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DISIDENCIA
Yusimí Gil: Voz de barrio pobre
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - Hay
movimientos y grupos que ascienden desde la entraña
popular. Sus líderes tienen contornos que
se difuminan en el rostro anónimo de la
mayoría. Esta es la oposición de
a pie, la que desgasta al aparato represivo. La
que obliga a la policía de Seguridad a
una erosión constante de recursos. Ellos
son los portavoces imprescindibles de la inconformidad
colectiva con la dictadura imperante.
El Movimiento 13 de Julio nació en 1994
a raíz del criminal hundimiento del remolcador
13 de Marzo. Desde su fundación, estuvo
presidido por personas que salieron de la entraña
popular. Hombres y mujeres que abandonaron el
silencio y anonimato de sus viditas cotidianas,
para saltar a los titulares de los medios de prensa
en el mundo.
Yusimí Gil Portel, de sólo 29 años
de edad, es la presidenta del Movimiento 13 de
Julio. Da continuidad a una tradición de
lucha y enfrentamiento en las calles que cimentaron
Nancy de Varona, Clara Hernández y Rogelio
Menéndez, entre otros, que la precedieron
en la presidencia de este movimiento.
Yusimí nos refiere que, "el 13"
es un grupo que básicamente disputa las
calles a la dictadura. Tradicionalmente sus miembros
aprenden muy pronto la lección del acoso,
el calabozo y el hostigamiento constante.
La historia personal de Yusimí Gil es
aleccionadora. Conoció en la adolescencia
temprana a figuras del calibre de Maria Elena
Cruz Varela. En 1991, con sólo 14 años,
intentó sin éxito abandonar ilegalmente
el país. En esa ocasión permaneció
por más de diez días en Villa Marista.
La razón para ello fue que los instructores
de ese enclave represivo demoraron en hallar una
persona mayor a quien hacer entrega de la menor.
La evolución política que condujo
a Yusimí a las filas opositoras fue gradual.
La concientización pasó por etapas
en las que se percató de que la libertad
y los derechos conculcados de los cubanos debían
ser conquistados por los cubanos y por nadie más.
A partir de este proceso, Yusimí decidió
dar la espalda al mar y enfrentar a los opresores.
Pero fue una lenta transición. Durante
años, trabajó como especialista
municipal de cine. Esto le permitió trabar
un conocimiento de primera con la férrea
censura implantada por el gobierno. Durante ese
periodo administró algunos cines capitalinos,
entre ellos Águila de Oro, Bayamo y Payret.
Quedó cesante como represalia por sus
actividades políticas y el peso creciente
de éstas en su vida.
Yusimí Gil se siente deudora de las enseñanzas
de Oscar Elías Biscet, Ángel Moya
y Rogelio Menéndez. Refiere que también
aprendió mucho sobre lucha en las calles
con Carlos Oquendo. Pero según confiesa,
las influencias determinantes en su evolución
política las tomó de Biscet, de
Menéndez y de Moya.
Interrogada sobre su opinión sobre las
actuales circunstancias políticas internas,
nos dice: "El momento es de cautela. No podemos
seguir aumentando el número de gente nuestra
en las cárceles de Fidel Castro. Hay que
crecer primero. Ganar aún más espacio
en la ciudadanía. El momento es de bibliotecas
independientes y de buenos periodistas que escriban
bien y mucho. De radios, muchos radios. De películas,
de televisión, de cuanta cosa movilice
y convenza a nuestro pueblo. Así crecerá
el movimiento opositor. No es momento de provocar
a la dictadura. También, y esto es de mucha
importancia, luchar por la liberación de
todos nuestros hermanos presos. Esto es en mi
opinión lo más importante".
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