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SOCIEDAD
Expedientes de ayer y de hoy
Tania Diaz Castro
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
Un viejo proverbio dice que entre el cielo y la
tierra no hay nada oculto. Lo pienso cuando leo
un reportaje publicado en el periódico
Juventud Rebelde, a página completa, titulado
Expedientes de los derrotados, escrito por Luis
Hernández Serra, en julio del pasado año.
El periodista informa sobre las acciones de los
órganos de inteligencia y de represión
batistianos contra los revolucionarios cubanos
durante la etapa insurreccional l952-l958. Para
ello entrevista a la investigadora del Instituto
de Historia de Cuba Marilú Uralde Cancio.
Llama la atención que la señora
Uralde exprese que se conoce muy poco sobre el
trabajo de los órganos de inteligencia
del dictador Batista, y a continuación
ofrezca tantos detalles de una historia de la
cual mucho se ha escrito a lo largo de 47 años.
Sorprende que no mencione la famosa cifra de veinte
mil muertos que, como ya se sabe, la inventó,
según se dice, Miguel Ángel Quevedo,
entonces director de la revista Bohemia.
Leer los párrafos del trabajo resulta
interesante, sobre todo porque parece como si
la investigadora estuviera comentando, sin darse
cuenta, el trabajo operativo de los órganos
represivos del actual gobierno contra los activistas
de las organizaciones de derechos humanos que
forman la oposición pacífica dentro
del país.
No hay nada más parecido a un gato negro
que otro gato negro; que un órgano represivo
a otro órgano represivo.
Según Uralde, aquellas instituciones como
el Servicio de Inteligencia Militar, el Buró
de Investigaciones y otras, recurrían a
diferentes métodos para apresar a los combatientes
clandestinos y para lograr los datos que querían
acudían al chantaje y el humillante reclutamiento
de espías y chivatos, como si algo igual
no sucediera hoy, a pesar de que las organizaciones
opositoras no son clandestinas.
Señala que usaban la amenaza de muerte
y las torturas. Ojalá y un día me
la encuentre para contarle cómo fui torturada
sicológicamente durante seis meses en los
calabozos de la Seguridad del Estado y amenazada
con el fusilamiento, sólo por ser una opositora
pacífica. Y no precisamente en el régimen
de Batista.
Tal vez la señora, ingenuamente, diga
que los órganos represivos de Batista trataron
siempre de vincular las labores conspirativas
de las organizaciones, en particular la del 26
de Julio con los viejos politiqueros, con los
comunistas y otros.
¿No sabe Marilú que los activistas
y opositores actuales son vinculados con el gobierno
de los Estados Unidos, como si Cuba fuera el único
país del mundo donde nadie pensara distinto
al gobierno, como si el pueblo cubano careciera
de criterio propio?
Destaca la investigadora la injusticia del otro
dictador de retirarle la legalidad al viejo partido
comunista, sin pensar que hoy hay decenas de organizaciones
opositoras que jamás han logrado la legalidad
a través de sus reiteradas solicitudes
al Ministerio de Justicia.
Después que dijera que se conoce muy poco
el trabajo de los órganos de inteligencia
de Batista, subraya que son impresionantes los
datos encontrados en archivos que, por la rápida
fuga del dictador aquella madrugada del l de enero
de l958, quedaron a disposición del nuevo
gobierno.
Por último, el periodista anuncia la próxima
publicación del libro El ejército
soy yo, editado por la editorial Ciencias Sociales,
donde su autor, Luis Rosado Eiró, utiliza
162 expedientes de militares oficiales para armar
su obra, y donde se enjuicia a un ejército
por su conducta represiva. Buena idea. Trataré
de obtener un ejemplar para mi biblioteca libre.
Ojalá y viva lo suficiente para comprar
también esos otros libros que traten de
la represión del ejército actual
contra opositores y pueblo en general, a través
de los expedientes que hoy están bien ocultos.
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