PRENSA INDEPENDIENTE
Enero 27, 2006
 

SOCIEDAD
153 aniversario del natalicio de José Martí

Miriam Leiva

LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - "Hay que prever, y marchar con el mundo. La gloria no es de los que ven para atrás, sino para adelante", decía Martí en 1894. "Que Cuba se abra con todas sus magníficas posibilidades al mundo y que el mundo se abra a Cuba, para que este pueblo, que como todo hombre y nación busca la verdad, que trabaja para salir adelante, que anhela la concordia y la paz, pueda mirar el futuro con esperanza", manifestó el Peregrimo del Amor, la Verdad y la Esperanza, Juan Pablo II, al pisar tierra cubana en enero de 1998.

Coinciden en estos días de enero los aniversarios de la visita del Santo Padre a Cuba y el natalicio del cubano de más extraordinario pensamiento y ejemplo, José Martí. Cual fructificación de otra vida ejemplar, el Apóstol nació días antes de que falleciera el 25 de febrero de 1853, en San Agustín, Estados Unidos, el Padre Félix Varela, "piedra fundacional de la nacionalidad cubana … quien primero habló de la independencia de Cuba … y de democracia, considerándola como el proyecto político más armónico con la naturaleza humana..." En Martí llegó la prolongación de quien "primero nos enseñara a pensar en cubano".

Al analizar los pronunciamientos de estos eminentes hombres, los cubanos debemos reflexionar profundamente sobre la vigencia actual de sus enseñanzas y aspiraciones. Lamentablemente, nos encontramos ante una profunda crisis política, económica y social; hemos perdido muchas de las tradiciones creadas por nuestros Padres Fundadores y sus continuadores a lo largo de la lucha por la libertad de Cuba y los primeros 57 años de la república, imperfecta y con inequidades, pero con grandes dirigentes políticos, culturales, sociales y científicos, y con un pueblo emprendedor y laborioso.

También nos hemos quedado a la zaga de los avances de la democracia y el respeto de los derechos humanos, así como de los adelantos económicos, científicos y técnicos del mundo que entró en el prometedor y retador siglo XXI, donde los seres humanos cada día están más interrelacionados y los descubrimientos se aplican con la mayor celeridad para beneficio de todos aquéllos que pueden gozar de libertad y oportunidades para desplegar sus capacidades.

Luego de 47 años en el poder, no se avizora que el régimen totalitario se apreste a ofrecer soluciones, ni posibilidades de desarrollo de las inmensas capacidades y cualidades del pueblo, que vive grandes penurias materiales y pérdida de valores morales. La vigencia de las ideas de los tres insignes hombres mencionados nos incita a meditar, tratar de ponernos a la altura de nuestros deberes con la Patria y esforzarnos por crear una nación realmente "con todos y para el bien de todos".

En estos momentos, recordamos a quienes por pensar de otra forma y pretender expresar lo que consideran mejor para su pueblo y su Patria sufren en las cárceles de Cuba. Los 60 prisioneros de conciencia en terribles condiciones de confinamiento, la mayoría con muy precaria salud y sin atención médica adecuada; los 12 que tienen licencia extrapenal por enfermedades, pero que pudieran ser retornados en cualquier momento que las autoridades decidan, como sucediera en marzo de 2003 cuando fueron secuestrados de sus hogares; así como los demás prisioneros de conciencia y políticos.

Como dijera Martí: "Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito, porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia, y seca el alma, y deja en ellas huellas que no se borrarán jamás".

Recordamos también a las madres ancianas, los hijos pequeños, adolescentes o mayores, a las esposas, hermanas y tías que sufren las arbitrariedades y presiones cometidas contra los presos y sus familias, sin que se doblegue su convicción de luchar por lograr su libertad inmediata e incondicional y, mientras tanto eso no se logre, que se les proporcionen condiciones acorde con su condición de prisioneros de conciencia y políticos, así como se les brinde la asistencia médica que requieren.

No es cierto que estén recibiendo atención adecuada. Muchos tienen la vida en serio peligro, como Ricardo González Alfonso operado de vesícula en enero de 2005, y dos veces más en diciembre de 2005 porque nunca mejoró su estado infeccioso, y no obstante, sacado del hospital del Combinado del Este hacia una celda antes de cumplirse el mes de la última intervención. O Julio Valdés Guevara, quien recibiera licencia extrapenal en junio de 2004 debido a serios problemas de riñón que requieren trasplante, por lo que le realizan hemodiálisis varias veces a la semana, pero no le conceden permiso de salida para operarse fuera de Cuba. Muchos ejemplos más pudieran citarse, como Nelson Aguiar, Héctor Palacios Ruiz, Normando Hernández, Librado Linares, Antonio Díaz, Jorge Luís García Paneque, Víctor Rolando Arroyo, Arturo Pérez de Alejo, Iván García, Omar Pernet, Francisco Chaviano y tantos otros.

Ellos no albergan ansias de revancha, sino que prime la justicia y la reconciliación entre todos los cubanos, al decir de Martí: "La responsabilidad del fin dará asunto al pueblo cubano para recabar la libertad sin odio, y dirigir sus ímpetus con moderación".

Hoy, cuando a ellos y a sus familias se les acusa falsamente de mercenarios al servicio del "imperialismo yanki", constatamos que de la misma forma que se necesita un enemigo externo para justificar toda la debacle económica, social y moral impuesta en el país, también se profieren esas acusaciones para intimidar a la población, a fin de mantener el poder mediante el miedo. La oposición es reprimida y ultrajada como medida ejemplarizante al resto del pueblo; pretenden hacerlo participar en los "mítines o actos de repudio" para comprometerlo, aduciendo el supuesto peligro de un enemigo interno. Pero el pueblo sabe que no son enemigos, sino personas que vencieron el temor y son capaces de expresar sus pensamientos en beneficio de la Patria; que por esas ideas diferentes, por su actuación pacífica y sosegada, hoy padecen estoicamente.

Quienes participan por convicción o fuerza impuesta en esos y otros deleznables actos deberían conocer a Martí: "Ocultar la verdad es delito; ocultar parte de ella, la que impele y anima, es delito; ocultar lo que no conviene al adversario, y decir lo que le conviene, es delito … Y es duro y es tremendo tener que arrepentirse de no haber sido justo, cuando la justicia podría evitar la muerte de los hombres".

Cada día toman mayor vigencia las palabras del Papa, cuando en Cuba expresara: "Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional … Cuando sufre una persona en su alma o cuando sufre el alma de una nación, ese dolor debe convocar a la solidaridad, a la justicia, a la construcción de la verdad y del amor … No tengan miedo".


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