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POLITICA
Misión imposible
José Antonio Fornaris, Cuba Verdad
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
Dos meses ya transcurrieron desde que el 2 de
diciembre de 2005 el canciller Felipe Pérez
Roque llamó en la Asamblea Nacional del
Poder Popular a los máximos representantes
del régimen a convertirse en ejemplos sociales
y políticos.
Los aplausos al discurso de Pérez Roque
fueron numerosos, pero hasta el momento no hay
señales públicas que indiquen que
esas personas van a convertirse en paradigmas
de ciudadanos.
La tarea parece una misión imposible.
En situaciones complejas, para ser un ejemplo
a seguir tienes que estar en iguales condiciones
que los demás, y al mismo tiempo superarlos
en conducta de vida.
Si a los individuos que hace muchos años
gozan de tantos privilegios se les equipara de
pronto al resto de lo que deberían ser
sus iguales, muchos morirían al poco tiempo,
de infartos y derrames cerebrales.
Así que, en estos casos, lo mejor es poner
en práctica el viejo método para
tratar de dejar de fumar -al fin y al cabo estar
por encima de los demás porque sí,
es también un vicio malsano- que consistía
en ir poniendo obstáculos entre el cigarrillo
y el fumador, o entre el fumador y el cigarrillo.
De esa forma, los "obligados" a ser
ejemplo pueden comenzar (éstas son simples
sugerencias, pues sólo estoy tratando de
ayudar) por decirle a sus hijos o a sus nietos
que todo lo que poseen se debe al trabajo y al
esfuerzo de muchos cubanos iguales que ellos.
A partir de este momento hacer el ineludible
compromiso (no tiene que ser toda la familia junta)
de convertirse en pasajeros dos veces al mes de
un transporte público colectivo.
También, unas o dos veces al mes, preparar
los alimentos en el hogar estrictamente con lo
que se vende a través de la libreta de
racionamiento.
Los que son viejos pueden hacer una vez al mes
lo que hacen muchos otros ancianos en Cuba: pararse
en una esquina a vender cigarrillos sueltos, la
pasta dental que obtuvieron por la libreta de
abastecimiento, los poquitos periódicos
que han podido conseguir a sobre precio, o recoger
latas vacías de cervezas y refrescos y
llevarlas a vender para obtener algún dinerito
extra que los ayude a sobrevivir.
También deben proponerse residir, digamos
una semana cada tres meses, en alguna barriada
de La Habana. Esto no quiere decir que se muden
durante ese tiempo a una infernal cuartería
ni a un barrio insalubre, dos categorías
habitacionales de las que hay muchas en nuestro
país, sino solamente que se alojen en algún
apartamento cualquiera, digamos, de Centro Habana,
10 de Octubre o Habana Vieja.
Otra cosa que les puede ayudar es hacerse el
firme propósito de, al menos cada seis
meses, vivir quince días estrictamente
con el salario. Eso les dará la oportunidad
de saber que se puede pasar normalmente con el
fruto honrado del empleo, sin tener que delinquir.
Algo muy importante: si alguno viola la Constitución,
no tiene por eso que prenderse candela, porque
los bomberos tendrían mucho trabajo. Simplemente
releer tres veces el artículo 66 que especifica:
"El cumplimiento estricto de la Constitución
y de las leyes es deber inexcusable de todos".
Grábense bien que dice "deber inexcusable
de todos".
Sugiero que comiencen por esas pocas cosas y
verán que en algún momento, tal
vez, puedan mirarse al espejo y decir: "Sí,
se puede", o "no somos buenos, hay que
dejar que todos tengan participación en
la vida general de Cuba, para que todos tengan
iguales posibilidades y oportunidades".
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