|
ECONOMIA
Cuba en los Objetivos Y Metas Del Milenio (X)
Oscar Espinosa Chepe
LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) -
El Objetivo No. 3 de las Metas del Milenio está
encaminado a Promover la Igualdad de Género
y el Otorgamiento de Poder a la Mujer. Para alcanzar
este propósito, se definió la Meta
No. 4: Eliminar la Disparidades entre Géneros
en la Educación. En el Segundo Informe
sobre el Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo
del Milenio (ODM) presentado por el gobierno cubano,
se plantea que las disparidades entre géneros
en la educación ya han sido eliminadas
en el nivel primario; mientras que las niñas
superan a los niños en las matrículas
de los niveles secundario y terciario.
Asimismo, se señala que en 2004 el 41.5%
de los graduados de la enseñanza técnica
y profesional fueron muchachas, al igual que el
63% de los graduados universitarios. Según
la información oficial, esto se refleja
en el acceso de las mujeres a los empleos de calidad
En ese año, las mujeres ocuparon el 46.9%
de los empleos remunerados no agrícolas.
Así se indica que constituyeron el 66%
de los profesionales y técnicos ocupados
ese año, el 71% en la salud, el 66% en
la educación y el 51% de los investigadores.
El citado documento refleja que Cuba ocupaba
el séptimo lugar en el mundo y el primero
en América por la representación
femenina en el parlamento, con el 36% de los escaños.
Se agrega la existencia de seis mujeres ministras
y 33 viceministras. Adicionalmente, se plantea
una participación más amplia de
la mujer en algunos sectores, como el de impartir
justicia.
Ciertamente también se ha adoptado una
legislación que garantiza a la madre trabajadora
una licencia de maternidad de hasta un año,
y establece la posibilidad de compartirla con
el padre, según voluntad de la familia.
Desde 1959, la retórica oficial ha subrayado
la igualdad legal del hombre y la mujer, así
como se han puesto en vigor algunas legislaciones
que apuntan hacia ese objetivo, como ha sido el
Código de la Familia, desde 1975.
Todos esos avances, aunque el gobierno no lo
menciona, parten de un proceso de equiparación
de los géneros que data de mucho antes
de 1959, en el cual las mujeres cubanas lucharon
junto a muchos hombres progresistas por la igualdad.
En 1918, fue legalizado el divorcio; y en 1934,
antes que muchos países de nuestro entorno
y el mundo, obtuvieron el derecho al voto.
A partir de la década de 1930, poco a
poco fue sintiéndose la participación
de la mujer en la política, la economía
y la sociedad en su conjunto, derrumbando los
múltiples obstáculos que interponía
una cultura machista. En el siglo XIX muchas se
habían destacado en las letras, como Gertrudis
Gómez de Avellaneda y Juana Borrero; las
obras sociales, como Marta Abreu, y la lucha independentista,
como Mariana Grajales y Ana Betancourt. En el
siglo XX, la lista de personalidades femeninas
se amplia a Dulce María Loynaz, Mirta Aguirre,
Fina García Marruz, Amelia Pelaez y Alicia
Alonso, entre otras muchas formadas en la época
republicana.
No obstante, es cierto que con el desarrollo
de la educación en Cuba, se han ampliado
las posibilidades culturales a mujeres y hombres.
Así se ha coadyuvado a la creación
de un capital humano de significativas proporciones.
Lamentablemente, ese esfuerzo por educarse realizado
por muchos jóvenes, y por educar con abnegación
de muchos docentes, que ha requerido enormes volúmenes
de recursos materiales y financieros, después
de haberse formado, se utiliza inadecuada e ineficientemente.
El sistema totalitario, el mismo que propulsa
la formación masiva de profesionales de
ambos sexos, después con sus prohibiciones
ha bloqueado ese potencial nacional, llevando
a la frustración a muchos de los hombres
y mujeres instruidos. Al no poder crecer la riqueza
nacional, los ingresos no pueden ampliarse, y
con ello la retribución real a personas
con altos niveles culturales es miserable. Esto
obliga a muchos profesionales a huir de su tierra
en busca de oportunidades y una vida digna; a
otros a dedicarse a actividades más primarias,
pero más lucrativas, donde sus conocimientos
no son necesarios, o vegetar en puestos de trabajo
sin estímulos e información que
les permita superarse, decepcionados y sin esperanza.
