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REPRESION
Resumen de titulares
Juan González Febles
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
El periodista Santiago du Bouchet, encarcelado
en la prisión Melena 2, fue internado en
el Hospital Julio Trigo de esta capital. Sufre
una hemorragia sub craneal producida por los golpes
que le infirió la policía el pasado
mes de junio. El pronóstico es grave. Ninguno
de los policías que le propinaron la golpiza
ha sido instruido de cargos por este acto de brutalidad
y abuso.
Guillermo Fariñas Hernández, periodista
y director de la agencia independiente Cubanacán
Press, languidece en una sala de terapia intensiva
del Hospital Arnaldo Milián Castro en Santa
Clara. Fariñas mantiene la huelga de hambre
iniciada el pasado 31 de enero. Demanda que se
respete su derecho a informar y ser informado.
Las autoridades hospitalarias afirman en una lacónica
declaración que Fariñas "está
estable".
Oscar Mario González Pérez, periodista
del Grupo de Trabajo Decoro, ha peregrinado de
mazmorra en mazmorra desde julio del pasado año.
En la actualidad, hace una escala indefinida en
la prisión 1580 de esta capital. El torturante
limbo legal en que se encuentra, parece haber
encontrado solución entre los tentáculos
arbitrarios de la Ley 88. Se dice que será
eventualmente procesado.
Al periodista Jorge Olivera Castillo, amenazan
con revocarle la licencia extra penal a partir
de la cual fue excarcelado el pasado año.
Olivera es miembro del Grupo de los 75. Fue juzgado
y encarcelado durante el aquelarre represivo de
la Primavera Negra de 2003.
Un juez de ejecución (¿?) del Tribunal
Municipal de Habana Vieja, le comunicó
la obligatoriedad de vincularse laboralmente,
donde, cuando y como determine, el ejecutor antes
mencionado.
Aunque en Cuba se liquidó la esclavitud
en 1886, los jueces ejecutores al servicio del
régimen pasan por alto este pequeño
detalle. Se sienten asistidos del derecho para
decidir cuándo, dónde y cómo
debe trabajar un hombre libre, comprometido con
la libertad.
Los cuatro casos que hemos traído a colación
comparten un elemento que los une. Se trata de
periodistas independientes atados al deber moral
de informar. Se trata de cuatro hombres de honor
dispuestos a sufrir las consecuencias que se derivan
de sus actos. Ninguno de ellos es hacedor de violencias.
Son periodistas perseguidos por informar con objetividad,
por ejercer el derecho a expresar el criterio.
Son víctimas propiciatorias de una marea
negra represiva desencadenada por el régimen.
Esta marea negra es totalizadora en sus propósitos.
Está dirigida contra el anhelo de libertad
de todo el pueblo. Va dirigida contra los que
venden, los que compran, los que leen, los que
ven, los que hablan. Es la versión más
depurada de un proyecto esclavizador contra la
nación cubana.
Está marcada por un patrón de conducta
fascista. Este patrón se dirige a estrangular
la Sociedad Civil con mítines de repudio,
violencia e intimidación en las calles.
Se trata de aplastar a todo costo a los que se
atreven. Se trata de destruir a los que no pueden
intimidar.
Du Bouchet, Oscar Mario, Fariñas y Olivera
no pueden ser abandonados a la saña y el
odio de la dictadura en apuros. La marea negra
que pretende tragarlos debe ser detenida. El régimen
de Fidel Castro, sus jueces parcializados, porristas
y policías deben ser detenidos por la conciencia
universal.
El inquietante resumen de titulares de la Cuba
de hoy debe ser rebasado por el cambio por la
vida, la democracia y la libertad.
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