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NOTICIAS
DE CUBA
El
Nuevo Herald
Señalan un aumento de los delitos económicos
en Cuba
Agence France Presse, La Habana,
26 de febrero de 2006.
Los delitos en la economía estatal de
Cuba aumentaron en el 2005 favorecidos por el
descontrol, informó ayer el diario Juventud
Rebelde después de la destitución
de la ministra de Comercio Interior esta semana.
Durante una asamblea de balance anual del Ministerio
de Comercio Interior, de la que informó
el diario este sábado, se conoció
que en el 2005 ocurrieron ''45 hechos delictivos
más que en el año precedente'',
del que no se dan cifras, lo que elevó
las pérdidas por ese concepto en 6.5 millones
de pesos ($260,000).
Durante el año en estudio se realizaron
890 auditorías en las empresas de ese Ministerio,
''y más de la mitad de las entidades inspeccionadas
fueron evaluadas de mal o deficiente en los controles
económicos'', señaló.
''La reducción de los hechos delictivos
y de corrupción, así como la erradicación
de las distintas indisciplinas financieras, son
las principales deficiencias que deberán
resolverse'', dijo el nuevo titular de la cartera,
Marino Murillo.
Murillo asumió el cargo el pasado jueves
en sustitución de Bárbara Castillo
Cuesta, quien ocupaba el cargo desde el 24 de
enero de 1995 y fue destituida por el Consejo
de Estado.
Hasta su nombramiento, Murillo se desempeñaba
como viceministro primero de la propia cartera
y anteriormente ocupó cargos como auditor
y director económico en el Ministerio de
la Industria Alimenticia y viceministro de Economía,
dijo el texto.
''Este año revisaremos todos los almacenes
mayoristas del país y contaremos los sacos
uno por uno para evitar sorpresas desagradables
como la que tuvimos. En lo adelante aumentaremos
el control en todas nuestras unidades'', precisó
el nuevo ministro.
Desde octubre pasado, Fidel Castro emprendió
una cruzada contra el robo, el desvío de
recursos, el despilfarro y el descontrol en la
economía, mayoritariamente estatal, que
deja cada año millones de dólares
en pérdidas.
Cuando Castro da base por bolas
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 26 de febrero de 2006.
Las autoridades deportivas cubanas optaron por
interrumpir este mes el programa de la 45ta. Serie
Nacional de Béisbol para asegurar la preparación
de los 60 peloteros preseleccionados con vistas
al Primer Clásico Mundial (WBC), que arranca
en Tokio la semana entrante.
La parábola no podría ser más
ilustrativa sobre los reposicionamientos inevitables
en el deporte cubano: un torneo de béisbol
profesional determinando el curso de las acciones
en el noble y desinteresado béisbol revolucionario.
A ningún espectador que en 1961 asistió
a la despedida de la poderosa Liga Cubana y del
béisbol profesional de los predios nacionales,
se le hubiera ocurrido semejante viraje futuro
en menoscabo del torneo amateur que el propio
gobernante Fidel Castro se esmeraba en presentar
como "el tipo de pelota sana de verdad''.
Cuba participará en el certamen élite
con un equipo que, según el presidente
de la Federación Cubana de Béisbol,
Carlos Rodríguez, ''será el mejor
preparado de todos''. El grupo clasificatorio
que corresponde a Cuba se jugará en Puerto
Rico a partir del 7 de marzo, junto con la selección
anfitriona, Panamá y Holanda.
La prensa oficial cubana ya ha comenzado a mencionar
el Clásico y -- por primera vez en cuatro
décadas -- los nombres de peloteros profesionales
como Roger Clemens, Derek Jeter, Andruw Jones
y Carlos Delgado. La preselección cubana
ha organizado incluso juegos de preparación
con un equipo de Nicaragua que por estos días
visita La Habana. Para el mánager Higinio
Vélez los cubanos aspiran a realizar ''un
papel digno y competir en buena lid'' frente a
los demás contrincantes.
Los aficionados cubanos no pueden estar más
entusiasmados: tras largos años de espera,
el béisbol cubano, titular olímpico
y mundial, tendrá su verdadera prueba de
fuego ante luminarias de Grandes Ligas. Será
la primera ocasión en 45 años en
que los fanáticos de la isla podrán
ver un campeonato con estrellas profesionales
en un canal de televisión nacional, puesto
que la censura gubernamental ha impedido transmitir
y mencionar los juegos de Grandes Ligas y, por
supuesto, los nombres de figuras cubanas que triunfan
en la mejor pelota del mundo. (Curiosa estrategia
contra el pasatiempo nacional, pues en Cuba se
televisan los campeonatos mundiales de fútbol
y los juegos de la Liga Mundial de Voleibol, que
más profesionales no pueden ser).
El régimen de Castro tampoco se puede
quejar: ante los amenazantes reclamos de la Federación
Internacional de Béisbol (FIB), las Grandes
Ligas y los organizadores de la eliminatoria en
Puerto Rico, el Departamento del Tesoro accedió
a autorizar la participación de Cuba bajo
el acuerdo de que su equipo no sacaría
ganancias del Clásico y sus integrantes
apenas podrían recibir un estipendio de
$100 diarios.
Al filo de estas incitantes novedades, valdría
la pena recordar algunos pasajes que apuntan a
la ''excepcionalidad'' de la participación
cubana en este evento.
La creación del Instituto Nacional de
Deportes y Recreación Física (INDER)
en febrero de 1961 decretó la abolición
del deporte profesional en la isla y cimentó
las bases para institucionalizar una serie nacional
amateur. No existía aún el embargo
estadounidense cuando el gobierno castrista prohibió
que los peloteros cubanos se trasladaran legalmente
a Estados Unidos para participar en las Grandes
Ligas.
Desde entonces, la pelota cubana transcurrió
al margen del profesionalismo, que era considerado
una lacra de la sociedad capitalista. Los enfrentamientos
con equipos estadounidenses no profesionales en
eventos regionales y campeonatos mundiales se
convertían en batallas políticas
y triunfos de la ideología revolucionaria.
Castro consideró que el profesionalismo
era expresión de ''la explotación
del hombre por el hombre'' y se negó a
que existiera un mercado donde se vendiera el
talento de los peloteros.
Al ponderar la victoria de Cuba frente a Estados
Unidos en los Juegos Panamericanos de Sao Paulo,
Brasil, en 1963: Castro afirmó: "Los
tenemos derrotados. Están derrotados en
todo. No pueden competir con nosotros. Los hemos
derrotado en el bloqueo. . . Además esto
es un tipo de pelota sana de verdad, amateur,
como un deporte. Esto sí es un deporte,
lo otro era un mercado''.
Como ha apuntado agudamente el profesor Roberto
González Echevarría en su insuperable
estudio del béisbol en Cuba (The Pride
of Havana, 1999), "no existe en la historia
un jefe de Estado que haya intervenido de modo
tan conspicuo y prolongado en el deporte nacional
de su país como Fidel Castro lo ha hecho
con el béisbol en Cuba''.
No deberían pasarse por alto los esfuerzos
de comentaristas oficiales para presentar al Gran
Líder como un efectivo lanzador de curvas,
capaz de enfrentar con éxito a equipos
de la serie nacional. Repasando la Guía
Oficial de Béisbol de 1965 pueden hallarse
observaciones como ésta: "Y el Comandante
en Jefe se enfrascó en sensacional duelo
con los Henequeneros contando esta vez con el
respaldo de los Granjeros. Fidel no permitió
carrera limpia y lanzó cinco entradas tolerando
cinco hits y mostrando un control extraordinario
al otorgar una sola transferencia mientras ponchaba
a cinco''.
Con semejantes referencias se comprenderá
que el béisbol ha figurado como factor
estratégico de conducción política
y ''prueba'' de superioridad ética. De
ahí que la expansión de las series
nacionales y el robustecimiento de la práctica
amateur vinieran acompañados por el más
férreo silencio sobre el universo del béisbol
profesional y el desempeño de los cubanos
en Grandes Ligas, justamente en años en
que las hazañas de Tony Oliva, Camilo Pascual,
Bert Campaneris, Miguel Cuéllar, Zoilo
Versalles, Luis Tiant y Tany Pérez superaban
ampliamente todo lo realizado por sus compatriotas
antes de 1959.
La pelota, por tanto, ha estado en el centro
de la polémica con Estados Unidos. Pero
también en el juego de la alta política
entre La Habana-Washington.
Como la diplomacia del ping-pong asimilada por
la China de Mao Zedong, en abril de 1971, el gobierno
cubano se abrió desde finales de los años
70 a los topes bilaterales de boxeo y béisbol
con escuadras amateurs de Estados Unidos y, posteriormente,
acordó realizar sendos partidos entre la
selección cubana y los Orioles de Baltimore
en 1999.
Por eso, resulta una ironía colosal que
el mismo régimen otrora enemigo del ''vicio
del profesionalismo'' y que aún destierra
del panorama público nacional a todo aquella
''oveja descarriada'' que decida hurtarle el cuerpo
a la alineación oficial para probar su
suerte en Grandes Ligas, puje ahora por mostrarse
en un ámbito que, por esencia, le resulta
éticamente ajeno.
No vale la pena responder al argumento de que
el deporte no tiene nada que ver con la política
en un país donde los nombres de Bárbaro
Garbey, René Arocha, Orlando El Duque Hernández,
Liván Hernández, Yunieski Betancourt
o José Ariel Contreras (a quien Castro
calificó de titán y patriota tras
su victoria en Baltimore) son tabúes, sepultados
por la historia oficial.
Que Cuba tiene derecho a ser incluida en el Clásico
no se pone en dudas. Lo que resulta realmente
inadmisible es que las mismas instituciones que
protestaron enérgicamente cuando Washington
anunció que no otorgaría permiso
a Cuba, no hayan tenido siquiera la iniciativa
negociadora para reclamar a La Habana que permita
la integración de un equipo plural y abierto
a la participación de los peloteros que
viven y juegan fuera de la isla.
A diferencia de los restantes 15 conjuntos en
competencia, la representanción de Cuba
será la única donde no habrá
cabida para sus talentos de Grandes Ligas, por
no mencionar el derecho que también le
asistiría a otros peloteros activos nacidos
en Cuba como Rafael Palmeiro o Alex Sánchez.
Pero las ''exclusiones cubanas'' suelen admitirse
en estos tiempos sin alarmar al mundo. Mucho menos
cuando se trata del juego de Cuba.
Obispos católicos de Cuba eligen una
nueva jerarquía
Agence France Presse, La Habana,
25 de febrero de 2006.
La Conferencia de Obispos Católicos de
Cuba (COCC) eligió ayer una nueva jerarquía
para los próximos tres años con
la que, según anunció, da inicio
a ''una etapa renovada'' encabezada por el arzobispo
de Camagüey, Juan García Rodríguez.
''Somos concientes de que se inicia una renovada
etapa para la Iglesia que vive en Cuba y nos preparamos,
en comunión con toda la Iglesia de los
países hermanos del continente, para la
V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y
del Caribe'', dijo un comunicado de la COCC.
La CXXI Asamblea Plenaria de la Conferencia se
celebró ''en el espíritu de renovación
misionera'' que dejó la celebración
del 20 aniversario del Encuentro Nacional Eclesial
Cubano.
También fue precedida de la visita del
cardenal Renato Martino, presidente del Pontificio
Consejo Justicia y Paz, quien trajo a la isla
una carta del Papa Benedicto XVI y se entrevistó
con el gobernante Fidel Castro.
En la misiva Benedicto XVI recordó el
famoso llamado para ''que Cuba se abra al mundo
y el mundo se abra a Cuba'', pronunciado por su
antecesor, Juan Pablo II, en la histórica
visita a la isla en enero de 1998.
El nuevo presidente de la Conferencia Episcopal,
monseñor García Rodríguez,
de 58 años, sustituye en ese cargo al cardenal
Jaime Ortega Alamino, arzobispo de San Cristóbal
de La Habana, quien lo ocupaba desde el 2002.
La COCC reconoció "con aprecio y
gratitud el desempeño de la Presidencia
anterior, así como la de los responsables
de las Comisiones''.
Nacido el 11 de julio de 1948 en Camagüey
(500 kilómetros al este de La Habana),
el nuevo líder de la Conferencia Episcopal
cursó sus estudios sacerdotales en el seminario
menor ''San Basilio Magno'' de Santiago de Cuba
(sudeste) y los de Filosofía y Teología
en el seminario ''San Carlos y San Ambrosio''
de La Habana.
Ordenado como sacerdote el 25 de enero de 1972,
y tras ocupar diversas responsabilidades eclesiales,
fue nombrado obispo por el papa Juan Pablo II
el 15 de marzo de 1997, ocupando el cargo de obispo
auxiliar en su diócesis.
El 11 de junio del 2002, ante la renuncia por
límite de edad del arzobispo de Camagüey,
Adolfo Rodríguez, Juan Pablo II nombró
a monseñor García para esa dignidad.
Como vicepresidente de la Conferencia fue electo
Dionisio García Ibáñez, Obispo
de Bayamo-Manzanillo y como secretario general,
Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar
de La Habana.
El Comité Permanente de la COCC está
integrado por el cardenal Ortega y monseñor
Emilio Aranguren, obispo de Holguín.
Cuba tiene ocho diócesis y tres arquidiócesis.
Estas últimas se encuentran en La Habana,
Santiago de Cuba y Camagüey.
''Con invariable confianza en la asistencia del
Espíritu Santo a su Iglesia, esperamos
que la presencia y gestión de las personas
elegidas para las distintas instancias y la nueva
estructura pastoral sean una valiosa mediación
para la dinamización y la aplicación
de nuestro III Plan Global Pastoral 2006-2010'',
dijo el documento de la COCC.
Con poco más de 600 templos católicos,
en Cuba ofician 330 sacerdotes, de los cuales
155 son nacionales y el resto extranjeros.
Por su parte , hay 646 religiosas, de las cuales
130 son cubanas.
Miami honra a los pilotos asesinados
Wilfredo Cancio Isla, El Nuevo
Herald. 24 de febrero de 2006.
La comunidad cubana de Miami honrará hoy
con misas y actos en espacios públicos
la memoria de cuatro jóvenes pilotos masacrados
hace exactamente diez años por aviones
Migs del régimen castrista.
Para los exiliados cubanos el 24 de febrero --fecha
del inicio de la guerra de independencia en 1895--
se ha convertido en una efeméride doblemente
patriótica desde 1996, cuando se produjo
el derribo de dos avionetas Cessna de la organización
Hermanos al Rescate en aguas internacionales.
Esa tarde hallaron sorpresivamente la muerte
Armando Alejandre, Carlos Costa, Mario de la Peña
y Pablo Morales, quienes realizaban una misión
humanitaria en busca de balseros en el estrecho
de la Florida.
Las actividades de este viernes se iniciarán
a las 9:30 a.m. en el Monumento a los Mártires,
a la entrada del Aeropuerto de Opa-locka, donde
se efectuará una reunión de reflexión
convocada por Hermamos al Rescate.
La organización está también
invitando a una misa en la Ermita de la Caridad
de Coconut Grove, a las 12 del mediodía.
Poco después, a las 3:20 p.m., la Fundación
Cuba Libre organizará el tradicional acto
de siete minutos de silencio alrededor de la fuente
principal de la Universidad Internacional de la
Florida (FIU), coincidiendo con el horario en
que se produjeron los impactos contras las avionetas.
Por la noche los familiares han convocado a una
misa conmemorativa en la Iglesia de Santa Agatha,
en el 1111 SW 107 Ave, la cual estará ofrecida
por el Obispo Auxiliar Felipe Estévez y
Monseñor Agustín Román.
El sábado 25, a las 5 p.m., el Memorial
Cubano --que se realiza por cuarto año
consecutivo en el Parque Tamiami-- rendirá
un tributo especial a los pilotos, cuya cruces
integran el impresionante camposanto de más
de 11,000 víctimas del régimen castrista.
La jornada de recordación concluirá
el domingo con la premiere de Shoot Down (El derribo),
primer largometraje documental realizado sobre
el tema. La función será a las 6
p.m. en el Gusman Center del downtown de Miami.
Todas las actividades son gratuitas y abiertas
al público.
El décimo aniversario de la tragedia transcurre
en momentos en que los familiares de las víctimas
continúan sus esfuerzos para llevar ante
los tribunales estadounidenses a los máximos
responsables de la orden de derribo, entre ellos
el gobernante Fidel Castro y su hermano, el general
de ejército Raúl Castro.
Una acusación presentada por el gobierno
de EEUU en el 2003 apuntó a los oficiales
Rubén Martínez Puente, Francisco
y Alberto Pérez-Pérez, quienes viven
en Cuba.
El proceso legal está aún abierto
y familiares y activistas consideran que al menos
el nombre de Raúl Castro debería
estar entre los acusados.
''Le he pedido a Dios que me conceda fuerzas
suficientes para ver el castigo de Fidel Castro
y Raúl Castro, que fueron los asesinos
de mi hijo'', manifestó Eva Barbas, de
81 años, madre de Pablo Morales.
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