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POLITICA
Cuando Guillén cantó a Stalin
Tania Díaz Castro
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
1941 no fue un buen año para José
Stalin como líder de la nación soviética.
Sin embargo, fue por esos meses que el poeta cubano
Nicolás Guillén (1902-1989) le escribió
un poema.
Se trata, no hay dudas, de un poema de ocasión,
panfletario e intrascendente dentro de la importante
obra de Guillén. Una canción a Stalin
es un poema que, eso sí, llama la atención,
porque nunca más el poeta volvió
a inspirarse en el sucesor de Lenin:
Stalin, Capitán,
a quien Changó proteja y a quien resguarde
Ochún.
A tu lado, cantando, los hombres libres van
Unos años antes de 1941 el campesinado
de la URSS se había rebelado contra la
colectivización. Los recuerdos de las grandes
purgas estaban recientes, así como el asesinato
de Trotsky, ordenado por el propio Stalin. Según
sus historiadores, 1941 fue el año que
más errores cometió el autócrata.
En ese año expresó que la lucha
contra Hitler era una lucha de vida o muerte,
mientras hacía loas al pacto con los nazis.
Entonces el poeta escribió:
Pero el futuro afinca, levanta su ilusión
allá en tu roja tierra donde es feliz el
pan,
y altos pechos armados de una misma canción
las plumas de los buitres detienen, detendrán,
allá en tu helado cielo de llama y explosión.
Stalin, Capitán.
En l941 Stalin hizo un llamado sobrecogedor al
pueblo para que arrasara la tierra antes de cederla
al enemigo alemán: volar puentes, destruir
líneas telefónicas y telegráficas,
incendiar bosques, almacenes, transporte. Dijo
que se trataba de una guerra de todos los pueblos,
pero permaneció encerrado en el Kremlin
todo el tiempo. Jamás hizo contacto con
sus tropas en el frente de batalla. Fue, sin duda,
el año de las grandes derrotas de Stalin,
mientras todo el poder radicaba en sus manos.
El jarro de magnolias, el floreal corazón
de Buda, despereza su extático ademán:
gravita un continente sobre el Mar del Japón:
rudo bloque de sangre de Liberia a Ceilán
y de Esmirna a Cantón
Stalin, Capitán.
Deprimido y pesimista, pero con su máscara
de hierro, Stalin solicitó al presidente
de Estados Unidos que enviara sus tropas para
que el ejército ruso se pusiera a sus órdenes.
Stalin se veía ansioso y desesperado. La
moral del pueblo estaba al borde del colapso:
actos de pánico, deserción y colaboración
con el enemigo en Ucrania y el Cáucaso
Su astucia primitiva para enfrentar la guerra
lo hizo lanzar la consigna "La Victoria será
en 1942". En esto también se equivocó
el aguerrido comunista.
¡Stalin, Capitán,
los pueblos que despierten, junto a ti marcharán!
Nicolás Guillén vivió 35
años después de la muerte de José
Stalin. Nunca dejó de pertenecer al partido
marxista de Cuba. Cabe preguntarse entonces por
qué no volvió a inspirarse en el
líder georgiano, a pesar de que esos años
representaron la etapa más fecunda de su
larga existencia como escritor y de ser el dirigente
principal de los intelectuales y artistas cubanos
bajo un régimen eminentemente estalinista.
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