Ese destino es paritario a hombres y mujeres;
estas últimas agobiadas en su mayoría
por las responsabilidades hogareñas, al
persistir conceptos arraigados en la sociedad
muy difíciles de eliminar en dos o tres
generaciones, a pesar de los avances obtenidos
en el combate contra los prejuicios.
Por otra parte, la crisis que ha azotado a la
sociedad cubana, golpea duramente a la familia
por múltiples razones, especialmente de
carácter económico dada la carencia
de viviendas, una alimentación adecuada,
artículos básicos, transporte y
las dificultades para resolver servicios elementales.
Todo eso cae, fundamentalmente, sobre la espalda
de la mujer. Resulta sorprendente la enorme proporción
de divorcios existentes, con su carga de infortunios,
en especial para las madres e hijos: 35,594 rupturas
legales frente a 50,878 matrimonios en 2004.
CUADRO I
DINÁMICA DE LOS MATRIMONIOS Y DIVORCIOS
EN CUBA
|
Periodo
|
Matrimonios
(1)
|
Divorcios
(2)
|
Relación
en
%
(2/1)
|
Por Mil
Habitantes Matrimonios Divorcios
|
|
1960/69
(a)
|
64
513
|
7
416
|
11.5
|
8.3
|
1.2
|
|
1970/79
(a)
|
75
081
|
23
751
|
31.6
|
8.2
|
2.6
|
|
1980/85
(a)
|
75
651
|
28
603
|
38.0
|
7.7
|
2.9
|
|
1986/89
(a)
|
82
506
|
34
511
|
42.0
|
8.0
|
3.3
|
|
1991/95
(a)
|
135
187
|
53
829
|
39.8
|
12.5
|
5.0
|
|
1996/00
(a)
|
60
846
|
40
045
|
66.0
|
5.5
|
3.6
|
|
2001/04
(a)
|
54
210
|
35
574
|
65.6
|
4.8
|
3.2
|
|
2004
|
50
878
|
35
594
|
70.0
|
4.5
|
3.2
|
Fuentes:
Anuarios Estadísticos de Cuba. Comité
Estatal de Estadísticas de Cuba y Oficina
Nacional de Estadísticas (ONE).
Cálculos del Autor.
Las estadísticas muestran en los últimos
casi 50 años un continuado incremento de
los divorcios con respecto a los matrimonios.
En el periodo 1960/69 la proporción, como
promedio anual, fue de 11.5%; en 2004 llegó
al 70%, un aumento de aproximadamente siete veces.
Por supuesto, los conflictos familiares existen
también en gran proporción en los
núcleos no constituidos sobre la base de
matrimonios oficializados, sólo que acerca
de este tipo de relaciones es más difícil
obtener información. El alto grado de rupturas
matrimoniales, con su secuela de tragedias, perjudica
principalmente a los menores inmersos en estas
situaciones, marcándolos emocionalmente,
muchas veces para el resto de sus vidas.
Sin embargo, éste en modo alguno es el
único problema afrontado por muchas familias.
El clima de frustración y crispación
social actuante se traslada al seno familiar con
suma facilidad, complementándose con la
precariedad y la promiscuidad existente en muchos
hogares. Esto se traduce en altos niveles de violencia
familiar, soslayados oficialmente, que resultan
en grandes penalidades para la sociedad en su
conjunto y un caldo de cultivo excepcional para
la deformación de los seres humanos, junto
a otros fenómenos, como el alcoholismo
y la pérdida creciente de los valores espirituales
en esta jungla en que se ha convertido Cuba.
De igual manera, se aprecia desde hace años
una clara tendencia de la familia cubana a no
reproducirse. En 2004, la tasa de natalidad fue
de 11.3 nacimientos por cada mil habitantes, mientras
que a inicios de los años 1960 era alrededor
de 33 (ver Cuadro II), lo cual representa una
consecuencia directa de la falta de fe en el futuro
de la familia cubana, y muy especialmente de las
mujeres, que se sienten aplastadas por un sistema
que sólo ofrece paridad en la pobreza.
