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SALUD
PUBLICA
Cosas de Cuba: Candil de la calle y oscuridad
de la casa
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - (www.cubanet.org) - El primo
Rogelio era todo un personaje en la familia, tipo
extrovertido, simpático, siempre presto
a ayudar a todo el mundo. Bien se sabe que el
peor defecto que puede tener un cubano es caer
pesado, Rogelio caía bien a todo el mundo.
Si preguntabas a amigos, vecinos o colegas de
su trabajo, todos coincidían en que Rogelio
era tremenda gente. "¡No tiene nada
de él!" era la exclamación
usual, pero si le preguntabas a su esposa, la
respuesta era bien diferente. Rogelio era un hacelotodo,
albañil, plomero, electricista, etc. Su
oficio verdadero, la carpintería, lo ejercía
desde niño y era el oficio familiar, transmitido
de padres a hijos, pero en su casa escaseaban
los muebles y los pocos que quedaban estaban al
borde de la ruina total.
Gisela, la mujer, decía a quien quisiera
escucharla: "En casa del herrero cuchillo
de palo" o "Rogelio es candil de la
calle y oscuridad de la casa".
En Cuba abunda ese tipo de personas, pero cuando
esa característica es sublimada hasta el
disparate y acompaña las hazañas
del Gran Dictador, ya es otra cosa, por cierto
nada graciosa y sí muy dañina.
El gran estafador cubano regala hospitales a
Bolivia mientras los hospitales se caen a pedazos
a todo lo largo y ancho del país, faltan
medicamentos esenciales, instrumental, equipos
de todo tipo, mientras hacerse una simple radiografía
le cuesta al paciente meses de espera, para un
análisis simple de laboratorio clínico
las personas en Cuba deben madrugar para hacer
cola en lugares mal iluminados y muchas veces
con malas condiciones higiénicas.
Hace poco estuve en un hospital infantil, el
Juan Manuel Márquez de Marianao, en Ciudad
de La Habana. Aquello parecía una cueva,
sin luces en los pasillos, que no reciben una
mano de pintura desde hace años, churre
por todas partes, salideros de agua, destrozo
y desidia por doquier. Para hacer un examen de
Rayos X a mi hija mayor tuve que esperar dos horas
por el técnico. Cuando al fin llegó,
el equipo, con más de 20 años de
uso y muy maltratado, no hacía la radiografía
indicada por el médico.
Podríamos estar horas hablando sobre deficiencias
y negligencias de los servicios médicos
en Cuba, salvados en muchas ocasiones por excelentes
médicos, muy mal pagados. La imagen de
los hospitales mete miedo.
Nadie piense que soy un enemigo de la solidaridad
humana, nada de eso, bien por los Bolivianos,
me alegro por esos hombres y mujeres de Bolivia
que podrán contar con 20 nuevos hospitales
donados por Castro, con alta tecnología
donada por Castro, con médicos donados
por Castro, medicinas e instrumental donados por
Castro, que como es habitual no consultó
con nadie su decisión. ¿Para qué?
El es dueño de vidas y haciendas.
Pero, además, señores bolivianos,
esa ayuda no es desinteresada, se lo aseguro,
no es nada desinteresada. Nada, candil de la calle
y oscuridad de la casa, pero un candil siniestro
que da sombra en lugar de luz. Casos y cosas de
la Cuba de hoy.
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