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HISTORIA
26 bombas
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Hace
53 años, el 26 de julio de 1953, un grupo
de hombres y dos mujeres participaron, vistiendo
los uniformes del ejército nacional, en
los ataques a los cuarteles Moncada, en Santiago
de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en
Bayamo, y en la toma del Palacio de Justicia y
del hospital Saturnino Lora, instituciones civiles
radicadas en Santiago de Cuba. No hay noticias
de que un hospital haya sido tomado por las armas
para apoyar el ataque a una fortaleza militar.
Fidel Castro era el jefe principal de estas acciones.
Seis días después de los hechos
sangrientos, al amanecer del sábado primero
de agosto, Castro y dos de sus compañeros
fueron capturados en un bohío mientras
dormían. Cuando lo detuvieron, Castro dijo
que se llamaba Francisco González Calderón.
Como resultado de la causa 37 de 1953, por las
acciones bélicas del 26 de julio, fueron
condenados a trece años de cárcel
Oscar Alcalde, Ernesto Tizol, Pedro Miret y Raúl
Castro.
A diez años, Abelardo Crespo, Enrique
Cámara, Gustavo Arcos, Andrés García,
Agustín Díaz Cartaya, René
Badía, Eduardo Montana, José Suárez,
Armando Mestre, Francisco González, Mario
Chanes, Ciro Redondo, José Ponce, Ramiro
Valdés, Julio Díaz, Israel Tápanes,
Jesús Montané, Gabriel Gil y Juan
Almeida. A tres años, Eduardo Rodríguez,
Orlando Cortez y Manuel Lorenzo Costa. Fidel Castro
fue condenado a quince años. Las dos mujeres
que participaron en la acción de una forma
u otra, Haydée Santamaría y Melba
Hernández, recibieron una condena de siete
meses de cárcel.
Antes de cumplirse los dos años, el Congreso
de la República, durante la "terrible
tiranía" de Fulgencio Batista, dictó
una amnistía que otorgó la libertad
inmediata a los implicados en los sucesos del
26 de julio.
Después del triunfo revolucionario de
1959, uno de los asaltantes al cuartel Moncada,
Mario Chanes de Armas, fue condenado a 30 años
de cárcel porque, presuntamente, estaba
conspirando contra el nuevo régimen. Chanes
cumplió los 30 años de condena porque
nunca más la nación ha visto una
amnistía.
Desde que los asaltantes al Moncada llegaron
al poder, los ciudadanos que han estado presos
cumpliendo distintas condenas se cuentan por miles.
Otros miles han sido fusilados por causas políticas.
La piedad fue borrada del mapa revolucionario.
Los últimos fusilados en Cuba, hace dos
años, fueron tres jóvenes negros
que intentaban llevar secuestrada a Florida una
lancha de pasajeros. En ocho días se les
detuvo, procesó y fusiló.
En la actualidad, en las cárceles cubanas
hay más de 300 presos políticos.
Ninguno de ellos ha actuado violentamente contra
el régimen, como los asaltantes a los cuarteles
Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Sin
embargo, muchos cumplen condenas severas, en condiciones
de encierro difíciles, a diferencia de
las que cumplieron aquellos asaltantes.
La rara psicología de los que protagonizaron
como revolucionarios los graves sucesos de 1953
quizás esté muy bien delineada en
las palabras de Haydée Santamaría
durante una conversación con estudiantes
universitarios, en la década de 1960. Haydée,
considerada heroína nacional, afirmó:
"Cuando en la clandestinidad había
que poner una bomba, y algunas veces me tocó
a mí estar al frente de esa tarea, es decir,
mandar a hombres a poner una bomba, escogía
al que tenía más condiciones, escogía
al que tenía más calidad humana
para que no se acostumbrara a poner una bomba,
para que no sintiera placer en poner una bomba,
para que le doliera poner una bomba, aunque la
necesidad lo llevara a ponerla".
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