CUADRO II
DINÁMICA DE LA NATALIDAD EN CUBA (1959-2004)
|
PERÍODO
|
NATALIDAD
|
RELACION
|
|
|
Por
1000 habitantes
|
1960/65=
100
|
|
1960/65
(a)
|
33.5
|
100
|
|
1966/70
(a)
|
27.2
|
81
|
|
1971/75
(a)
|
25.1
|
75
|
|
1976/80
(a)
|
16.4
|
49
|
|
1981/85
(a)
|
16.3
|
49
|
|
1986/89
(a)
|
17.3
|
52
|
|
1991/95
(a)
|
12.2
|
36
|
|
1996/00
(a)
|
13.3
|
40
|
|
2001/04
(a)
|
12.1
|
36
|
|
2004
|
11.3
|
34
|
(a) Promedio Anual
Fuentes:
Anuarios Estadísticos de Cuba. Comité
Estatal de Estadísticas y Oficina Nacional
de
Estadísticas (ONE).
Cálculos del Autor.
La sumamente baja natalidad ha provocado, como
hemos señalado en anteriores ocasiones,
un estancamiento demográfico con una clara
tendencia al envejecimiento y una reducción
poblacional en términos absolutos en el
corto plazo, produciéndose tasas de fecundidad
inferiores al nivel de reemplazo, menos de una
hija por mujer.
La caída de la natalidad no sólo
ha estado dada por la negativa de las parejas
al embarazo, sino también por el crecido
número de los abortos, que ha hecho solicitar
a la máxima instancia del gobierno y el
Partido Comunista la cooperación de la
Iglesia Católica para combatir esa plaga.
(Entrevista del Presidente Fidel Castro con el
Cardenal Bertone, La Habana, octubre 13 de 2005).
No menos sufrimiento ha traído a la sociedad
cubana, y muy especialmente a las mujeres, el
fraccionamiento producido por la salida masiva
de personas hacia el exterior en busca de un futuro
mejor. Han quedado divididas muchas familias,
con las separaciones de matrimonios que han resultado
definitivas; hijos sin padres o sin madres; personas
de edad abandonadas, y en general un drama que
parece no tener fin para un país que tiene
la quinta parte de su población residiendo
en ciudades del extranjero.
Resulta muy triste ver cómo muchas de
nuestras jóvenes contraen compromisos con
forasteros para resolver problemas existenciales
básicos o escapar del país sin que
medie el amor, empujadas por el infortunio y la
desesperación, ante la vista indiferente
de un gobierno que únicamente con permitir
el libre desarrollo del ingenio y la capacidad
de los cubanos, mujeres y hombres, pudiera reducir
sensiblemente la magnitud de esta tragedia.
El dato brindado por las autoridades cubanas
acerca de que el 36% de los diputados a la Asamblea
Nacional son mujeres, no tiene significación
alguna. Es de amplio conocimiento que esta Asamblea
en su conjunto no posee ningún valor práctico,
ni decide absolutamente nada. Esta instancia legislativa
es idéntica a las que existieron en el
bloque soviético para aparentar una legalidad
virtual.
En cuanto al número de carteras ministeriales
y viceministerios regidos por mujeres ofrecido,
no tiene validez alguna en un régimen totalitario
de ordeno y mando. No es una suposición.
Recientemente, en un discurso oficial, esto fue
dicho con mucha nitidez para que nadie se equivocara.
Cuba se diferencia de otros países como
Chile, donde la mujer en términos reales
ocupa posiciones y es respetada. Allí sí
hay una mujer que decide, elegida por sus conciudadanos,
así como 10 jefas de ministerios, con poder
de decisión, incluida la ministra de defensa,
cosa que ni en sueños puede esperarse en
Cuba por el momento, a no ser de forma ficticia
y como propaganda; pura utilería que no
engaña a nadie.
En las actuales condiciones cubanas, para que
la mujer ocupe un verdadero lugar en la sociedad
tendrá que haber un cambio radical del
sistema, el cual permita que ellas puedan desarrollar
todas sus capacidades y creatividad. Hasta tanto,
todo el discurso oficial sobre igualdad de géneros
es ridículo y carente de sentido, en un
país donde tanto mujeres como hombres tienen
bloqueados sus destinos por el totalitarismo.
|