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OLA
REPRESIVA
Comunicado de Jorge Olivera
LA HABANA, Cuba - 22 de febrero (Jorge Olivera
Castillo) - Como estaba previsto el martes 21
en horas de la mañana asistí a la
convocatoria del Presidente del Tribunal Municipal
de la Habana Vieja. Un juez de ejecución
me comunicó la obligatoriedad de vincularme
laboralmente en un centro decidido por la instancia
judicial, donde sería chequeado por las
instituciones partidistas, sindicales y por funcionarios
del Tribunal. Además, a partir de ese momento
se me hizo saber que no podía salir de
los límites de Ciudad de La Habana sin
una autorización del Tribunal, ni tampoco
asistir a ningún evento, ni festejo de
carácter público.
Como parte del programa represivo, el funcionario
me advirtió que me presentaría ante
los "factores", eufemismo utilizado
para calificar a los miembros de las Brigadas
de Respuesta Rápida y demás dirigentes
vinculados a organizaciones afines al gobierno,
entre ellos los líderes de los Comités
de Defensa de la Revolución, la Asociación
de Combatientes de la Revolución Cubana,
entre otras.
De no acatar las disposiciones se practicaría
la revocación de la Licencia Extrapenal
por motivos de Salud otorgada, sin yo pedirla,
el 6 de diciembre de 2004.
Quiero acotar que desde el mes de febrero de
2005 espero por el permiso de salida de las autoridades
de inmigración cubana para poder partir
al exilio junto a mi familia. Desde el mes de
octubre de 2002 tengo visa de entrada a Estados
Unidos.
Agradezco el apoyo brindado por la Unión
Europea, que envío una representación
al Tribunal mostrando su preocupación por
esta nueva escalada.
Representantes de Alemania, Gran Bretaña
y Austria pudieron observar de primera mano una
de las maneras de imponer el terror a un ciudadano
sometido a la impunidad institucional por el hecho
de disentir y ejercer el periodismo sin la férrea
censura oficial.
Es muy posible que tenga que regresar a la cárcel,
porque continúo creyendo firmemente en
la pluralidad inherente a una democracia plena.
Por lo tanto, insisto en que lo que hago no constituye
delito. Sólo escribo la realidad que la
prensa oficial se niega a abordar. Por eso fui
condenado en los sucesos de la Primavera de 2003
a 18 años de privación de libertad.
Llamo a la comunidad internacional sobre esta
nueva acción que evidencia la naturaleza
de un gobierno que desconoce el respeto a la integridad
y la dignidad del ser humano.
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