, asilándose
en los países a los que viajan en esas
misiones de colaboración.
La peor parte toca a los cubanos dentro de la
isla. Sin distinción de ningún tipo
enfrentan esa tragedia los obreros, los profesionales,
las amas de casas y los integrantes de los sectores
más vulnerables de la sociedad, los pensionados
y subsidiados.
Vale entonces decir que, si alguno de ellos se
enferma y tiene que recurrir inevitablemente al
médico -al igual que mi vecina- traerá
al regreso una desesperada interrogante: ¿Dónde
está el doctor?
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