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SOCIEDAD
Amanecer
en Kabul
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Cuando
tenga la oportunidad de votar con libertad, nunca
lo haré por un candidato barbudo. Existen,
al menos para mí, amargas experiencias
en tal sentido. Ahí tienen al ayatola Jomeini,
a los mullás y a todo el linaje de políticos
barbudos conocido. Cuando pienso en lo mal que
nos va a los cubanos, me queda, a modo de consuelo,
pensar en Irán.
Ese es un lugar lleno de ancianos barbudos y
mal intencionados. Pero aquella pobre gente no
va a resolver ningún problema con la desaparición
física de uno de esos ancianos, tienen
demasiados. Como verán, siempre hay alguien
que está peor.
En el inicio de la revolución energética,
llevo dos días amaneciendo sin fluido eléctrico.
Ha sido como amanecer en Kabul. Mal comienzo de
año. Esto sucede en medio de un inexplicable
incremento en el Producto Interno Bruto -PIB-
del 11, 8%.
Aunque los temas económicos no son mi
fuerte, escuché decir a mis vecinos que
lo que verdaderamente creció fue el problema
interno bruto, también PIB.
La mala noticia es que nuestro PIB está
determinado a "solucionar" el problema
energético. La noticia es mala, si se tiene
en cuenta el historial de problemas resueltos
por nuestros abnegados dirigentes. Otro factor
a tomar en cuenta es la falta de correlación
entre lo que se promete y lo que se cumple.
Vienen a la memoria recuerdos inquietantes de
zafras gigantes, ciénagas desecadas, vacas
enanas, Ubres Blancas y renovación de la
masa ganadera. Me invade una certeza fatalista
invencible. Se me confunden los contornos de todos
los problemas insolubles en manos de nuestro PIB.
Como imagen recurrente, me parece ver en un eterno
"rewind" aquella secuencia del filme
inmortal de Charles Chaplin "El gran dictador".
En la misma el protagonista baila delirantemente
con un globo terráqueo que le explota en
la cara como una pompa de jabón.
Todos los dictadores son uno en el fondo. Da
igual que usen barba o un simpático y risible
bigotillo, que se afeiten completamente o que
usen un mostacho impresionante. Todos a la larga
son en mayor o menor medida PIB. Todos son patéticos
o risibles por momentos y a la larga, trágicos.
Cuando se amanece sin libertad, poco importa
hacerlo en Kabul, en Moscú, en Berlín
o en La Habana. Siempre se comienza un día
en la penumbra. Siempre nos debatimos en la barriga
de las tinieblas. Esperemos con ánimo esforzado
y optimismo trágico el fracaso de la nueva
revolución energética.
Esto es sólo un ejercicio de paciencia
y un dejar al laborioso tiempo. Crucemos los dedos
para que la energía eléctrica no
transite las veredas ocultas donde se perdió
la carne de res. Que no corra el triste destino
de la industria azucarera. Que el PIB no vuelva
a hacer de las suyas antes de hacer el imprescindible
mutis final.
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