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POLITICA
La cumbre que no se alinea
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) -
Menos de dos meses faltan para la celebración
en La Habana de la Cumbre del Movimiento de Países
No Alineados. Sin embargo, poco o nada se dice
de ese evento internacional.
La situación es extraña porque los
periodistas oficiales son unos repetidores profesionales.
Los rumores de ese desacostumbrado mutismo acerca
de una reunión internacional en la que
el comandante debe jugar un rol protagónico,
no sólo porque es el anfitrión,
sino porque lo pondrían por segunda vez
en la presidencia del movimiento, asegura que
el silencio se debe a que sólo una tercera
parte de los integrantes de los No Alineados han
confirmado su participación en el evento.
De ser cierto el rumor, el revés para La
Habana sería grande, porque el mensaje
a recibir, en su primera interpretación,
es que la inmensa mayoría del movimiento
no se quiere alinear al lado del gobernante cubano.
Recordemos que cuando Castro presidía a
los No Alineados se produjo la invasión
soviética a Afganistán, un país
no alineado, y el presidente, que ante una situación
tan grave estaba obligado a poner en marcha una
gran campaña internacional de rechazo a
la invasión, ni siquiera emitió
una nota protesta en tal sentido.
Claro, tal actitud era previsible, porque durante
la invasión soviética a Checoslovaquia,
en 1968, Castro tuvo el especial privilegio de
convertirse en el único gobernante en el
mundo que aprobó públicamente esa
invasión.
A partir de ese momento continuó por ese
camino, y todo lo que el Kremlin hacía,
no importa lo que fuese, lo aprobaba o lo aceptaba.
Nadie duda que hubiera asumido la misma actitud
si la agresión directa de la URSS a Polonia,
cuando el comunismo se derrumbaba en ese país,
se hubiera materializado.
Si tras asumir nuevamente la presidencia de los
No Alineados, al actual aliado de Castro Hugo
Chávez (quien está gastando mucho
dinero en armas) se le ocurriera atacar a alguien
en la región, o emplear el petróleo
como un arma de agresión, de nuevo veríamos
la repetición de la misma actitud "no
alineada del comandante".
De todas formas, en estos momentos en que como
rezago del mundo dividido en dos bloques antagónicos
sólo quedan algunos ecos, la labor de los
No Alineados no parece tener actualidad trascendente,
si es que ciertamente en algún momento
la tuvo.
Si la cumbre no se realiza o se efectúa
sin quórum veríamos, como muestra
de catastrofismo, un ego lastimado sensiblemente.
Para los cubanos, que para colmo no tienen transporte
público colectivo, y que ni siquiera han
visto que haya sido pintada la fachada de un edificio
en honor a esa reunión, la presencia o
no de los No Alineados en La Habana no significará
absolutamente nada.
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