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POLITICA
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el torbellino rojo (II)
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - El
14 de enero de 2006, hace sólo unos días,
se reunieron en el Aula Magna de la Universidad
de Humboldt, en Berlín, Alemania, más
de mil personas. Entre ellos se encontraba un
ex jefe de Estado de la fenecida República
Democrática Alemana (RDA), Egon Krenz;
un ex ministro de Finanzas de la República
Federal Alemana (RFA) y actual líder del
nuevo Partido de Izquierda (Links Partei), Oskar
Lafontaine; un colaborador de Bertold Brecha,
el ex director de teatro y presidente de la Academia
de Artes de la RDA, Manfred Wekwerth, y el aspirante
a nuevo Karl Marx Heinz Dieterich.
Objetivos del cónclave comunista (según
lo expuesto por los organizadores):
Superar la situación de estancamiento
y depresión política causada por
tres factores:
1- La eterna letanía sobre la maldad del
neoliberalismo.
2- La repetición de recetas y dogmas del
socialismo pasado.
3- La ficción agnóstica de que no
se sabe cómo avanzar hacia el nuevo socialismo.
Es muy interesante el proceso de desmarque del
nuevo socialismo del movimiento anti neoliberal.
¿No será que ya sirvió a
sus propósitos y ahora estorban esos líderes
exaltados procedentes de la clase obrera y de
la intelectualidad de izquierda, algo anárquicos?
Por supuesto, no podían faltar las críticas
al socialismo malo y a los vacilantes que no creen
en el triunfo final. Eso es un esquema básico
del comunismo histórico. A uno le parece
estar leyendo una de aquellas críticas
de Marx a los socialistas de entonces llamándoles
a la radicalización revolucionaria o uno
de los exaltados discursos de Lenin contra la
enfermedad infantil del izquierdismo. Las cosas
parecen haber cambiado poco. Quizás el
tono, algo las palabras, pero la esencia es la
misma.
Veamos cómo reseña Dietrich el
encuentro en su página de Rebelión,
el 23 de enero de 2006: "En la potencia imperialista
más importante de Europa, Alemania, se
acaba de implantar el Socialismo del Siglo XXI
en el tiempo y lugar más indicado: las
vísperas del 87 aniversario del asesinato
de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht (15 de enero
de 1919) en Berlín, la capital del primer
y único Estado socialista alemán
de la historia". Esta presentación
no necesita comentarios.
La conferencia inaugural del Rosa Luxemburgo
Kongress estuvo a cargo de Dieterich y versó
sobre la fase final del sistema burgués,
estadio en el cual él cree se encuentra
el capitalismo mundial. Ya eso lo habíamos
escuchado o leído antes en 1848, 1917,
1945, 1959. Viene siendo algo así como
la llegada siempre pospuesta del Armagedón
de los testigos de Jehová. Discurseó
sobre la nueva institucionalidad poscapitalista
y la democracia. Podría habérselo
ahorrado Heinz, nosotros sabemos bien cómo
funciona esa institucionalidad y esa democracia
comunista, no hace falta que nadie venga a querer
vendernos lo que no es. Lo cierto es que lo presentan
como algo novedoso. Antes también, en 1917,
todo el poder era para los soviets, y ya conocemos
qué pasó y en qué fue a parar
todo aquello del poder popular.
Los presentes, entre los que había muchos
jóvenes estudiantes universitarios, profesionales,
científicos, escuchaban embelesados a los
nuevos profetas. Paul Cockshott, de la Escuela
Escocesa, uno de los tanques pensantes comunistas,
habló de la problemática de precio
valor. Criticó los "obsoletos"
argumentos neoliberales de Mise y Hayek contra
la economía socialista (Paul, si no lo
ha hecho, debería darse una vuelta por
Cuba, para ver los éxitos de la economía
socialista).
La prensa alemana le dio una buena cobertura
al cónclave marxista. Desde varios días
antes el diario alemán Junge Welt publicó
artículos sobre el renacimiento marxista,
el nuevo socialismo del siglo XXI, y logró
generar cierta expectativa en el país.
Se pusieron a la venta dos obras de las escuelas
de pensamiento comunista, Der Sozialismus des
21. Jahrhunderts. Wirtschaft, Gesellschaft un
Demokratie nach dem globales Kapitalismus, de
Heinz Dieterich, y Alternativen aus dem Rechner.
Plaedoyer fuer Planwirtschaft un Demokratie, de
W. P. Cockshott, Allin Cottrell.
Dieterich se mostró optimista, uno de
los logros del congreso fue lograr la unidad y
"reactivar dos potenciales de transformación
social: los viejos cuadros comunistas de la RDA
y los jóvenes dispuestos al cambio de sistema".
El "camarada" Dieterich llamó
a aprovechar el conocimiento de los viejos cuadros
comunistas que viven en Alemania y Rusia y los
consideró un potencial clave para reconstruir
el comunismo y crear el comunismo nuevo del siglo
XXI.
El artículo de Rebelión escrito
por el nuevo Karl Marx sobre el congreso concluye
con un párrafo aclaratorio y que define
muy bien de qué y sobre qué estamos
alertando. Leamos: "El 15 de enero el Socialismo
del Siglo XXI ha dado un gran salto adelante.
La Convocatoria del Comandante Chávez ha
llegado al corazón de la vieja burguesía
atlántica. Karl Marx y Rosa deben estar
en algún lugar aplaudiendo".
Kart Marx debe de estar aplaudiendo alborozado,
qué duda cabe, aunque suene extraño
en un marxista eso de la vida después de
la muerte. ¿O es que los líderes
comunistas se rigen por leyes naturales diferentes?
Sí, deben de estar aplaudiendo Lenin, Stalin,
Tito, Mao y compañía, y deben de
estar acongojados y molestos los millones de víctimas,
los ucranianos, los judíos, los polacos,
los alemanes, los búlgaros, los rumanos,
los húngaros, los disidentes, los intelectuales,
los inocentes asesinados, los hombres y mujeres
a los que les robaron sus vidas, los millones
de presos de la GULAG, los ciudadanos de esos
países que vivieron en la pobreza, material
y espiritual.
Los grandes embaucadores preparan de nuevo la
gran estafa. Se preparan para alzarse sobre los
hombros de los desposeídos y regresar.
Tocqueville alertó en 1848 a los diputados
escépticos sobre lo que estaba ocurriendo,
y nadie lo escuchó. La inactividad dio
lugar a 1917 y trajo varios decenios de oscuridad
para buena parte del mundo.
Hoy nadie escucha. Escudados en los valores de
la democracia se organizan, se preparan, tejen
su tela, se alistan para asaltar el poder. El
torbellino rojo sobre el que alertó Sozenitsen
solevanta y puede sorpresivamente alcanzar fuerza
de huracán.
Lo único que se necesita para que el mal
triunfe es que los hombres de bien se abstengan
de actuar.
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