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AGRICULTURA
La
necesidad de modernizar la agricultura privada
cubana
Antonio Alonso, Director PDCR-Capitulo Cuba
SANTIAGO DE CUBA, Cuba, Julio (www.cubanet.org)
- La modernización de la agricultura privada
cubana es un reto que debe asumirse en un proceso
de cambio del régimen político actual.
Muchos piensan que lo más importante, y
que resolvería el problema de la agricultura
cubana sería una novedosa infraestructura
tecnológica, que incluya desde equipos
y maquinarias de alto rendimiento hasta una asistencia
técnica actualizada. Aunque esto no deja
de ser verdaderamente importante, en este trabajo
quiero referirme no sólo a eso, sino a
la modernización del pensamiento del productor,
de cómo hacer una agricultura más
eficiente a partir de los recursos de que disponga,
inspirados en el pensamiento, la experiencia y
la sabiduría de Polan Lacki, ese gran extensionista
latinoamericano.
No hace falta hacer mucho esfuerzo para constatar el atraso de la agricultura en Cuba, cuando todavía en la Isla se utilizan maquinarias de las décadas de los 40 y 50, auxiliadas un poco por obsoletas maquinarias soviéticas, que aún subsisten gracias al ingenio del cubano para hacerlas funcionar. Pero lo que más nos afecta como productores no es la falta de recursos, sino las prohibiciones y limitaciones legales, que han traumatizado a nuestros campesinos, y ése debe ser un primer objetivo en una agricultura cubana diferente, recuperar la confianza del productor privado.
Por supuesto que tenemos algunas recomendaciones prácticas de cómo aspiramos que se modernice nuestra agricultura en cosas materiales, para que se tenga un mayor impacto y ahorro de recursos, como la creación de empresas de servicios a los productores, que renten maquinarias y herramientas, sin tener que invertir forzosamente en sus compras. Las cooperativas agropecuarias también tendrían las dos posibilidades: rentar o comprar las maquinarias, pero una su vez compradas podrían prestar servicios de renta, que contribuirían a la amortización de la inversión.
Nuestro propósito como organización es alcanzar un desarrollo rural integral, que contemple el acceso a los recursos pero que tome en cuenta como prioridad el factor humano, con equidad y sin exclusiones. Las organizaciones que integran la sociedad civil rural tienen que trabajar con las autoridades gubernamentales y las instituciones estatales para diseñar un política socio-económica que corrija los defectos de la agricultura de subsidencia, combata los falsos mitos sobre la propiedad y busque formas superiores de producción agropecuaria, como la agroindustria, las grandes empresas agropecuarias privadas y las empresas cooperativas.
Un concepto sobre el que hay que trabajar mucho es la creencia de que todo el hombre del campo debe ser propietario de tierra, que la tenencia de tierra es la solución de la pobreza rural. Tiene que existir y ser garantizado el derecho de propiedad, pero el trabajador rural es indispensable, con todos sus derechos y remuneraciones justas, que posibilite el balance de productores y consumidores y estimule los servicios en pro de la urbanización rural.
Tenemos que agradecer una vez más a Polan
Lacki por sus trabajos, que aunque con dificultad,
logramos obtener por diferentes vías y
nos permiten tener una visión más
amplia, no sólo a partir de nuestras realidades,
sino desde la perspectiva latinoamericana, lo
que nos permitirá trabajar desde ya para
no repetir errores y diseñar políticas
que contemplen todo el espectro rural, desde la
infraestructura, la reubicación habitacional
hasta una educación rural practica y racional.
Solo así llegaremos fortalecidos y capaces
de enfrentar los retos de una agricultura moderna.
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