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POLITICA
Con desprecio y razón
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) -
Todos los intereses políticos que dentro
y fuera de la Isla participan o exigen participación
en la etapa poscastrista, ignoran al pueblo de
Cuba. En esta avalancha caen por igual los extranjeros.
Tantos los de Norteamérica, como los de
la cultísima Europa.
Por supuesto, si va a hablarse de pueblo, se hace
necesario explicar quá se quiere decir
cuando se dice pueblo. El pueblo de Cuba es quien
resiste al régimen de Fidel Castro. Aunque
de él haya surgido un detritus social,
no es el detritus quien le tipifica. No son las
jineteras ni los pingueros; tampoco los ladrones,
asesinos y los criminales los que conforman el
pueblo de Cuba.
El pueblo de Cuba trabaja y trata de que su esfuerzo
no sea mayoreado por el gobierno que detesta.
Es el gestor del exilio político mayor
de América y quizás del mundo. Unido
a la incompetencia proverbial del régimen
de Fidel Castro, hizo fracasar todas las iniciativas
de este gobierno hasta el presente. Sólo
ha fallado en una sola cosa: Sacarse de encima
al régimen de Fidel Castro.
En esto último concurren varios factores,
quizás el principal de todos es que tanto
Fidel Castro como su grupo de poder ¡son
cubanos!
Esto ha complicado mucho las cosas para ambos.
El mayor obstáculo para Fidel Castro es
sin lugar a dudas, que Cuba está llena
de cubanos. Esta situación avanzó
mucho últimamente. La polarización
que se ha experimentado en los últimos
cinco años no presagia nada bueno.
Para referirse al grupo gobernante o a los que
están a bien con éste, tradicionalmente,
el pueblo emplea el eufemismo "esta gente".
Esto tiene interesantes asociaciones. La primera
de ellas es su elemento diferenciador. Cuando
se habla del gobierno o de sus personeros, se
hace con distanciamiento. No son nuestros, no.
"Esta gente" es ajena y nociva. Tanto
como puede serlo un ejército de ocupación,
o quizás peor. Últimamente es muy
sintomático que las últimas maniobras
militares no hayan tenido como convidados de piedra
en condición de enemigos a los socorridos
yanquis.
"Esta gente" comenzó a prepararse
para un nuevo escenario militar. Se trata de pensar
en aplastar el alzamiento de una supuesta "quinta
columna" interna. Su nombre es: Pueblo.
Es precisamente a este Pueblo, al que me refiero.
Se trata de la eventual confrontación abierta
y desembozada entre el Pueblo por una parte y
"Esta gente" por la otra.
Esta es la mayor contradicción a la hora
de formular un esquema poscastrista de transición
o sucesión. Es precisamente este elemento
despreciado por muchos, el que ha dictado desde
hace mucho tiempo la razón de la sinrazón
de la política doméstica castrista.
Las fuertes prohibiciones que pesan en Cuba dirigidas
contra la población tienen como raíz
primaria dos elementos fundamentales:
a) Mantener sujeto al pueblo
b) Proteger la vida de Fidel Castro
Estos dos elementos marcan la impronta de la vida
nacional en los últimos cuarenta y siete
años.
Más recientemente, en los últimos
cinco años, las contradicciones entre la
autocracia castrista y el pueblo se han agudizado.
Los escandalosos privilegios de que hace ostentación
la élite de gobierno colman la paciencia
del pueblo. La tipificación hecha a nivel
popular de la clase gobernante como "esta
gente", alcanza la connotación que
preludia el enfrentamiento.
Hasta el presente la respuesta popular a la dictadura
de Fidel Castro ha sido la emigración y
la simulación. Pero todo puede cambiar.
Síntomas de esto pueden ser la nueva ley
de Fiscalía Militar, la resolución
15 del Ministerio para la Inversión Extranjera
y la Colaboración, que proscribe la ayuda
exterior a ONGs no gubernamentales (organizaciones
independientes del gobierno). Esto junto a todo
un conjunto de medidas internas poco promocionadas,
dirigidas a sofocar la respuesta popular a los
intentos continuistas de la élite privilegiada.
En menor medida, influye la sobrevivencia de una
oposición interna. Esta ha conseguido paso
a paso ganar un espacio en el corazón del
pueblo de Cuba, por su tenacidad. De ahí
la importancia que concede la dictadura a destruirla
y al control absoluto de la información.
Como dice el cubano de a pie: "Esta gente
lo quiere tener todo amarrado".
Por fortuna, cualquier escenario poscastrista,
hará crecer el duelo silenciado del pueblo
de Cuba frente a "Esta gente". Este
será el espacio real en que se dirima el
viejo diferendo entre el Pueblo de Cuba y ésos
a quienes llama con desprecio y razón "Esta
gente".
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