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SOCIEDAD
Justicia social
Abel Escobar Ramírez
CIEGO DE AVILA, Cuba – Julio (www.cubanet.org) - “Mi mujer tiene cáncer, le extirparon un seno. Sin embargo, tiene que cocinar con leña, no nos vendieron las ollas eléctricas porque aunque la casa donde vivo está dividida desde hace 15 años no nos han dado libreta de racionamiento. Por lo mismo ahora tampoco nos venden alcohol ni petróleo. La otra parte de la casa que tiene libreta pudo comprar los equipos electrodomésticos.
“Por otro lado, convivo con un nieto asmático crónico que tiene que dormir en la misma cama con nosotros porque no tiene donde hacerlo. Mi hija se encuentra injustamente presa por jinetera. Qué clase de Jinetera puede ser cuando su hijo no cuenta con una cama para dormir. Los del Poder Popular y los trabajadores sociales han llenado muchos papeles para resolver una camita, y el tiempo pasa... todo es mentira. Mi situación es insostenible pues el dinero del retiro no me alcanza siquiera para comer. Me he roto el pellejo toda la vida trabajando para este gobierno. Todo ha sido en vano”.
Quien así me habla se llama Juan Rodríguez y es jubilado del Ministerio del Azúcar. Pero éstos no son sus únicos problemas.
“Hace unos 15 años”, continúa, “vivía en la cercanía de la comunidad rural La Serrana, en el municipio de Morón, provincia de Ciego de Avila. Mi casa no tenía electricidad. Era -o es- un lugar de difícil transporte. Una nieta mía comenzó a presentar problemas del corazón. El medico le aconsejó trasladarse para un lugar más asequible, y ella comenzó a hacer gestiones con las autoridades. En el Central Patria, donde vivo en la actualidad, le resolvieron un solar para una casa, pero ningún material para construirla. Por la desesperación que estaba pasando decidí trasladar mi casa para ese lugar y dividirla con mi hija. Así lo hicimos, pero como el solar estaba a su nombre, la libreta la pusieron a su nombre y no quisieron dar más ninguna. Nunca tuvimos problemas pues cada cual compraba lo que le pertenecía. Hasta que llegaron los equipos eléctricos que tantos problemas han traído, pues aunque en muchos lugares le vendieron a familias que estaban divididas aún dentro de la misma casa en este lugar fueron muy extremistas. Aquí no sólo se exigió una libreta de racionamiento, sino que hasta el contador de electricidad estuviera en la vivienda. En el caso de las divididas según ellos quedaron para una segunda vuelta; lo único que pasan los meses y esta supuesta segunda vuelta no encontró el camino de regreso”.
Juan también se ha dirigido a quienes dicen velar por el bienestar del pueblo para plantearle el problema de su vivienda. El techo es una variedad de cartones y planchas de zinc viejas, y cuando llueve cae más agua dentro que fuera, como él dice. Con su mujer con cáncer y su nieto asmático tenía esperanza de que le resolvieran, pero aquí también se han quedado en sólo promesas. Recientemente, cuando ya al borde de la desesperación se dirigió a exigirle al Presidente del Consejo Popular de Patria llamado Rubén Rodríguez, y no pudo contenerse y le dijo que ellos vivían a base de engaños, éste le contestó: “Si quieres materiales para tu casa vas a tener que irlos a buscar a los Estados Unidos o irte para allá”.
Ahora Juan se pregunta, si esto se lo dijo quien debía defender y resolverle los problemas del pueblo, dónde está la justicia social que tanto proclaman.
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