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SOCIEDAD
153 aniversario del natalicio de José Martí
Miriam Leiva
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - "Hay
que prever, y marchar con el mundo. La gloria
no es de los que ven para atrás, sino para
adelante", decía Martí en 1894.
"Que Cuba se abra con todas sus magníficas
posibilidades al mundo y que el mundo se abra
a Cuba, para que este pueblo, que como todo hombre
y nación busca la verdad, que trabaja para
salir adelante, que anhela la concordia y la paz,
pueda mirar el futuro con esperanza", manifestó
el Peregrimo del Amor, la Verdad y la Esperanza,
Juan Pablo II, al pisar tierra cubana en enero
de 1998.
Coinciden en estos días de enero los aniversarios
de la visita del Santo Padre a Cuba y el natalicio
del cubano de más extraordinario pensamiento
y ejemplo, José Martí. Cual fructificación
de otra vida ejemplar, el Apóstol nació
días antes de que falleciera el 25 de febrero
de 1853, en San Agustín, Estados Unidos,
el Padre Félix Varela, "piedra fundacional
de la nacionalidad cubana
quien primero
habló de la independencia de Cuba
y de democracia, considerándola como el
proyecto político más armónico
con la naturaleza humana..." En Martí
llegó la prolongación de quien "primero
nos enseñara a pensar en cubano".
Al analizar los pronunciamientos de estos eminentes
hombres, los cubanos debemos reflexionar profundamente
sobre la vigencia actual de sus enseñanzas
y aspiraciones. Lamentablemente, nos encontramos
ante una profunda crisis política, económica
y social; hemos perdido muchas de las tradiciones
creadas por nuestros Padres Fundadores y sus continuadores
a lo largo de la lucha por la libertad de Cuba
y los primeros 57 años de la república,
imperfecta y con inequidades, pero con grandes
dirigentes políticos, culturales, sociales
y científicos, y con un pueblo emprendedor
y laborioso.
También nos hemos quedado a la zaga de
los avances de la democracia y el respeto de los
derechos humanos, así como de los adelantos
económicos, científicos y técnicos
del mundo que entró en el prometedor y
retador siglo XXI, donde los seres humanos cada
día están más interrelacionados
y los descubrimientos se aplican con la mayor
celeridad para beneficio de todos aquéllos
que pueden gozar de libertad y oportunidades para
desplegar sus capacidades.
Luego de 47 años en el poder, no se avizora
que el régimen totalitario se apreste a
ofrecer soluciones, ni posibilidades de desarrollo
de las inmensas capacidades y cualidades del pueblo,
que vive grandes penurias materiales y pérdida
de valores morales. La vigencia de las ideas de
los tres insignes hombres mencionados nos incita
a meditar, tratar de ponernos a la altura de nuestros
deberes con la Patria y esforzarnos por crear
una nación realmente "con todos y
para el bien de todos".
En estos momentos, recordamos a quienes por pensar
de otra forma y pretender expresar lo que consideran
mejor para su pueblo y su Patria sufren en las
cárceles de Cuba. Los 60 prisioneros de
conciencia en terribles condiciones de confinamiento,
la mayoría con muy precaria salud y sin
atención médica adecuada; los 12
que tienen licencia extrapenal por enfermedades,
pero que pudieran ser retornados en cualquier
momento que las autoridades decidan, como sucediera
en marzo de 2003 cuando fueron secuestrados de
sus hogares; así como los demás
prisioneros de conciencia y políticos.
Como dijera Martí: "Dolor infinito
debía ser el único nombre de estas
páginas. Dolor infinito, porque el dolor
del presidio es el más rudo, el más
devastador de los dolores, el que mata la inteligencia,
y seca el alma, y deja en ellas huellas que no
se borrarán jamás".
Recordamos también a las madres ancianas,
los hijos pequeños, adolescentes o mayores,
a las esposas, hermanas y tías que sufren
las arbitrariedades y presiones cometidas contra
los presos y sus familias, sin que se doblegue
su convicción de luchar por lograr su libertad
inmediata e incondicional y, mientras tanto eso
no se logre, que se les proporcionen condiciones
acorde con su condición de prisioneros
de conciencia y políticos, así como
se les brinde la asistencia médica que
requieren.
No es cierto que estén recibiendo atención
adecuada. Muchos tienen la vida en serio peligro,
como Ricardo González Alfonso operado de
vesícula en enero de 2005, y dos veces
más en diciembre de 2005 porque nunca mejoró
su estado infeccioso, y no obstante, sacado del
hospital del Combinado del Este hacia una celda
antes de cumplirse el mes de la última
intervención. O Julio Valdés Guevara,
quien recibiera licencia extrapenal en junio de
2004 debido a serios problemas de riñón
que requieren trasplante, por lo que le realizan
hemodiálisis varias veces a la semana,
pero no le conceden permiso de salida para operarse
fuera de Cuba. Muchos ejemplos más pudieran
citarse, como Nelson Aguiar, Héctor Palacios
Ruiz, Normando Hernández, Librado Linares,
Antonio Díaz, Jorge Luís García
Paneque, Víctor Rolando Arroyo, Arturo
Pérez de Alejo, Iván García,
Omar Pernet, Francisco Chaviano y tantos otros.
Ellos no albergan ansias de revancha, sino que
prime la justicia y la reconciliación entre
todos los cubanos, al decir de Martí: "La
responsabilidad del fin dará asunto al
pueblo cubano para recabar la libertad sin odio,
y dirigir sus ímpetus con moderación".
Hoy, cuando a ellos y a sus familias se les acusa
falsamente de mercenarios al servicio del "imperialismo
yanki", constatamos que de la misma forma
que se necesita un enemigo externo para justificar
toda la debacle económica, social y moral
impuesta en el país, también se
profieren esas acusaciones para intimidar a la
población, a fin de mantener el poder mediante
el miedo. La oposición es reprimida y ultrajada
como medida ejemplarizante al resto del pueblo;
pretenden hacerlo participar en los "mítines
o actos de repudio" para comprometerlo, aduciendo
el supuesto peligro de un enemigo interno. Pero
el pueblo sabe que no son enemigos, sino personas
que vencieron el temor y son capaces de expresar
sus pensamientos en beneficio de la Patria; que
por esas ideas diferentes, por su actuación
pacífica y sosegada, hoy padecen estoicamente.
Quienes participan por convicción o fuerza
impuesta en esos y otros deleznables actos deberían
conocer a Martí: "Ocultar la verdad
es delito; ocultar parte de ella, la que impele
y anima, es delito; ocultar lo que no conviene
al adversario, y decir lo que le conviene, es
delito
Y es duro y es tremendo tener que
arrepentirse de no haber sido justo, cuando la
justicia podría evitar la muerte de los
hombres".
Cada día toman mayor vigencia las palabras
del Papa, cuando en Cuba expresara: "Ustedes
son y deben ser los protagonistas de su propia
historia personal y nacional
Cuando sufre
una persona en su alma o cuando sufre el alma
de una nación, ese dolor debe convocar
a la solidaridad, a la justicia, a la construcción
de la verdad y del amor
No tengan miedo".
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