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SOCIEDAD
CIVIL
Congresos, Cachorros y bibliotecas
Luis Cino
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - 47
años de vida bajo un gobierno totalitario
no pasan en vano. Sus secuelas serán un
pesado fardo del que tardaremos en librarnos.
Durante décadas, como tarea priorizada
para su supervivencia, el régimen ha desterrado
de la sociedad cubana el menor vestigio de apego
a los valores democráticos. Tristemente,
lo logró.
Marcados por la intolerancia, la paranoia, el
infantilismo y la soberbia, los cubanos hoy no
podemos debatir ni siquiera sobre el deporte nacional.
La disidencia interna tiene entre sus filas a
su peor enemigo. No son los agentes infiltrados
por la Seguridad del Estado. Ellos siempre formaron
parte de las reglas del juego. Por sus obras los
conoceréis.
Mucho más dañinos que ellos son
la intolerancia, el voluntarismo y los métodos
de ordeno y mando. Los vicios heredados del sistema
que, incorporados inconcientemente a nuestro ADN,
hemos trasplantado al terreno de la oposición.
Siempre me ha parecido que demasiados congresos,
reuniones y asambleas es una manía que
heredamos de los comunistas. Poco se resuelve
con ellas. Generalmente, todo queda en poco más
que simple blablabla. Sus costos suelen ser mayores
que sus resultados.
Lo digo sin más rodeos. No me seduce para
nada la idea de efectuar un congreso de bibliotecas
independientes. No en estos momentos de amenazas
y represión. Desafiar al régimen
sin otro propósito más que el de
desafiarlo pudiera poner en peligro la existencia
de uno de los más serios proyectos de la
sociedad civil.
Durante años, las bibliotecas independientes,
con pocos recursos y sin patronatos, a través
de libros y revistas, han quebrado el monopolio
estatal, llevando a los cubanos lo que más
necesitan para empezar a vivir en la verdad: información.
Su aniquilamiento, producto de decisiones irreflexivas
y temerarias, significaría un duro golpe
a la lucha por la democracia.
La dura vida bajo las condiciones de una dictadura
nos ha enseñado que el exceso de centralización
en las organizaciones disidentes las hace más
vulnerables a las penetraciones y la represión.
Simplifica y facilita la tarea de informantes
y policías.
A finales de 2002 parecía que el régimen
perdía terreno y que la oposición
ganaba espacios de libertad. Faltaban menos de
tres meses para la ola represiva de la Primavera
Negra. No creo que hoy la situación sea
mejor.
Es muy loable y coherente el empeño de
la Asamblea Para Promover la Sociedad Civil en
Cuba en pro de la educación y la información
de la opinión pública y el estímulo
a la participación ciudadana en el trabajo
de las organizaciones disidentes.
Coincido con su propósito declarado de
"articular un movimiento social pacífico
que permita la preparación para el cambio
a la democracia".
En la formación de una cultura sobre la
democracia, el apoyo de la Asamblea a las bibliotecas
independientes es parte importante de ese proceso.
Ello no implica que sea necesaria ni oportuna
la celebración de un congreso lleno de
riesgos e inconvenientes.
Mi perra nunca logra sus cachorros. En cada parto,
se extrema tanto en protegerlos que los ahoga
o los aplasta con el peso de su cuerpo.
No me cuesta imaginar el escenario posible de
algunas de las sesiones del congreso de bibliotecas
independientes. No faltarán entre los asistentes
infiltrados, irresponsables y provocadores. Son
inevitables. Alguno de ellos vitoreará
a Bush o clamará por la invasión
norteamericana. Las cámaras y micrófonos
del KJ, convenientemente colocadas, estarán
listas. La propaganda oficial tendrá nuevos
argumentos para descalificar a sus adversarios.
El periodismo y las bibliotecas independientes
son los sectores más activos y consistentes
de la sociedad civil. Su éxito radica,
entre otros factores, en su alejamiento de políticas
partidistas y en el carácter ubicuo e inasible
de su actividad.
En el caso de las bibliotecas independientes,
su creciente y oportuno acercamiento a la ciudadanía
de a pie no vendrá dado por orientación
superior ni por la celebración de mayor
o menor número de congresos.
Las bibliotecas independientes necesitan ayuda
material y apoyo de la oposición. De toda
la oposición. Para seguir trabajando como
hasta ahora, con eficacia, no precisan de liderazgos
políticos, unanimidades ni centralizaciones.
De lo contrario, pudieran acabar semejándose
sospechosamente a la compartimentada y hermética
Biblioteca Nacional que rige el ilustre comisario
Eliades Acosta. O peor aún, correr la triste
suerte de los cachorros de mi lanuda, celosa y
sobreprotectora perra.
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