PRENSA INDEPENDIENTE
Enero 12, 2006
 

CULTURA
I am David: la otra cara de la moneda

Raúl Soroa

LA HABANA, Cuba - Enero (www.cubanet.org) - En casa de un amigo tuve la suerte de ver, hace unos días, la película "I am David", escrita y dirigida por Paul Feig, y basada en una novela de la escritora Ann Holm. La película cuenta la historia de un niño que logra escapar, con la complicidad de uno de los guardias, de un campo de concentración. Historia impactante, bien manufacturada por un director que sabe bien lo que hace, con situaciones dramáticas de alto nivel, buena fotografía, excelente actuación -sobre todo del niño que hace el papel de David, protagonista de la película.

Las escenas del campo son espeluznantes, pero sobre todo lo que más llama la atención de los espectadores es lo bien manejado que está el plano psicológico del niño, su desajuste emocional, los traumas que enfrenta cuando se ve en libertad. Más de uno de los que estábamos en la sala soltó una lágrima ante la imagen de este niño que no conocía otro mundo que el de los campos, y para quien el mundo era un gran campo de concentración.

Las historias de los campos de concentración han sido ampliamente tratadas por la filmografía mundial y la literatura. Existen miles de películas, documentales, testimonios, artículos, declaraciones, denuncias sobre lo ocurrido en esos terribles lugares. Un gran juicio, concluida la Segunda Guerra Mundial, dio justo castigo a los culpables de tan bárbaros métodos.

Sin embargo, la Segunda Guerra pasó, el juicio concluyó, los culpables fueron ajusticiados, algunos otros que inicialmente lograron escapara a la justicia fueron capturados años después y sometidos a juicio. Existen museos que recuerdan a las víctimas, se han conservado algunos campos de concentración alemanes como recuerdo del crimen.

Amén de los logros artísticos de "I am David", otro resultado positivo es que la película nos muestra el otro lado de la realidad de esta experiencia inhumana, la otra cara tan pocas veces presentada, la de los campos en el extinto Imperio Comunista. La acción se desarrolla en el campo de Belene, en la Bulgaria sometida al comunismo. Lugares como éste proliferaron a lo largo y ancho de Europa del Este, y fueron tan terribles o más que los nazis.

A los disidentes se les encerraba en estos lugares de muerte en Rusia, Bulgaria, RDA, Checoslovaquia, Polonia, y no sólo disidentes. Ucranianos, judíos, polacos, intelectuales, soldados, campesinos, mujeres, niños, ancianos fueron a dar con sus huesos a los kontslaqer comunistas.

Les diferenciaba de los alemanes el hecho de que duraron mucho más, y que los culpables de su existencia nunca han sido juzgados. No hay museos que recuerden a las víctimas, no existen documentales, apenas se ha escrito sobre la experiencia de los sobrevivientes de Kolimá o Belene. Es un pecado hablar de esto, nadie dice nada, no se persigue a los asesinos, no se les condena. Los criminales de los osobye lagerya soviéticos (campos de destino especial para prisioneros políticos) hoy escriben tranquilamente sus memorias o pasean, sin que nada ni nadie les moleste, por las calles de Moscú, Sofía, Kiev, Varsovia o Berlín.

Todo el mundo conoce qué fue Dacha o Treblinka o Austwich, pero la mayoría ignora que existieron, hasta hace muy poco, lugares como Solovki, Kolimá, INTA, Serpantinka, Iskitim. De las minas de oro de Kolimá casi nadie salía vivo. Serpantinka era un campo de castigo, un lugar de ejecución. El campo minero de INTA se encontraba al norte del Círculo Polar Artico. Todos esos sitios de muerte se localizaban en la antigua URSS. 416 complejos, que comprendían miles de campos individuales. Según "The Black Book of Communism", 20 millones de personas murieron en la GULAG soviética. ¿Cuántos más en el resto de Europa del Este?

Los konstlaqer soviéticos existieron hasta 1989, en que fueron cerrados por Gorbachov. En todos esos años, millones de hombres, mujeres y niños murieron asesinados o de extenuación, sin que el mundo se diera por enterado.

Las víctimas claman justicia. Al menos condena o tan siquiera recuerdo. Recordar para que no vuelva a ocurrir, recordar para que en Cuba, China y Corea del Norte no se condene a hombres inocentes a trabajos forzados en condiciones infrahumanas.

Recordar a los millones de sobrevivientes que necesitará años para, como David, comprender que existe un mundo más allá de las alambradas y los guardias, que no todos los seres humanos son malos. Personas que necesitan aprender a confiar, a vivir en libertad.

Bien por los realizadores de "I am David".


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster