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SOCIEDAD
Ollas eléctricas, camarones y manzanas
Amarilis C. Rey, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
El gobierno cubano bautizó este año
2006 como "Año de la revolución
energética". Para esta nueva etapa
del proceso cubano, lo primero que cambió
fue la tarifa eléctrica, aumentando el
precio del KWH de 0.09 centavos por uno a 1024
pesos por mil.
Una legión de jóvenes, en su mayoría
estudiantes universitarios, ha sido movilizada
desde otras provincias hacia varios municipios
de Ciudad de La Habana para trabajar en la actualización
de los núcleos de población, con
el facilitar la venta, con facilidades de pago,
de los nuevos equipos electrodomésticos.
Miles de ollas y hornillas de fabricación
china se proponen sustituir al gas y al keroseno,
combustibles históricos que pasarán
a la reserva para casos de emergencia, por lo
que sus ciclos de entrega se pueden alargar hasta
dos veces por año. La orientación
es cocinar con electricidad.
Como revolución significa cambios, en
ese ambiente se han visto muchas barriadas en
estos últimos días en la capital.
Amas de casa, padres de familia, tíos y
abuelas se han visto transportando las llamativas
cajas rojas, desde los puntos de entrega hacia
sus hogares. Y de éstos hacia los centros
de reparación.
El gran problema surge porque muchos equipos
se dañan después que se usan dos
o tres veces, y los talleres de reparación,
carentes de condiciones para el flujo masivo de
electrodomésticos, ya no dan más.
Una mujer, sosteniendo en sus manos la olla arrocera,
comentaba que para repararla había marcado
muy temprano en la fila, pues solamente se daban
veinte turnos diarios.
Hay otra olla, la que llaman "la reina",
porque lo mismo se puede cocinar en ella arroz
que ablandar frijoles. Como para reafirmar su
utilidad, la caja, en su diseño, exhibe
un plato de camarones con pimientos al fondo.
Nunca he degustado ese marisco, y en mi caso,
estoy segura, hay muchos en Cuba. Ese debe ser
un indicio del progreso del socialismo. La abstención
forzosa de cientos de platos selectos destinados
al turismo y a los que dirigen el país.
Sí, no hay dudas de que revolución
es sinónimo de cambios, y que estos cambios
le han cambiado la vida a muchas familias, que
hoy disponen de varias ollas para cocinar, pero
de pocos productos para llenarlas.
Al decir de un anciano de mi barrio, la gente
se entretiene en sustituir algunos cables viejos
para evitar un corto circuito en el hogar, o agregando
algún toma corriente (si es de calidad
hay que comprarlo en divisas), preparándose
para enfrentar los cambios energéticos
del país.
Y mientras la electricidad sube de precio, y
las familias deben pagar cientos de pesos por
ollas, cocinas, calentadores, cafeteras, un niño
llora por una manzana. Su precio mínimo
es de 35 centavos de dólar, unos diez pesos
al cambio cubano.
"Que llore, no puedo comprarla; eso es lo
que gano en un día", comentó
la madre, también con lágrimas en
los ojos.
A pesar del divulgado aumento, el salario promedio
en la Isla está entre 12 y 13 dólares
mensuales. "De poco sirvió el aumento".
Es el comentario de muchos.
Pero las cosas no terminan aquí. El censo
que se realizó hace unos días para
la entrega de los equipos en varias zonas de la
capital, incluyendo la mía, hay que repetirlo
debido a muchas irregularidades en los núcleos
de familias no reflejadas en el mismo. En otras
palabras, que el primero no sirvió.
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