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POLITICA
Regresa el torbellino rojo (I)
Raúl Soroa
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Cuando
derribaron el Muro de Berlín, el mundo
respiró aliviado. Una nueva ola democrática
recorría el mundo. Los ideólogos
del totalitarismo marxista se ocultaron. No pocos
cambiaron de bando, y los conversos se tornaron
los peores detractores de su antigua doctrina.
Parecía que nunca más el torbellino
rojo tomaría fuerza, pero no fue así.
Resistió desde sus últimos baluartes,
y mientras el mundo se empeñaba en alcanzar
metas de desarrollo económico y social
más elevadas o en construir sociedades
democráticas, mientras las naciones libres
libraban batalla contra el terrorismo islámico,
un ligero viento se levantaba del polvo.
Algunos advirtieron el peligro y lanzaron el
aviso, entre ellos un escritor que había
sufrido en carne propia las "bienaventuranzas"
del sistema marxista, Solzenitzen. Nadie le prestó
atención, todos estaban demasiado ocupados
en sus propios asuntos. ¿Comunismo en el
siglo XXI? No, señor, eso es cosa del pasado,
la pesadilla no regresará más, su
ineficacia y su falta de humanidad quedaron plenamente
demostradas en el siglo anterior.
Cuando el venezolano Hugo Chávez comenzó
a hablar de socialismo del siglo XXI, muchos lo
tildaron de loco. Cuando su alianza con uno de
los últimos bastiones del totalitarismo
se hizo cada vez más estrecha, algunos
se alarmaron, pero creyeron que era -y es- un
proyecto condenado al fracaso. Europa ni siquiera
prestó atención. El fenómeno
Chávez era un remedo del populismo de otros
tiempos, era el caudillo demagogo latinoamericano
de siempre.
Pero el chavismo y el castrisno fueron estrechando
lazos y comenzaron a tejer una densa tela de araña
alrededor de las naciones americanas. La táctica
ha cambiado, pero los objetivos siguen siendo
los mismos. En la medida en que la nueva alianza
se fue fortaleciendo, el discurso de Chávez
se hizo más radical.
A nivel internacional, el movimiento de recuperación
comenzó silenciosamente, primero a la usanza
de los viejos comunistas europeos. Después
comenzaron los debates con discursos más
bien tímidos sobre los errores del comunismo
histórico, etc. Los nuevos cruzados se
fueron organizando, tantearon el terreno y vieron
que nadie se metía con ellos, que no les
prestaban atención. Salvo el líder
del Partido Popular español José
María Aznar y dos o tres intelectuales
y pensadores europeos nadie les dedicaba una palabra,
una crítica. Nadie les combatía,
y se fueron envalentonando.
El discurso comenzó a demarcar los bandos,
a crear etimologías novedosas, a cambiar.
Como los fracasos del comunismo son harto conocidos,
como sus crímenes, su opresión,
su falta de humanidad están presentes en
la memoria de muchos hombres y mujeres del mundo,
inventaron un comunismo bueno y un comunismo malo:
el socialismo histórico o real un gran
error, una falacia, una traición
"Eso no era el socialismo verdadero. Stalin
cometió una gran desviación del
ideal comunista, fue un traidor al marxismo, hay
que regresar a la verdadera doctrina, estudiar
a los clásicos, leer a Marx, Engles y Lenin,
si es posible en el idioma original".
Se fueron reagrupando, fueron regresando a filas
los antiguos cruzados arrepentidos de sus errores
y de su falta de fe. Les recibieron como a héroes.
Introdujeron en el discurso las palabras democracia,
derechos humanos, socialismo humano. Aunque todos
saben que son palabras carentes de significado
en boca de los herederos de la GULAG y de las
purgas, encontraron oído receptivo entre
muchos jóvenes del mundo. Tenían
nuevos símbolos, la izquierda y los movimientos
sociales les brindaron nuevas banderas, nuevos
iconos. La hoz y el martillo fueron sustituidos
-no del todo- por la imagen del Che Guevara. Los
guerrilleros latinoamericanos de la década
de los 60 pasaron a ser héroes mitológicos.
Cuba, un paradigma de la "resistencia contra
el imperialismo".
Reaparecieron en los desfiles portando las banderas
de los movimientos sociales, cada vez más
rojas, aunque los nuevos cruzados prefieren usar
varios colores, el rojo lleva demasiada sangre
y sufrimiento impregnados.
El colmo de la falacia de los nuevos tanques
pensantes comunistas llegó cuando comenzaron
a afirmar que la caída del comunismo malo
se debió a una revolución interna
socialista de la clase obrera contra la burocracia
comunista, burocracia que les traicionó
y abrió las puertas del capitalismo.
Un paso importante lo dieron cuando lograron
monopolizar, manipular y dirigir el movimiento
anti globalización neoliberal. No porque
tengan nada contra la globalización, al
contrario, ésta favorece sus designios
-"el gran Marx ya lo predijo"- sino
porque su estrategia está dirigida a capitalizar
todo descontento, toda protesta, toda frustración.
A sus filas comienzan a acudir en masa los resentidos,
los fracasados. El profesor universitario que
piensa que no reconocen debidamente sus conocimientos,
el académico que busca fama a toda costa,
el pequeño burgués descontento,
el profesional disgustado con su carrera, los
desempleados, la hez obrera, el lumpen, todos
los amargados del mundo, y lo que es peor, los
fanáticos, los utopistas.
Tres escuelas de pensamiento capitalizan el corpus
teórico del nuevo socialismo (ellos se
llaman a sí mismos socialistas). La escuela
de Bremen, la escuela de Escocia y la escuela
de Michael Albert. Desde sus laboratorios de ideas
se arma a los nuevos cruzados, se les otorga la
teoría necesaria a los Hugos Chávez,
a los Evos Morales, a los nuevos líderes
comunistas latinoamericanos.
Los antiguos líderes de Europa del Este
levantan cabeza. Egon Krenz, ex jefe de Estado
de la antigua República Democrática
Alemana, dicta conferencias a sus nuevos camaradas,
y no lo hace a escondidas. No, no lo hacen en
centros de estudio de América Latina, Africa
o Asia, no, se reúnen, imparten sus conferencias,
esparcen sus ideas en las mejores universidades,
por sólo citar un ejemplo, la Universidad
de Humboldt, una de las más prestigiosas
de Europa.
Algunos líderes de la socialdemocracia,
sobre todo en Alemania, llaman a redescubrir a
Marx, y comienzan a buscar un lenguaje común
con los nuevos comunistas.
Ya se habla del eje Habana-Caracas en sustitución
de Moscú. Nuevos líderes tiene el
comunismo, nuevos teóricos, nuevos cruzados,
universidades, centros de estudio, periódicos,
editoriales, revistas, páginas en Internet.
El torbellino rojo levanta poco a poco sus espirales.
Pronto podrá barrerlo todo, esta vez puede
ser peor. ¿Qué le falta?
Regresa
el torbellino rojo (II)
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