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CORRUPCION
¿Corrupción o justa compensación?
Felipe D. Ramos Leiva, APLO
MOA, Cuba - Julio (www.cubanet.org) - En Cuba,
por años, las personas han visto como algo
normal el apropiarse de los recursos de las entidades
estatales, sin que lo consideren un delito. Los
ciudadanos, para no sentirse mal moralmente por
el hecho cometido, lo bautizaban con el apelativo
de resolver. Así fueron creciendo las generaciones
del hombre nuevo, desde de su infancia, bajo el
lema pioneril, "seremos como el Che".
Muchos entendidos en economía han analizado
este fenómeno, que también se presentó
en los países ex-socialistas de Europa
del Este y la Unión Soviética, considerado
como un mecanismo de control político a
partir del comprometimiento moral de los individuos,
y la economía se compensa a partir del
ajuste salarial, razón que justifica los
bajos salarios que se han pagado a los obreros
en todos estos países.
En el caso cubano, la sustracción de bienes
era lo más común, y se justificaba
con la escasez de productos, principalmente comestibles,
pero con el decursar del tiempo se ha ido traspasando
a los servicios. Así vemos cómo
para adquirir un pasaje por cualquier modalidad
de transporte, ya sea por avión, ómnibus
o ferrocarril, al final hay que conseguirlo de
forma ilegal, sobornando a los funcionarios que
venden los boletos.
Este asunto es tan importante que cuando las
personas andan en busca de un puesto de trabajo
incluyen en sus preferencias que el mismo cuente
con una posibilidad potencial de generar ingresos
adicionales. Sin embargo, este fenómeno
fue muy sensible para con los servicios de salud
y educación, donde lo más frecuente
eran las relaciones personales, conocidas como
el sociolismo.
La falta de recursos y la movilización
indiscriminada de profesionales del ramo hacia
el extranjero han puesto en crisis los servicios
de salud, por lo que ya se ha hecho presente también
en este sector la venta de bienes y servicios.
Mi vecino Felipe tuvo que pagar 20 dólares
para que le extrajeran una muela y le realizaran
dos empastes y una limpieza bucal.
Aunque esta situación se puede considerar
como parte del sistema, de vez en cuando se toman
mediadas ejemplarizantes, para no cargar con la
culpa de una corrupción generaliza. Por
tal motivo, el pasado 2 de junio se efectuó
un acto de repudio, llamado oficialmente acto
de reafirmación revolucionaria, contra
el joven Clemente Lamorut, por la supuesta venta
de una placa (estudio de Rayos X) a una paciente,
so pretexto de que no había material disponible.
El joven de 25 años, estudiante de tercer
año de Imageneología, fue expulsado
de su trabajo públicamente, frente a todos
los trabajadores del hospital Guillermo Luis Hernández
Vaquero.
De dicho hospital también fueron expulsados
los técnicos en prótesis dental
Oneldo Correa y Nelvis Fonseca, quienes se dedicaban
a vender las prótesis dentales en 400 pesos,
según dieron a conocer las autoridades
del centro. Ambos técnicos llevaban 20
años laborando en ese hospital, y la señora
Nelvis Fonseca es una madre soltera, que tiene
un hijo adolescente infectado con el virus del
SIDA.
La medida contra estos trabajadores ha traído
criterios encontrados, muchos plantean que eso
no es corrupción, sino una justa compensación
por los bajos salarios que se les paga, que si
no fuera por lo difícil que se ha puesto
conseguir esos servicios, nadie estuviera obligado
a pagar por ellos. Alguien argumentaba que era
ya más fácil realizarse un aborto
en Cuba que sacarse una muela.
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