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HISTORIA
La historia no absolvió a Hitler
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - En
las páginas rosadas del Pequeño
Larousse ilustrado que poseo, publicado en Colombia
en 2000, aparece una relación de frases
célebres que incluye La Historia me absolverá,
atribuida al gobernante cubano Fidel Castro. Dice,
además que esta frase dio título
a su autodefensa en el juicio por el asalto al
Cuartel Moncada, en julio de 1953.
Sin embargo, el Pequeño Larousse, a pesar
de aclararnos en su preámbulo que sigue
la tradición de su progenitor, el francés
Petit Larousse, de ofrecer a sus consultantes
la comprensión de cualquier palabra que
lean u oigan y puntualizar cualquier dato histórico,
no aclara o explica que esa frase, ya célebre,
tuvo un origen más oscuro que una noche
sin luna, que es conocido por muchos.
La idea de que la historia puede absolver a un
acusado fue expuesta por Adolfo Hitler en su auto
defensa en el juicio celebrado durante la primavera
de 1924, y la repite en el libro Mi lucha, escrito
por él en la fortaleza de Landsberg am
Lech, donde fue encarcelado: "Aún
cuando los jueces de este Estado puedan condenar
nuestra acción, la historia, diosa de la
verdad y de la ley, habrá de sonreír
cuando anule el veredicto de este juicio y me
declare libre de culpas".
No era todavía dictador, y ya la arrogancia
de Hitler hacía gala en su manera de hablar.
Este hombre, que odiaba a los aristócratas,
a los capitalistas, a los liberales, a los judíos,
a los comunistas y a todo el que se opusiera a
él, intentó derrocar al gobierno
de Munich mediante un golpe de estado en 1923,
y fue condenado a prisión.
Asumió los cargos más importantes
cuando llegó al poder: canciller, Comandante
en Jefe de las Fuerzas Armadas, secretario general
de su Partido y jefe máximo de la GESTAPO,
cuerpo policial que servía para reprimir
a la oposición.
Aún así, hubo muchos opositores
que lucharon contra el monopolio del poder hitleriano.
Para desaparecerlos se creó en Alemania
en 1933 el primer campo de concentración
nazi, donde fueron encerrados los judíos,
los oponentes políticos, personas consideradas
antisociales, gitanos, homosexuales, comunistas,
testigos de Jehová y prostitutas.
Este ferviente nacionalista suprimió el
derecho a la huelga de los trabajadores, la prensa
libre y los sindicatos independientes. Adoctrinó
a los niños en organizaciones creadas para
esos fines, y llegó a tener el mejor ejército
del mundo, un ejército que no luchó
hasta el fin como lo pensó y juró
Hitler.
A Adolfo Hitler le debemos la Segunda Guerra
Mundial y millones de víctimas. Por esta
y otras muchas razones la historia no lo perdonará
jamás. Viejo y enfermo, vencido y derrotado,
se quitó la vida el 30 de abril de 1945,
junto a sus más fieles colaboradores y
su amante Eva Braun.
Adolfo Hitler ha pasado a la historia como uno
de los dictadores más crueles de todos
los tiempos. Ni él ni ningún otro
dictador como él debe ser jamás
olvidado por el hombre de hoy y de mañana.
Sólo así los pueblos podrán
ser capaces de descubrir la oratoria de los políticos
astutos, cuyo fin es y será engañar
a las masas.
Esta será la misión que le corresponde
a todo ser humano amante de la libertad y los
derechos humanos del presente y del futuro.
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