PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 19, 2006

POLITICA
Con cabeza propia

Juan González Febles

LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - Es un lugar común que el gobierno de Fidel Castro pone a enemigos y amigos, a tirios y troyanos, a bailar con su melodía. Las últimas medidas anunciadas por el gobierno de los Estados Unidos, con su tema de ayuda incluido, dan la medida de esta situación.

Algunas personas muy dignas y sinceras se han pronunciado de forma muy crítica en relación a este particular. La esencia de tales conductas y razonamientos se reduce a que como el gobierno de Fidel Castro se comporta mal es peligroso provocarlo.

Así, los norteamericanos perjudican a la oposición interna cuando hablan de ayudar. También lo hacen cuando crean comisiones y nombran coordinadores.

De acuerdo al esquema mental de estas buenas personas, los americanos deben cuidar su conducta. Castro podría ordenar una nueva oleada represiva. Dicen: "Si al menos la ayuda llegara a su destino…pero no va a llegar y todo es muy perjudicial".

Se escuchan cosas verdaderamente lastimosas. A alguno, la policía de Seguridad lo persigue en la Iglesia, ¡qué cosa! Otro teme -no sin razón- una degollina tipo San Bartolomé. Ronda el fantasma de una nueva oleada represiva. En fin, puede hasta llover por culpa de los americanos, de la ayuda que no se verá y del coordinador que nombró el presidente de allá.

Lo que cuesta trabajo oír es un razonamiento sereno que libere a los norteamericanos de responsabilidad por la conducta impropia del gobierno de Fidel Castro. O una actitud de verdadera consecuencia frente a cada desplante del régimen de La Habana.

Se ha hecho costumbre que el gobierno norteamericano apruebe la entrega de dineros, a sabiendas de que éstos no se entregarán. Por otra parte, se acepta que Castro castigue cubanos por lo que hicieron, hacen o harán los norteamericanos. Se vive con angustias y no se piensa de forma apropiada.

Me pregunto para empezar: ¿Por qué los americanos que aprueban dar la ayuda no se han preocupado porque ésta llegue a donde debe llegar? ¿Por qué no se le hace el afeite necesario a las regulaciones del embargo para dar solución a este problema? ¿Por qué se llegó a este patético extremo?

¿Cómo es posible que el régimen de Fidel Castro imponga su agenda de terror sin que alguien proponga algo razonable, éticamente correcto y por encima de todo funcional, en el trato con gobierno de tal historial y características?

¿Se dispondrá algún día del contra discurso que neutralice el matonismo político del régimen castrista? Recuerdo que cuando Ronald Reagan presidía y Mas Canosa vivía, el régimen se conducía con una cordura de ensueño. Eso a pesar de que dicen que en esa época, el SR 71 realizaba un tour diario no autorizado (¿o sí?) a lo largo de toda la Isla.

Hoy nos ahogan con retórica. Por cobardía, conveniencia o pereza, se asume el discurso ajeno. Pensar con cabeza propia es inconveniente, peligroso o poco útil.

Cuando el inevitable y necesario momento del gran entierro sea una realidad, se echará de menos la coherencia, la eticidad y la firmeza ausentes en este instante. Habrá que improvisar algo. ¡Que Dios nos asista para entonces!


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