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HISTORIA
Enfoques
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - La
televisión oficial comenzó el año
con un bodrio dentro de otro. Mesa Redonda estrenó
el primero de una serie de tres filmes documentales,
laudatorios de lo que ellos dan en llamar revolución.
El paquete está dirigido por Rebeca Chávez,
Manuel Pérez y Daniel Díaz. Los
tres son cineastas de confianza del régimen.
El filme estrenado fue "Antes de 1959".
Esta primera parte se remite, como su título
indica, al periodo de antes de 1959. Dirigido
por Rebeca Chávez, constituye una muestra
típica de la aridez y la falta de imaginación
en que cayó el ICAIC. Es el mismo estilo,
ramplón por momentos y simplista siempre,
que inauguró Santiago Álvarez.
Sin aportes formales, y con un paseo sin riesgos
por el manual fílmico que dejó el
finado Santiago Álvarez, Chávez
expuso inquietantes enfoques. Entre los más
significativos, o entre los que más me
impresionaron, se cuentan, entre otros, la demostración
de la culpabilidad yanqui en el apoyo al derrotado
gobierno de Batista.
Apretó Rebeca. Un campesino muestra un
fragmento de una bomba, supuestamente lanzada
por la aviación militar contra los rebeldes
de Castro. El fragmento en cuestión tiene
una inscripción en que puede leerse "Made
in USA". Suficiente para Rebeca, para Mesa
Redonda y para el régimen de Castro. Esto
demostró el apoyo de los satanizados yanquis
al gobierno de Batista. No caben dudas.
Entonces llegué a la conclusión
de que he sido hostigado y arrestado por personas
a las que debo referirme bajo otro enfoque. Gracias
al trabajo fílmico de Rebeca Chávez,
he comprendido que los que me han arrestado las
veces en que esto ha sucedido son personas con
aliento japonés, ruso, chino e incluso
católico.
Los que lo hicieron vestían uniformes
chinos, llevaban walkie-talkies japoneses, me
transportaron en automóviles rusos, estaban
armados con pistolas de fabricación rusa
y me condujeron a una especie de retiro monacal
construido por la Iglesia Católica. No
caben dudas de que son tan culpables como los
yanquis de 1958.
El pedacito de bomba que vincula a los yanquis
con la dictablanda de Batista en la Sierra Maestra
palidece ante el apoyo que vincula a japoneses,
rusos, católicos y chinos con la nueva
dictadura. Todo esto gracias al peculiar uso y
manipulación del lenguaje fílmico
de Rebeca Chávez.
Junto a este, sin dudas peculiar enfoque de Chávez
están las omisiones. Una falta total de
seriedad. ¿Dónde estaba el comandante
Hubert Matos en el material de Chávez?
Porque si de algo estamos seguros, es de que en
la rendición y entrega de Santiago de Cuba
estuvo Hubert Matos.
Para Rebeca Chávez, en el Escambray sólo
lucharon el argentino Che Guevara y el Comandante
Camilo Cienfuegos. Ni una palabra sobre el II
Frente Nacional del Escambray, tampoco se habla
sobre el Directorio Revolucionario de la FEU.
Parece que cada vez resulta más difícil
conciliar cualquier verdad -la histórica
incluso- con la necesidad creciente de justificar
al actual gobierno.
En la primera parte del bodrio de Chávez,
el narrador se pregunta de donde sacó la
gente tela roja y negra para hacer banderas y
ropa en 1959. ¿De donde? ¡Pues de
las tiendas! De dónde si no.
En 1959 todo estaba abundante y bien surtido.
En Cuba no faltaba nada. Ni telas ni cualquier
otra cosa.
Por lo pronto, la buena noticia es que los enfoques
pro gubernamentales son cada vez más y
más absurdos. No tienen nada. Están,
en el mejor decir del Comandante, huérfanos
de ideas y de todo lo demás. Lo único
que les queda es fabricar otra crisis y encarcelar
más gente. El régimen tocó
fondo otra vez, ahora en el respeto y la fe popular.
Sólo les queda miedo para manipular. Tienen
a todos los relojes conspirando para la libertad.
Me pregunto: ¿Qué harán
los corifeos del régimen cuando éste
desaparezca? ¿Adónde irán
a parar la Mesa Redonda y cada uno de sus damas
y caballeros? ¿Cómo serán
juzgados los enfoques y obras como esta primera
parte de la trilogía de Chávez,
Pérez y Díaz? No valen la pena.
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