PRENSA INDEPENDIENTE
Enero 30, 2006
 

POLITICA
Regresa el torbellino rojo (I)

Raúl Soroa

LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Cuando derribaron el Muro de Berlín, el mundo respiró aliviado. Una nueva ola democrática recorría el mundo. Los ideólogos del totalitarismo marxista se ocultaron. No pocos cambiaron de bando, y los conversos se tornaron los peores detractores de su antigua doctrina.

Parecía que nunca más el torbellino rojo tomaría fuerza, pero no fue así. Resistió desde sus últimos baluartes, y mientras el mundo se empeñaba en alcanzar metas de desarrollo económico y social más elevadas o en construir sociedades democráticas, mientras las naciones libres libraban batalla contra el terrorismo islámico, un ligero viento se levantaba del polvo.

Algunos advirtieron el peligro y lanzaron el aviso, entre ellos un escritor que había sufrido en carne propia las "bienaventuranzas" del sistema marxista, Solzenitzen. Nadie le prestó atención, todos estaban demasiado ocupados en sus propios asuntos. ¿Comunismo en el siglo XXI? No, señor, eso es cosa del pasado, la pesadilla no regresará más, su ineficacia y su falta de humanidad quedaron plenamente demostradas en el siglo anterior.

Cuando el venezolano Hugo Chávez comenzó a hablar de socialismo del siglo XXI, muchos lo tildaron de loco. Cuando su alianza con uno de los últimos bastiones del totalitarismo se hizo cada vez más estrecha, algunos se alarmaron, pero creyeron que era -y es- un proyecto condenado al fracaso. Europa ni siquiera prestó atención. El fenómeno Chávez era un remedo del populismo de otros tiempos, era el caudillo demagogo latinoamericano de siempre.

Pero el chavismo y el castrisno fueron estrechando lazos y comenzaron a tejer una densa tela de araña alrededor de las naciones americanas. La táctica ha cambiado, pero los objetivos siguen siendo los mismos. En la medida en que la nueva alianza se fue fortaleciendo, el discurso de Chávez se hizo más radical.

A nivel internacional, el movimiento de recuperación comenzó silenciosamente, primero a la usanza de los viejos comunistas europeos. Después comenzaron los debates con discursos más bien tímidos sobre los errores del comunismo histórico, etc. Los nuevos cruzados se fueron organizando, tantearon el terreno y vieron que nadie se metía con ellos, que no les prestaban atención. Salvo el líder del Partido Popular español José María Aznar y dos o tres intelectuales y pensadores europeos nadie les dedicaba una palabra, una crítica. Nadie les combatía, y se fueron envalentonando.

El discurso comenzó a demarcar los bandos, a crear etimologías novedosas, a cambiar. Como los fracasos del comunismo son harto conocidos, como sus crímenes, su opresión, su falta de humanidad están presentes en la memoria de muchos hombres y mujeres del mundo, inventaron un comunismo bueno y un comunismo malo: el socialismo histórico o real un gran error, una falacia, una traición… "Eso no era el socialismo verdadero. Stalin cometió una gran desviación del ideal comunista, fue un traidor al marxismo, hay que regresar a la verdadera doctrina, estudiar a los clásicos, leer a Marx, Engles y Lenin, si es posible en el idioma original".

Se fueron reagrupando, fueron regresando a filas los antiguos cruzados arrepentidos de sus errores y de su falta de fe. Les recibieron como a héroes. Introdujeron en el discurso las palabras democracia, derechos humanos, socialismo humano. Aunque todos saben que son palabras carentes de significado en boca de los herederos de la GULAG y de las purgas, encontraron oído receptivo entre muchos jóvenes del mundo. Tenían nuevos símbolos, la izquierda y los movimientos sociales les brindaron nuevas banderas, nuevos iconos. La hoz y el martillo fueron sustituidos -no del todo- por la imagen del Che Guevara. Los guerrilleros latinoamericanos de la década de los 60 pasaron a ser héroes mitológicos. Cuba, un paradigma de la "resistencia contra el imperialismo".

Reaparecieron en los desfiles portando las banderas de los movimientos sociales, cada vez más rojas, aunque los nuevos cruzados prefieren usar varios colores, el rojo lleva demasiada sangre y sufrimiento impregnados.

El colmo de la falacia de los nuevos tanques pensantes comunistas llegó cuando comenzaron a afirmar que la caída del comunismo malo se debió a una revolución interna socialista de la clase obrera contra la burocracia comunista, burocracia que les traicionó y abrió las puertas del capitalismo.

Un paso importante lo dieron cuando lograron monopolizar, manipular y dirigir el movimiento anti globalización neoliberal. No porque tengan nada contra la globalización, al contrario, ésta favorece sus designios -"el gran Marx ya lo predijo"- sino porque su estrategia está dirigida a capitalizar todo descontento, toda protesta, toda frustración.

A sus filas comienzan a acudir en masa los resentidos, los fracasados. El profesor universitario que piensa que no reconocen debidamente sus conocimientos, el académico que busca fama a toda costa, el pequeño burgués descontento, el profesional disgustado con su carrera, los desempleados, la hez obrera, el lumpen, todos los amargados del mundo, y lo que es peor, los fanáticos, los utopistas.

Tres escuelas de pensamiento capitalizan el corpus teórico del nuevo socialismo (ellos se llaman a sí mismos socialistas). La escuela de Bremen, la escuela de Escocia y la escuela de Michael Albert. Desde sus laboratorios de ideas se arma a los nuevos cruzados, se les otorga la teoría necesaria a los Hugos Chávez, a los Evos Morales, a los nuevos líderes comunistas latinoamericanos.

Los antiguos líderes de Europa del Este levantan cabeza. Egon Krenz, ex jefe de Estado de la antigua República Democrática Alemana, dicta conferencias a sus nuevos camaradas, y no lo hace a escondidas. No, no lo hacen en centros de estudio de América Latina, Africa o Asia, no, se reúnen, imparten sus conferencias, esparcen sus ideas en las mejores universidades, por sólo citar un ejemplo, la Universidad de Humboldt, una de las más prestigiosas de Europa.

Algunos líderes de la socialdemocracia, sobre todo en Alemania, llaman a redescubrir a Marx, y comienzan a buscar un lenguaje común con los nuevos comunistas.

Ya se habla del eje Habana-Caracas en sustitución de Moscú. Nuevos líderes tiene el comunismo, nuevos teóricos, nuevos cruzados, universidades, centros de estudio, periódicos, editoriales, revistas, páginas en Internet. El torbellino rojo levanta poco a poco sus espirales. Pronto podrá barrerlo todo, esta vez puede ser peor. ¿Qué le falta?

Regresa el torbellino rojo (II)

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